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Público cautivo
A merced de esta política que sólo existe para entretener, la ciudadanía desaparece y sólo existe en calidad de audiencia. Somos un público cautivo al que se le ofrece la opción de ver el programa de lejos y en caso de quererlo puede participar dejando un comentario indignado en Facebook o un tuit incendiario.
Por Blog Invitado
18 de diciembre, 2018
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Por: Luis Mendoza

Hoy quien diga que la política es aburrida es porque vive debajo de una piedra. En México, en todos los niveles de gobierno, las formas de ejercer la política se han vuelto estridentes, masivas y sujetas al único propósito de entretener.

Esto se debe en parte a que la política pensada para la televisión se ha cruzado con el internet y ha memificado a la clase política, es decir, la ha caricaturizado de forma radical a cambio de la promesa de viralidad. Ejemplos sobran: el senador de Nuevo León, Samuel García, haciendo un giveaway de gasolina como si fuera un influencer; Purificación Carpinteiro actuando como villana de telenovela durante su campaña; Jaime Rodríguez asegurando que le cortaría las manos a los ladrones y pidiendo que le escribieran por WhatsApp.

Hoy cualquier político tiene redes sociales y se esfuerza en compartirnos una vida normal. Quiere que le sigamos, que veamos a dónde va y qué hace, y digamos “es como yo” o mejor aún “quiero ser como él”. Vivimos, en síntesis, una Kardashianización política, es decir, un profundo desprecio por la realidad y una obsesión por las apariencias con el único objetivo de mantener el interés en qué pasará en el próximo capítulo.

Y entonces, a merced de esta política que sólo existe para entretener, la ciudadanía desaparece y sólo existe en calidad de audiencia. Somos un público cautivo al que se le ofrece la opción de ver el programa de lejos y en caso de quererlo puede participar dejando un comentario indignado en Facebook o un tuit incendiario. A pesar del internet se nos coloca como público cuando se graban los programas de televisión: sentados lejos del set y con la única función de aplaudir, reír o abuchear.

Monterrey extraordinario

Monterrey para renovar su alcaldía llevó al extremo el fenómeno descrito. Ya no sólo cada candidato es un espectáculo en sí mismo, sino que toda la elección se volvió un reality show que no termina.

De entrada nadie sabe decir con seguridad quién fue el ganador. Hubo un triunfo por cerca de 4 mil votos del PAN sobre el PRI que luego derivó en una pelea en tribunales. Se revirtió el triunfo (dándoselo al PRI) por irregularidades en el proceso, después se le devolvió al PAN y una tercera instancia resolvió anular la elección. El espíritu del voto se diluyó completamente y tuvimos que revivir los horrores de campaña ahora de forma concentrada.

Por si fuera poco los regiomontanos estamos llamados a votar el 23 de diciembre entre una serie de refritos. De los 9 competidores, 3 ya fueron alcaldes, 5 ya han competido a la alcaldía antes, 4 han militado o militan en el PAN. Es en resumidas cuentas un elenco repetido, o como dicen en Monterrey, bien peloteado.

La política del reality show se volvió institucional y entonces, sin el ruido que genera una campaña presidencial al mismo tiempo que unas locales, es posible ver de cuerpo entero todas las carencias que antes ignoramos: la improvisación de los organismos electorales, la ausencia de visión de ciudad, la ausencia de principios en los partidos y lo cansado que es seguir presa de un espectáculo tan lamentable.

¿Cómo escapar?

Dicen que la salida a esto está en “participar y ocupar espacios”. Sí, pero ¿cómo y cuáles?

Desde Wikipolítica Nuevo León buscamos respondernos esto y llegamos a una conclusión muy valiosa: no sabemos. Por eso lanzamos #LaExtraordinaria, una iniciativa que busca aprovechar esta elección extraordinaria para poder entender a profundidad qué falla y que funciona de nuestro sistema y buscar cambiarlo a través de una reforma electoral.

Durante la campaña hemos entrevistado a militantes de los partidos que van y agitan banderas lo mismo a medianoche que a mediodía. Escuchando las respuestas uno pensaría que pudieran apoyar a cualquier candidato. Todo el discurso político es un refrito y entonces vuelve el escepticismo acerca de por qué militan los que militan.

Y sin embargo, para nosotros desde Wikipolítica sigue siendo el propósito final el colocar a las personas al centro de la política y para lograrlo queremos dignificar todas las formas de participación política. Debe poderse encontrar valor en la militancia de un partido que vaya más allá de lo que se obtiene a cambio. Debe ser posible competir electoralmente vía una candidatura independiente, sin necesidad de tener un mundo de dinero o una estructura como de partido. Debe existir un peso real al voto nulo ejercido por quienes no se encuentran representados en las opciones de la boleta. Debemos de tener un marco legal que permita y oriente todo lo anterior y muchas otras más y queremos construirlo.

No es sencillo encontrar cómo y dónde participar, porque nunca se nos ha incitado a producir nuestra propia política. Estamos acostumbrados a ver desde las gradas y quizás sea ésa la propuesta más ambiciosa que ronda a #LaExtraordinaria, la de tomar este espectáculo y hacerlo nuestro y producir y actuar y escribir historias que sí nos hagan sentido. Sólo así dejaremos de ser público cautivo y empezaremos a vivir lo que es ser ciudadanía.

 

* Luis Mendoza es asambleísta de Wikipolitica Nuevo León.

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