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Medellín: dejando atrás la sombra de Pablo Escobar
El 22 de febrero de 2019 se demolió el Edificio Mónaco, el “edificio del terror”. El lujoso edificio de ocho pisos fue construido en los 80s por Pablo Escobar y fue su búnker y casa, y aunque la familia Escobar sólo vivió en esa casa entre 1986 y 1989, hasta el día de hoy se conoce al edificio Mónaco como la casa de Pablo Escobar.
Por Blog Invitado
1 de marzo, 2019
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Por: Rafael Prieto Curiel (@rafaelprietoc)

Fachada del edificio Mónaco. Foto del autor.

Mucha gente reunida desde las horas de la madrugada en las calles de Medellín. Estaban a punto de presenciar un hecho histórico en Colombia. A sólo unas cuadras de la glorieta de la Aguacatala, en una zona muy prestigiosa de Medellín, con muchos cafés, restaurantes, casas grandes y rascacielos, estaban a punto de demoler un edificio. Posiblemente en una ciudad como Medellín, con sus cuatro millones de habitantes, se tiran edificios viejos y casas de manera frecuente, pero esta demolición era muy especial. Viajaron personas de otras partes de Colombia sólo para estar ahí y para verlo con sus propios ojos. El 22 de febrero de 2019 se demolió el Edificio Mónaco, el “edificio del terror”.

El lujoso edificio de ocho pisos fue construido en los 80s por Pablo Escobar y fue su búnker y casa, y aunque la familia Escobar sólo vivió en esa casa entre 1986 y 1989, hasta el día de hoy se conoce al edificio Mónaco como la casa de Pablo Escobar.

Un edificio simbólico para la ciudad. Sufrió (y sobrevivió) la explosión de una bomba en 1988 y una segunda bomba en el 2000. Con la primera explosión, iniciaría la más sangrienta guerra en Colombia entre el cártel de Cali y el cártel de Medellín. De ese conflicto y de la persecución contra Escobar, Colombia vivió el momento más violento de su historia. En 1991, Medellín llegó a tener una tasa de casi 400 homicidios por cada cien mil habitantes. Imagina que hoy, la tasa de homicidios de Tijuana es de 40 y la de Acapulco, cerca de 100 homicidios por cada cien mil habitantes. Incluso a nivel nacional, Colombia llegó a tener una tasa de más de 80 homicidios por cada cien mil habitantes y, de nuevo, como comparativo, México en 2018, el año más violento de nuestra historia, tuvo una tasa de 22 homicidios por cada cien mil habitantes. En aquella época, Colombia tuvo 80 y hoy México tiene 22 homicidios por cada cien mil habitantes. Los años de conflicto en Colombia fueron mucho más violentos que lo que hoy vivimos en México.

Tasa de homicidios de Medellín y de Colombia por cada 100,000 habitantes. Fuente: https://www.theatlas.com

El gobierno colombiano estima que entre 1983 y 1994 fallecieron cerca de 50,000 personas a manos del crimen organizado. Pero el impacto de la violencia es mucho más que las 50,000 personas que desafortunadamente perdieron la vida y el impacto que ello tuvo en sus seres queridos. Se estima que hay cerca de 6.5 millones de colombianos desplazados internos por miedo al crimen, prácticamente la misma cantidad que Siria. La violencia afectó a prácticamente todos los colombianos. Le costó años al pueblo colombiano “controlar” la violencia en su país. Afortunadamente en Colombia ya no se sufren los cerca de 80 homicidios por cada cien mil habitantes de la época de terror, pero hoy, 25 años después de que Pablo Escobar murió, Colombia tiene cerca de 26 homicidios por cada cien mil habitantes. Hoy Colombia tiene 26 y México tiene 22 homicidios por cada cien mil habitantes. Hoy Colombia sufre más violencia y homicidios que México en 2018, el momento más violento de nuestra historia.

Un controversial derrumbe

Aunque los planes de la alcaldía de Medellín pueden resultar interesantes, ha despertado muchas críticas. El costo de comprar el terreno, derrumbar el edificio Mónaco y erigir un memorial en ese lugar es muy elevado, estimado en cerca de 25 millones de dólares; el proyecto beneficiará principalmente a un barrio muy privilegiado de la ciudad y algunos opinan que tiene fines electorales.

Pero en Medellín y en aquella región es imposible ignorar la sombra de Pablo Escobar. Además de algunos edificios, como ”la Catedral”, una lujosa cárcel que él mismo construyó para cumplir con un arresto; la casa donde murió en el barrio La América; la Hacienda Nápoles, que es un parque temático fundado por Escobar, a unos kilómetros de Medellín y que estaba decorado con una réplica de la avioneta que usaba para mover droga a Estados Unidos, y su tumba en Jardines Montesacro, que frecuentemente es decorada con flores por desconocidos. El nombre de Escobar, resuena en la ciudad.

PIE DE FOTO: Fachada del edificio Mónaco. Foto del autor.

¿Un adiós a la narcocultura?

Posiblemente uno de los temas más complejos, más allá de del costo de tirar el edificio Mónaco y de los planes de la ciudad, es precisamente la narcocultura. Por un lado, las personas que siguen de luto por sus víctimas, que viven aún con miedo y a las que el narco les arrebató todo lo que tenían, y por otro lado, las personas que le llevan flores a Escobar, los turistas curiosos y llenos de morbo que toman fotos y

selfies en los lugares en los que hace años explotaban bombas y tiraban rifles. ¿Cómo lidiar con esas dos realidades, que por un lado, nos sigue dejando profundas cicatrices en nuestro continente, pero que por otro lado, se proyecta con frivolidad como un guapo “superhéroe” en televisión? ¿Cómo ser ajeno a una persona que 25 años después de haber fallecido, sigue arrancando lágrimas a algunos, pero flores a otros?

En Medellín se proponen dar un paso adelante en contra de la narcocultura. “Las nuevas generaciones no vivieron esa tragedia; está en nuestras manos contarla para que ellos no la olviden. Hacer memoria para no repetir”.

El Mónaco, que para muchos es un símbolo del éxito que llegó a tener Escobar, con “múltiples habitaciones con jacuzzi, un lujoso penthouse y un sótano donde guardaba su cuantiosa colección de carros antiguos”, pero para muchos otros es el “edificio del terror”, fue derrumbado. Y más que un “olvidar”, el objetivo de Medellín es tener, en lugar de un edificio arrumbado, que se presta a narcotours y a visitantes que llegan a la ciudad “admirar” lo que llegó a ser el imperio Escobar, es “construir un memorial dedicado a las víctimas y los héroes de la época más dolorosa que padecimos”. El objetivo de Medellín es trivializar menos al narcotráfico, dejar de mitificarlo e idealizarlo. El objetivo es dejar de crear héroes en los criminales.

“A los valientes les puede temblar la voz, pero no la moral”. Enrique Low Murtra, Ministro de Justicia de Colombia, asesinado el 30 de abril de 1991 a manos del narco. Foto del autor.

Algunos números de Escobar

A finales de 1989, más de 100 artefactos hicieron explosión Colombia. En total, hubo 289 atentados terroristas en ese periodo, con un saldo de 300 civiles asesinados y más de 1,500 heridos.

Llegó a controlar 80% del mercado mundial de cocaína

Llegó a ganar cerca de U$420 millones cada semana

 

 

* Entrada fue publicada originalmente en PuntoDecimal.mx (@PuntoDecimalMx).

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