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Regular la mariguana: una transformación de raíz
De aprobarse la iniciativa que permite el cultivo de mariguana para uso personal y plantea la regulación del mercado de productos medicinales, no sólo se reduciría el mercado ilegal delictivo, sino se contribuiría al desarrollo y fortalecimiento de una política de drogas basada en la salud pública, y se alejaría a las personas usuarias de las redes criminales propias de un mercado ilegal en el que se suman diversas actividades de riesgo.
Por Blog Invitado
14 de marzo, 2019
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Por: Regulación por la Paz (#RegulacionPorLaPaz)

El tema de la regulación de la mariguana se discute cada vez con más fuerza y este debate trasciende nuestras fronteras. El consenso entre diferentes actores y gobiernos de lo contraproducente que es la prohibición y lo positiva que podría resultar una regulación responsable, crece en toda la región.

México es uno de los países que más ha sufrido las consecuencias derivadas del régimen prohibicionista. El endurecimiento de la aplicación de políticas prohibicionistas por parte de administraciones pasadas ha dejado un saldo de muertes, encarcelamientos, desapariciones y desplazamientos que lejos de proteger la salud de las personas usuarias o terminar con el tráfico, han resultado en la disminución de la esperanza de vida en el país.

La violencia derivada de estas políticas ha permeado todos los aspectos de la vida nacional, lastimando particularmente a las poblaciones vulnerables –mujeres, jóvenes, pobres, campesinos, y personas que usan drogas–, así como la convivencia cotidiana y las relaciones de confianza entre las autoridades y la sociedad en su conjunto.

La postura mostrada por el actual gobierno, en su pronunciamiento a favor de la regulación de algunas drogas como un paso para la construcción de paz, nos indica un reconocimiento sobre la necesidad de reformar nuestras políticas de drogas y, desde la coalición #RegulaciónPorLaPaz recibimos estos comentarios con optimismo.

La iniciativa de la ahora titular de la Secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero –aún a discusión en el Senado– que permite el cultivo para uso personal y plantea la regulación del mercado de productos medicinales, terapéuticos, industriales y para uso adulto, es un gran primer paso en la dirección correcta y marca diferencia con las políticas implementadas durante décadas de demostrado fracaso en términos de salud, seguridad, derechos humanos y desarrollo.

Al aprobarse, no sólo se reduciría el mercado ilegal delictivo, sino se contribuiría al desarrollo y fortalecimiento de una política de drogas basada en la salud pública, y se alejaría a las personas usuarias de las redes criminales propias de un mercado ilegal en el que se suman diversas actividades de riesgo. Esta reforma validará el pronunciamiento de la SCJN la cual reconoce que el cultivo para uso personal de cannabis forma parte del libre desarrollo de la personalidad y cuya jurisprudencia –recientemente emitida por la Corte– da pauta a reformar las leyes para que se garantice el acceso a este derecho a toda la población.

De implementarse de manera eficiente, podría resarcir la deuda con los pacientes que dejó la ley de marihuana medicinal aprobada en 2017, la cual culminó con la publicación de unos lineamientos, que – contrario a su mandato – no reglamentaron el cultivo nacional para uso medicinal, ni la posibilidad de comercializar productos con más de 1% de THC (componente con amplios usos medicinales) que, además, resultaron inoperantes.

La regulación de la cannabis abre la necesidad de hablar en escuelas y espacios juveniles sobre la sustancia, sus efectos y consecuencias, así como la posibilidad de plantear tratamientos voluntarios para el uso problemático basados en evidencia y garantizar el acceso a estos y otros servicios. A futuro, será importante realizar un trabajo en conjunto de gobierno y sociedad en un plan integral de educación y reducción de daños, que dé forma a una política que atienda a la protección de los derechos de las personas y contribuya a la paz que se busca construir.

Esperamos que los legisladores tengan clara la dimensión que representa este reto y lo benéfico que podría resultar un cambio de paradigma. Dejar atrás la prohibición de la marihuana permitirá reducir el poder económico del crimen organizado, y abordará la violencia que viven cotidianamente las y los productores, las personas usuarias y las personas que sufren las consecuencias de una política punitiva. Poner el desarrollo, los derechos humanos y la salud en el centro es posible, y México hoy puede comenzar a regular por la paz.

 

* #RegulaciónPorLaPaz es una coalición de personas, colectivos y organizaciones de la sociedad civil que buscan impulsar una transformación integral de la política de drogas como una manera de abonar a la construcción de paz en México. Surge con el objetivo de integrar una visión plural en la que cada integrante aporta evidencia científica de acuerdo a su área de expertise, basándose en experiencias internacionales; estudios académicos; los usos médicos, terapéuticos, alimentarios, y personales de las drogas; la reducción de riesgos y daños; los derechos humanos, y la perspectiva de género. Página web acá y Facebook aquí.

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