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Otra iniciativa que prohíbe los embarazos
Médicos especialistas en fertilidad, especialistas en derecho sanitario, bioeticistas, y legisladores han llamado una y otra vez a que se regule la reproducción asistida en México. Y una y otra vez se han presentado iniciativas sobre reproducción asistida que no llegan a ningún lado.
Por Blog Invitado
8 de febrero, 2019
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Por: César Palacios González (@CPalaciosG)

En México no existe legislación de carácter nacional sobre la reproducción humana asistida. Esto quiere decir que prácticas como la fertilización in vitro, la inseminación intrauterina, la experimentación con embriones humanos, el diagnóstico genético pre-implantatorio, la gestación subrogada, la edición genética, la transferencia mitocondrial, y la destrucción de embriones criopreservados, por mencionar algunas, no están reguladas a nivel federal.

Dicha falta de regulación es sumamente problemática, tanto para los médicos especialistas en fertilidad como para los pacientes que recurren a ellos. Ello es así pues invariablemente durante alguna parte de los procesos de reproducción asistida los médicos, y pacientes, se encontrarán operando en vacíos legales. He aquí dos ejemplos:

  • no hay una ley, o norma oficial, sobre cuánto tiempo se deben de mantener los embriones humanos, o los óvulos, en criopreservación; y
  • no hay una ley, o norma oficial, que estipule el número máximo de embriones que se pueden transferir durante un proceso de fertilidad.

Es por lo anterior que médicos especialistas en fertilidad, especialistas en derecho sanitario, bioeticistas, y legisladores han llamado una y otra vez a que se regule la reproducción asistida en México. Y una y otra vez se han presentado iniciativas sobre reproducción asistida que no llegan a ningún lado. En el sexenio pasado, por ejemplo, la entonces diputada federal Sylvana Beltrones presentó una iniciativa de ley que buscaba regular la reproducción asistida. Dicha iniciativa fracasó pues era sumamente deficiente, como lo expliqué en aquella ocasión. Dos de las razones que la hacían inaceptable era que prohíba los embarazos y prohíba los trasplantes de órganos.

Ahora, podríamos pensar que los encargados de escribir nuevas iniciativas estudian los problemas y aciertos de las anteriores. Hacerlo es de sentido común, pues aun cuando esto no garantice que la nueva iniciativa será exitosa al menos garantiza que ella esquivará los problemas graves que hundieron a sus predecesoras. Me gustaría decir que este es el caso de la iniciativa sobre reproducción asistida que presentó Olga Sánchez Cordero Dávila, entonces senadora federal y actual Secretaria de Gobernación, pero no lo es. La incitativa presentada por Sánchez Cordero Dávila, que actualmente se encuentra en comisiones del Senado, tiene muchos desaciertos y repite muchos de los errores de aquella presentada por Beltrones (como prohibir los embarazos y los trasplantes de órganos).  

Hace unas semanas envié a las diferentes comisiones del Senado una carta exponiendo los motivos por los cuales la iniciativa de Sánchez Cordero Dávila debe de ser rechazada en su forma actual. A continuación reproduzco los puntos principales. La manera en que presentaré mis reservas sobre dicha iniciativa es la siguiente, primero nombraré el artículo y la fracción a comentar, y en un párrafo posterior listaré por qué el artículo, o la fracción, es problemático.

Artículo 71 bis 3. Toda persona que requiera de un tratamiento de reproducción asistida deberá:

I. a II. …

III. Gozar de bienestar físico y mental.

El problema con la fracción tercera es que ella excluye a la mayoría de las parejas que buscan tener descendencia a través de técnicas de reproducción asistida. Ello es así pues las parejas que no pueden tener descendencia de manera no asistida no gozan de bienestar físico, al menos en el sentido reproductivo, y por ende no cumplen con la fracción tercera. Dado que la intención detrás de la iniciativa es que dichas parejas tengan acceso a la medicina reproductiva esta fracción debe ser modificada, y dicha modificación debe definir ambos conceptos.  

Artículo 71 bis 4. Queda prohibido:

  1. Cualquier tipo de práctica eugenésica;

II a VI. …

VII. La selección de sexo, salvo en los casos para evitar una enfermedad hereditaria grave acreditada, vinculada al sexo, y

La fracción primera del artículo 71 bis 4. prohíbe las prácticas eugenésicas, pero la fracción séptima acepta la selección de sexo para ‘evitar una enfermedad hereditaria grave acreditada, vinculada al sexo’. El problema aquí es que la práctica que señala la fracción séptima, en sentido estricto, es una práctica eugenésica que está prohibida por la fracción primera. Claro, si se entiende eugenesia como eugenesia negativa, esto es la práctica destinada a evitar la creación de humanos con enfermedades hereditarias. Si, por el contrario, se entiende eugenesia de manera positiva, en el sentido de seleccionar rasgos que se consideran ideales, de ser esto posible, entonces seleccionar en contra de características cromosómicas como la trisomía 21 (el Síndrome de Down) sería permitido por la presente iniciativa. Para solucionar los problemas que menciono se tiene que definir el concepto ‘eugenesia’, y modificar tanto la fracción primera como la séptima.  

Artículo 71 bis 4. Queda prohibido:

I. …

II. La clonación reproductiva.

La fracción segunda del artículo 71 bis 4. es problemática porque el concepto de ‘clonación reproductiva’ es impreciso. Si se prohíbe la clonación reproductiva se estaría prohibiendo, en sentido estricto, ciertos tipos de reproducción asexual que se dan en la naturaleza (ej. la reproducción de bacterias), pues a través de ella se generan clones; y es claro que esa no es la intención detrás de esta ley. Y todavía más, la ley no quiere prohibir la labor de biólogos que trabajan para entender instancias de reproducción asexual en la naturaleza. El concepto que debería utilizarse en dicha fracción es ‘transferencia nuclear de células somáticas’. Dicha fracción debería mantener: II. El uso de la transferencia nuclear de células somáticas humanas con fines reproductivos.

Artículo 71 bis 4. Queda prohibido:

I. II. …

III. La producción de híbridos o quimeras;

Un problema con la fracción tercera, como ya lo dije anteriormente, es que no se especifica si ella aplica solo a humanos, o si aplica a todo caso de hibridación y de creación de quimeras. Si de hecho aplica a todas las instancias, entonces esto quiere decir que está prohibido producir mulas, pues las mulas son híbridos que se producen cuando un burro se cruza con un yegua. Claramente la ley no quiere prohibir lo anterior. La intención detrás de la ley parece ser prohibir, por una parte, la creación de híbridos a través de gametos humanos. Si esto es así entonces la fracción debe ser modificada, y dentro de dicha modificación se debe definir qué son los híbridos.

Al redactar de nuevo la fracción hay que tener cuidado en que ella no prohíba la prueba que se conoce como: prueba de penetración del óvulo denudado de hámster. En esta prueba se deja que espermatozoides humanos penetren óvulos de hámster para investigar su capacidad de fertilización. Dicha prueba, debe decirse, es una prueba estándar dentro de la medicina reproductiva.

Ahora hablemos de las quimeras. Prohibir toda creación de quimeras es problemático. De manera sencilla, una quimera se crea cuando células, tejidos, u órganos con origen en un individuo se trasplantan a otro individuo. Existen dos tipos de quimeras: quimeras intraespecíficas y quimeras interespecíficas. Las intraespecíficas son aquellas en las cuales los células, tejidos u órganos trasplantados pertenecen a la misma especie biológica; las quimeras interespecíficas son aquellas en las cuales los materiales biológicos trasplantados pertenecen a una especie biológica, y el receptor de dichos materiales pertenece a otra especie biológica.

Si se prohíbe la creación de quimeras intraespecíficas entonces se prohíben los trasplantes de órganos en humanos. ¿Por qué? Porque si yo recibo un trasplante de riñón entonces en mi cuerpo hay un órgano que genéticamente es distinto a mí: científicamente hablando soy una quimera. Y aún hay más, todo embarazo produce microquimerismo, pues células del feto llegan al sistema circulatorio de la mujer gestante. Si de hecho se prohíbe la creación de quimeras, así sin más, entonces se prohíbe el embarazo tanto fruto del coito como aquel fruto de las técnicas de reproducción asistida. Es claro que la ley no intenta prohibir lo anterior.

Puede ser, por otra parte, que la ley esté pensada para prohibir la creación de quimeras interespecíficas con materiales humanos. Pero si ello es así entonces la ley debe especificar si se prohíbe que a humanos se les transfieran materiales biológicos provenientes de animales no-humanos, o si está prohibido que a animales no-humanos se les transfieran materiales biológicos humanos, o amabas. Cabe resaltar que cualquier fracción que contemple prohibir la creación de quimeras tiene que ser extremadamente puntual. Puesto que de no ser así se afectaría la investigación biológica básica y, todavía más grave, se afectaría la investigación que intenta utilizar quimeras para generar órganos humanos trasplantables. Hay una falta crónica de órganos para donación, y una de las soluciones que se está explorado es crear quimeras que posean órganos humanos: por ejemplo, crear cerdos que tengan riñones humanos para luego tomar los riñones y trasplantarlos a una persona que los necesite. La reforma propuesta impide esta investigación, puesto que un cerdo con un riñón humano es una quimera.

Artículo 71 bis 4. Queda prohibido:

I. a III. …

IV. La producción y utilización de embriones con fines de experimentación;

Prohibir toda utilización de embriones con fines de experimentación se contrapone de manera directa al avance científico nacional. Por una parte, cierta experimentación con embriones tiene como fin incrementar las posibilidades de que una pareja infértil tenga descendencia, algo que se supone como valioso en la exposición de motivos de la presente iniciativa.  Por otra parte, otro tipo de experimentación con embriones busca desarrollar curas para enfermedad que por el momento son incurables. Por ejemplo, al desarrollar líneas celulares embrionarias con el fin de entender la enfermedad de Parkinson.

De igual manera, las técnicas de edición genética que se han desarrollado recientemente podrían, en el futuro cercano, permitir corregir errores en el ADN de los embriones (algo similar ocurre con las de técnicas de remplazo mitocondrial). Esto quiere decir que un embrión inviable podría, por medio de le edición genética, volverse viable. El problema de prohibir la experimentación con embriones, en este caso, es que nos cerraría la puerta a estas técnicas, pues antes de poderlas llevar a cabo en la clínica se necesitaría experimentar con embriones (aunque sea para aprender cómo realizar dichas terapias).

Puede ser que la razón por la cual se introduce esta fracción sea porque se acepta que el embrión humano tiene cierto valor moral, pero se ha mostrado de manera clara que los embriones humanos no poseen dicho valor moral. Aceptar que los embriones humanos poseen valor moral sin presentar argumentos serios en el foro público es simplemente aceptar la doctrina católica sobre el valor de la vida embrionaria, posición irreconciliable con la secularidad del estado mexicano.

Artículo 71 bis 4. Queda prohibido:

I. a IV. …

V. El implante simultáneo de embriones no provenientes de la misma pareja

Primero, aquí hay un error conceptual. Los embriones no se implantan, se transfieren. Implantación es el acto a través del cual el embrión se anida en la pared uterina, en la mayoría de los casos. Utilizar el término ‘implante’ abre la puerta a que esta fracción no tenga fuerza jurídica. Lo que fracción debería decir es que se prohíbe ‘la trasferencia …’.

Segundo, el mayor problema con esta facción es que es innecesariamente restrictiva, cuando se consideran situaciones dónde no hay gestación subrogada de por medio. Por ejemplo, puede ser que una mujer solo haya producido un ovulo que puede ser utilizado para el proceso reproductivo. Y ella puede desear que además de su óvulo se utilicen dos óvulos donados para intentar obtener un embarazo. Si ello fuera así entonces esta mujer necesitaría que se transfiriera un embrión que ha sido creado por ella y su pareja, y otros dos que han sido creados con esperma de su pareja y óvulos provenientes de una donadora. Una ley que prohibiera lo anterior es en demasía restrictiva, pues no hay buenas razones ni médicas ni éticas para mantener esta prohibición. Ahora, si lo que se intenta prohibir es que no haya trasferencia de embriones de distintas parejas a una gestante subrogada entonces la fracción debería ser claro en ello.

Artículo 466. Al que, sin consentimiento de una mujer, realice en ella alguna técnica de reproducción asistida, se le aplicará prisión de uno a tres años, si no se produce el embarazo como resultado de la inseminación; si resulta embarazo, se impondrá prisión de dos a ocho años. Si se realiza la conducta antes descrita a una mujer menor de 18 años de edad o que no tenga la capacidad de comprender el significado del hecho, o no tenga capacidad de resistir la conducta, sin importar que medie consentimiento, se le aplicará de cuatro a doce años de prisión, si no se produce el embarazo como resultado de la inseminación; si resulta embarazo, se aumentará la pena hasta en una mitad.

Primero, se debe eliminar ‘como resultado de la inseminación’, o se debe agregar ‘o de la trasferencia embrionaria’. Ello es así pues hay una diferencia entre la inseminación y la trasferencia embrionaria, y ambas pueden acabar en un embarazo.

Segundo, este artículo debería incluir que exista algún tipo de indemnización económica para contrarrestar los gastos de manutención que la mujer incurra si se produce un embarazo, por una parte, y, por otra, si la mujer decide quedarse con el bebe. Esta indemnización debe durar hasta la mayoría de edad del niño. Lo contrario es una omisión grave, pues la mujer que no deseaba ser madre ahora tiene que mantener al producto de la práctica de la reproducción asistida.

La iniciativa de ley propuesta por Sánchez Cordero Dávila debe de ser rechazada en su estado actual, por todas las razones expuestas anteriormente.

 

* César Palacios González actualmente es investigador de la Universidad de Oxford.

 

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