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Roma, visibilizar a las invisibles
Roma visibiliza a las miles de mujeres y madres solteras que crían solas a sus hijos e hijas, la violencia contra la mujer, pone de relieve temas como la reproducción sexual y rompe estereotipos tanto en las cámaras como fuera de ellas.
Por Blog Invitado
22 de enero, 2019
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Por: María Corina Muskus (@macomuskus)

Roma ha dado mucho de qué hablar. Antes de verla me comentaban que se trataba de la vida de una familia, otros me dijeron que se trataba de la Colonia Roma en México y, algunas y algunos me dijeron que era muy aburrida. Para mí Roma es una película magnífica que hace visible a las miles de vidas invisibles en México y en muchas partes de las Américas: la vida de las mujeres trabajadoras del hogar, en este caso de una mujer indígena de zona rural.

Roma (advierto spoilers) cuya protagonista principal es Cleo, una joven indígena de origen mixteco que trabaja para una casa de familia, de clase media alta, que vive en un minúsculo cuarto compartido con otra mujer indígena y se dedica a las tareas domésticas y el cuidado de los hijos y la hija de la familia. Protagonizada por Yelitza Aparicio, mujer indígena mixe de Oaxaca, uno de los estados con mayor tasa pobreza en México y mayor porcentaje de población indígena, ella sin desearlo y desconocerlo (nuevamente la invisibilización) terminó protagonizando esta extraordinaria película. Triste ha sido ver la discriminación sufrida por Yelitza cuando fue la portada de una revista de moda, porque claro, no es fácil ver a una mujer indígena de Oaxaca en Vogue México. Pues, que nos vayamos acostumbrando.

Roma trasciende el blanco y negro y coloca en el centro a mujeres indígenas, que como Cleo y como Libo (personaje de inspiración de Cuarón) son las más invisibilizadas en México, por ser mujeres, indígenas y dedicadas al trabajo del hogar. Quizás algunas y algunos se relacionaron con Cleo, probablemente porque en sus hogares tuvieron, tenían o tienen, mujeres como ellas: sencillas, obedientes, que realizan las labores domésticas del hogar y son pilar fundamental para el cuidado de niños y niñas. Mujeres que aunque se les denomine trabajadoras funcionan en un esquema sin horarios, sin barreras que viven la vida de sus “patrones”, mujeres que están dispuestas a sacrificar su propia vida: como Cleo cuando salva a los niños del mar incluso sin saber nadar, porque su vida es la de la familia a la cual dedica sus labores domésticas.

Roma visibiliza a las miles de mujeres y madres solteras que crían solas a sus hijos e hijas. En México 33% de las madres son madres solteras. Esto lo vemos en la película con Cleo (aunque no llega a ser madre, es abandonada desde la gestación) y con Sofía, quien tiene que asumir la carga del abandono del padre de sus hijos y le dice a Cleo un día luego de unas copas de más: “No importa lo que te digan, siempre estamos solas”. La película también visibiliza, aún de forma superficial, la violencia contra la mujer cuando Cleo va a anunciarle a Fermín de “su encargo”, es decir su embarazo, y Fermín de forma violenta, además de haberla ignorado en varias ocasiones, le dice “pinche gata” (expresión que se refiere a la persona que sirve y atiende de forma despectiva, grosera y racista) y se olvida por completo de su responsabilidad.

Roma pone de relieve temas como la reproducción sexual (recomiendo este artículo para más detalle). Cleo, que no anuncian si su decisión de llevar a término su embarazo fue libre e informado (supongo que no había de otra en 1970 y todavía sucede a la fecha) va al médico casi como por un favor de su patrona Sofía, porque por supuesto las trabajadoras del hogar no cuenta ni en 1970 ni hoy en día con seguridad social. Posteriormente, su hija nace muerta y no es informada de lo sucedido. Luego de su pérdida, no se observa en la película que Cleo haya tenido días de descanso ni que su “patrona” tuviera interés por Cleo. Incluso esta línea tan delgada de las trabajadoras del hogar que son “como” de la familia, pero no lo son, se pone de relieve en la película cuando luego de haberle salvado la vida a dos de sus hijos finalmente rompe Cleo el silencio y anuncia que “no quería que naciera”, y un par de horas después de esta hermosa escena donde se abrazan todos y hay por primera vez un acto de empatía con Cleo, ya la niña le estaba pidiendo a Cleo un batido.

Esta película rompe los estereotipos tanto en las cámaras como fuera de ellas. Dentro de las cámaras al visibilizar, como pocas películas, la vida de esta mujer indígena trabajadora del hogar en un mundo donde las mujeres componen el 40% de los personajes principales en pantalla, y la mujer latina en un 7% en papeles de reparto. Le da un papel protagónico a una mujer indígena de Oaxaca, como lo es Yelitza Aparicio, quien de una forma impecable es la protagonista de Roma sin ninguna experiencia en actuación alguna.

 

* María Corina Muskus es Feminista y defensora de derechos humanos, cuenta con una maestría en derechos humanos y género. Actualmente trabaja en el área de incidencia de la Comisión Mexicana de Defensa y promoción de los derechos humanos.

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