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Sin gasolina y sin innovación, mala combinación
Este momento de vulnerabilidad y de escasez de combustible es pertinente para que el gobierno mexicano considere la importancia que tiene la inversión en Ciencia, Tecnología e Innovación, y dirija estos esfuerzos a combatir los retos actuales.
Por Blog Invitado
16 de enero, 2019
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Por: Aleithya Morales (@aleithya_md)

A la película futurista sobre el fin del mundo que hemos vivido estas semanas se le olvidaron dos elementos cruciales: la innovación y la tecnología. La innovación para mitigar la crisis como resultado de la estrategia de la lucha contra el robo de combustibles y la tecnología para desarrollar herramientas que permitan acelerar el acceso a la información y faciliten una mejor organización de la ciudadanía.

Sin duda, el rol de la Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) ha sido clave en los momentos críticos en el tema energético. Por ejemplo, este tipo de situaciones podría acercarse a lo que se ha vivido en otros momentos de la historia, aunque de manera más moderada; por ejemplo, a la crisis del petróleo en 1973. Debido a la guerra de Yom Kipur y el embargo petrolero, varios países vivieron una escasez de combustible, dándose cuenta de su alta dependencia a las importaciones y falta de seguridad energética. Lo anterior los obligó a redefinir su política energética y promover una política de inversión en innovación y tecnología.

¿Qué rol está jugando actualmente la innovación y el uso de tecnología en México para resolver los retos actuales? Por lo que estamos viviendo, pareciera que la visión del gobierno federal está muy alejada de incorporar la CTI para enfrentar los problemas que se viven. Por ejemplo, en la situación más reciente, el uso de la tecnología hubiera sido un aliado para hacer frente a las necesidades de comunicación, lo que hubiera permitido estructurar y prevenir el caos ocasionado por los retrasos en la distribución de la gasolina.

La lección histórica  de las crisis energéticas es que estos cambios y reestructuraciones de  los sistemas energéticos de un país, no solo han sucedido a consecuencia del cambio climático como se percibe en la actualidad. La falta de capacidad para satisfacer las necesidades energéticas, sociales y económicas, en el escenario mundial, ha resultado en una introspección que impulsó las transiciones energéticas apostando por la inversión en CTI para encontrar nuevas fuentes de generación de energía, promover la eficiencia energética y garantizar la seguridad energética.

Un ejemplo de lo anterior es lo que sucedió en países como Alemania, Reino Unido y Dinamarca, los cuales a partir de la crisis del petróleo comenzaron el rediseño de sus políticas públicas transversales con un alto componente en CTI, lo cual influenció la dinámica actual de la política de movilidad y de energía. Por lo tanto, este momento de vulnerabilidad y de escasez de combustible es pertinente para que el gobierno mexicano considere la importancia que tiene la inversión en CTI y dirija estos esfuerzos a combatir los retos actuales.

A principios de 2018, Mariana Mazzucato, economista investigadora con alta relevancia mundial, promovió un cambio de visión en la política de innovación de la Unión Europea. Su propuesta promueve lo denominado Mission-oriented policy innovation o en español podríamos referirnos a una política de innovación orientada hacia un objetivo.

El propósito principal de la propuesta de Mazzucato es dirigir los esfuerzos a problemas críticos, con el objetivo de separarnos de la idea del modelo lineal de innovación, science push or market pull. Es decir, buscar definir misiones específicas para combatir los retos que experimenta la población día a día a través de la  inversión en CTI. De la misma manera, buscar en la CTI un aliado para los retos que tiene el gobierno; por ejemplo en el robo de gasolina.

Aunque la magnitud es diferente al de las crisis internacionales, el contexto es similar. Esta situación, consecuencia de la estrategia contra el robo de combustibles, es un catalizador para reinventarnos. Es urgente invertir en investigación, desarrollo y transferencia tecnológica enfocada a los problemas que se enfrentan. Desde pensar en incorporar el uso de blockchain para combatir la corrupción y garantizar la transparencia, así como promover las tecnologías nacionales como los autos eléctricos Zacua y apoyar el liderazgo tecnológico mexicano. De la misma manera, existen ejemplos en la administración pública que han optado por tener un aliado en la  tecnología, uno de ellos es la recientemente creada Agencia Digital de Innovación Pública de la Ciudad de México y su plataforma de registro para voluntarios en casos de emergencia.

La innovación incremental y disruptiva deben de tener un lugar en la forma de conducir las estrategias públicas principalmente en los desafíos sociales y ambientales. Es importante dirigir la inversión en este rubro hacia metas específicas del próximo Plan de Desarrollo y compromisos internacionales como el Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En el tema de energía, los retos no son sencillos pero existen avances tecnológicos que facilitarán la transición y por ello necesitan ser incorporados. Desde la movilidad eléctrica hasta la descentralización del sistema energético a través del impulso de energías renovables, las redes inteligentes, las tecnologías de almacenamiento de energía así como, la captura y almacenamiento de carbono.

Sin duda el apoyo público es necesario para garantizar la adopción de nuevas tecnologías, esto no va a ocurrir por sí solo, se necesitan generar los incentivos adecuados y las regulaciones necesarias. Además se requiere facilitar la adopción de autos eléctricos y agilizar la adopción de paneles solares en los hogares, para lo cual los actores públicos deben considerar las colaboraciones público-privadas. Es decir, trabajar en conjunto por un bien social, tanto para efectos de mejorar la comunicación con los ciudadanos como para desarrollar tecnologías para  combatir problemas, como lo es el huachicoleo.

 

* Aleithya Morales es especialista en energía de Ethos Laboratorio de Políticas Públicas.

 

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