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Construir en colectivo
Por Luis F. Fernández
Es cofundador y exDirector Ejecutivo de Nosotrxs. Lleva mucho tiempo clavado en entender y mejora... Es cofundador y exDirector Ejecutivo de Nosotrxs. Lleva mucho tiempo clavado en entender y mejorar la relación ciudadanía-gobierno: desde la academia en temas de participación ciudadana y gobernanza; desde gobierno en el diseño de políticas públicas participativas, y desde sociedad civil en temas de organización comunitaria. Estudió Ciencia Política, Relaciones Internacionales y una Maestría en Administración y Políticas Públicas en el CIDE. Le va al Cruz Azul, aunque gane. [email protected] (Leer más)
La guerra es la paz
No importa que haya o no haya guerra y tampoco importa si la guerra va bien o mal. Lo único preciso es que exista un estado de guerra. Ya sea contra el neoliberalismo, contra la oposición, contra los adversarios de la transformación o contra lo que la jerarquía dicte.
Por Luis F. Fernández
26 de noviembre, 2021
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En los siguientes fragmentos retomo a George Orwell en su obra 1984. Utilizo fragmentos completos con pequeñas modificaciones y los entrelazo con algunas ideas de nuestro contexto político actual, que parece cada vez más realismo mágico. 

Las tres consignas del Partido están intactas:

  1. La guerra es la paz.
  2. La libertad es la esclavitud.
  3. La ignorancia es la fuerza.

En el gobierno hay cuatro secretarías de Estado que concentran todo el quehacer gubernamental. El Ministerio de la Verdad que se dedica a las mañaneras, las noticias, a los espectáculos, la educación y las bellas artes; el Ministerio de la Paz para los asuntos de guerra -y tareas varias como el abasto de medicamentos o la construcción de megaobras-; el Ministerio del Amor, encargado de mantener la ley y el orden, y el Ministerio de la Abundancia al que correspondían los asuntos económicos -y la gestión de los servidores de la nación-.

El Ministerio de la Verdad controla el conocimiento. Tiene claro que si todas las personas repiten la mentira esparcida por el Partido, entonces la mentira se convierte en verdad y queda plasmada en la historia. El que controla el pasado controla también el futuro. El que controla el presente, controla el pasado. El neoliberalismo es el enemigo del pasado que dota de sentido la lucha presente. Es el enemigo que aparece en todas las pantallas, en todos los discursos y en todas las estructuras del partido único. Como ejemplo el director interino del CIDE aseguró la semana pasada que dicha institución “adoptó una corriente neoliberal de pensamiento único que se sostiene hasta el día de hoy para beneficiar al sector privado”. -Ya basta, esto se acabó-, espetó con el mismo tono que su líder.

El Ministerio de la Paz se dedica a concentrar más y más capacidad bélica -y administrativa. Asume el control de fronteras, aduanas, control de armamento, obras estratégicas, custodia de energéticos, estructura de seguridad civil, entrega de fertilizantes, entrega de libros de texto, distribución de vacunas, administración de trenes turísticos, entre muchas más. Todo en aras de la paz. El titular del Ministerio de la Paz, incluso, se ha decantado por respaldar el proyecto político de “transformación”. Es un gesto como agradecimiento por el control de prácticamente todas las estructuras de seguridad pública del Estado y más. Todo, claro, en aras de la paz.

El Ministerio del Amor administra el amor que recibe y el amor con el que paga. Lo que en otros tiempos funcionó como “el que se mueve no sale en la foto”, el Ministerio del Amor lo ha transformado en control político. Otorga y entrega embajadas en el mundo a quienes le rindieron pleitesía o hicieron favores a la jerarquía; bendice candidaturas para quienes se han mantenido fieles a la transformación. A quienes han negado su amor y fe al proyecto, el Ministerio garantiza el ostracismo. El Partido ha quitado nominaciones para dirigir los órganos autónomos y ha llamado neoliberales a sus colaboradores más cercanos que se han mostrado críticos.

El Ministerio de la Abundancia administra la riqueza. Se encarga de atender primero a los pobres. Así lo muestras los otros datos, en los que la pobreza no ha aumentado en más de 3.8 millones de personas. Tienen estadísticas tan extraordinarias en su versión original y en la rectificada. Los otros datos parecen fantasía frente a las 15 millones de personas que dejaron de tener acceso a servicios de salud de 2018 a 2020. Este ministerio es el encargado de informar que todo está mejor que antes, que todo va viento en popa, que nunca antes habíamos estado mejor, que nunca había habido menos corrupción ni más seguridad ni más prosperidad como ahora. Probablemente sean las líneas que escuchemos en el informe del 1º de diciembre, a 3 años de haber tomado protesta esta administración.

Las consignas de Orwell parecen ficción, pero no lo son. La guerra es la paz para un gobierno con los niveles más altos de violencia en nuestra historia reciente. La libertad es la esclavitud cuando las libertades de expresión, de cátedra, de pensamiento, de tránsito y otras se diluyen poco a poco. La ignorancia es la fuerza cuando el presidente de la república ha hecho afirmaciones falsas un día sí y otro también en sus conferencias mañaneras, como lo ha documentado El Sabueso.

Lo que interesa -en la transformación- no es la moral de las masas, sino la moral del Partido mismo. Se espera que hasta el más humilde de los miembros del Partido sea disciplinado, competente y laborioso, pero siempre es preciso que sea un fanático y crédulo en el que prevalezca el miedo, el odio, la adulación y una continua sensación orgiástica de triunfo. En otras palabras, es necesario que esa persona posea la mentalidad típica de la guerra. No importa que haya o no haya guerra y, ya que no es posible una victoria decisiva, tampoco importa si la guerra va bien o mal. Lo único preciso es que exista un estado de guerra. Ya sea contra el neoliberalismo, contra la oposición, contra los adversarios de la transformación o contra lo que la jerarquía dicte. El Partido necesita su atmósfera de guerra, su carácter bélico y su odio contra el enemigo. De modo que ningún miembro del Partido vacile ni un solo instante en su creencia mística de que la guerra es una realidad y que terminará victoriosamente al vencer de manera indiscutible al neoliberalismo y consolidar así su cuarta transformación. Que la verdad nos alcance.

@luisffernandez

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