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Construir en colectivo
Por Luis F. Fernández
Es Secretario Nacional de Movimientos en Movimiento Ciudadano. Es cofundador y exDirector Ejecuti... Es Secretario Nacional de Movimientos en Movimiento Ciudadano. Es cofundador y exDirector Ejecutivo de Nosotrxs. Lleva mucho tiempo clavado en entender y mejorar la relación ciudadanía-gobierno: desde la academia en temas de participación ciudadana y gobernanza; desde gobierno en el diseño de políticas públicas participativas, y desde sociedad civil en temas de organización comunitaria. Estudió Ciencia Política, Relaciones Internacionales y una Maestría en Administración y Políticas Públicas en el CIDE. Le va al Cruz Azul, aunque gane. [email protected] (Leer más)
Participar por la vía electoral
Entender la política como un medio para resolver problemas complejos cotidianos que resultan de la convivencia social es una forma de dignificar una vocación y no sólo un concepto.
Por Luis F. Fernández
18 de septiembre, 2020
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Tomar la decisión de participar en la vida política por la vía electoral no es fácil. Se asume el abandono de lo construido previamente -ya sea desde sociedad civil, gobierno, academia o del sector privado- para apuntalar todos los esfuerzos a ganar posiciones electorales en los poderes ejecutivos y legislativos del país y, a partir de lo conseguido, modificar la realidad que nos rodea. Esta simplificación de la política es errónea. Quien hace política de causas construye sobre los cimientos que ha trabajado y se ancla en los valores que lo han guiado en otras trincheras. Entender la política como un medio para resolver problemas complejos cotidianos que resultan de la convivencia social es una forma de dignificar una vocación y no sólo un concepto.

Escribía esta semana Carlos Bravo Regidor en Expansión que ser ciudadano supone características de autonomía, escrutinio, participación y exigencia, así como la posibilidad de mantener el criterio individual para analizar con anteojos propios los escenarios políticos y de incidencia y actuar en consecuencia. Se sobreentiende que la antítesis de esta idea es un “político” que pierde dichos atributos, pero no es ni debe ser así. Hacer política no significa sacrificar ni valores ni ideales ni causas, sino construir a partir de éstos con la misma independencia y beligerancia. Eso sí, en un ambiente más adverso.

Una de las razones más importantes de dejar la Dirección Ejecutiva de Nosotrxs es el deterioro de la vida pública en el país, con el único fin de construir la mejor alternativa en alianza con la ciudadanía, ante la crisis económica, política, social, de seguridad y sanitaria que enfrentamos en el país. Dos ideas han acompañado al movimiento desde el origen para la construcción de una sociedad de derechos: que las personas conozcamos nuestros derechos y sepamos exigirlos, y que conozcamos nuestras instituciones y sepamos utilizarlas. Solíamos decir que las leyes que no se utilizan son letra muerta y las instituciones que no se ocupan para proteger o garantizar el ejercicio de algún derecho son como castillos de arena: huecos e inservibles. Hoy, esta preocupación es lo de menos, hoy el riesgo más profundo de nuestra democracia está en la regresión de los derechos ganados, en el desprecio de nuestras leyes y de nuestra Constitución, y en la destrucción de instituciones garantizaban un piso mínimo de acceso a bienes y servicios públicos.

Este gobierno cumple, cada día con más claridad, todas las características de un gobierno autoritario: el rechazo de las reglas democráticas (incluida la Constitución con la reciente propuesta de someter a consulta la aplicación misma de la ley o de ir en contra de los derechos humanos consagrados en ella), negación de la legitimidad de los adversarios políticos con descalificaciones sin fundamento e instando a la polarización y al conflicto (sobran los ejemplos de “conservadores” que quieren “atacar” a este gobierno), uso de la violencia para la gobernabilidad (a través de la Guardia Nacional militarizada desplegada en todo el país con lamentables asesinatos de civiles y con violaciones graves de derechos humanos) y predisposición a restringir libertades civiles de la oposición, incluidos los medios de comunicación (basta mencionar los casos recientes de Nexos y Letras Libres). Ante este escenario, es clara la necesidad de construir alternativas sólidas que propongan una alternativa a este caos.

Morena, como partido oficialista, no contradecirá a su máximo líder y, lamentablemente, puede profundizar las pulsiones autoritarias del actual titular del Ejecutivo. Las alternativas para ocupar posiciones de toma de decisión que puedan generar contrapesos políticos pasan forzosamente por los partidos políticos, con la excepción de las candidaturas independientes. Dos partidos negociaron privilegios -los mismos que juraron combatir- para aliarse con Morena, el PT y el PVEM. El PAN, PRI y PRD mantienen las conversaciones para una alianza, mientras que Movimiento Ciudadano decidió competir solo y construir alianzas con la ciudadanía. Decidí respaldar esta última opción porque comparto íntegro su ideario y porque acepta a simpatizantes ciudadanos y ciudadanas en igualdad de condiciones para participar como integrantes de los órganos de dirección y a cargos de elección popular.

Las responsabilidades que asumo dentro del partido son dos: construir las alianzas con la ciudadanía, colectivos, movimientos y organizaciones alrededor del país, así como diseñar e impulsar el diálogo público para una agenda legislativa a partir de sus 22 compromisos. Las alianzas con la ciudadanía tendrán como base estos principios, así como el acuerdo mínimo de los siguientes compromisos: combate frontal a la corrupción desde la construcción y funcionamiento de instituciones; impulso a la agenda integral de defensa de derechos humanos; respaldo a la igualdad de género y rechazo de todas las formas de violencia; reivindicación de las víctimas, así como la desmilitarización de la seguridad pública y de funciones estratégicas del Estado. Construiré las alianzas con personas que crean en la justicia y no en el dinero, que entiendan que la desigualdad se combate ampliando el ejercicio de derechos y no con dádivas, y que competir por una posición pública implica mucha, mucha, responsabilidad.

@luisffernandez

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