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Contrapoder
Por Adrián López Ortiz
Sinaloense, Ingeniero Industrial, maestro en Estudios Humanísticos y director de Noroeste Media ... Sinaloense, Ingeniero Industrial, maestro en Estudios Humanísticos y director de Noroeste Media (noroeste.com.mx). Escribo sobre seguridad, drogas, medios y periodismo. (Leer más)
De masacre en masacre
Hasta mayo de 2020 el gobierno de López Obrador acumula más de 53 mil muertes para un promedio de 100 homicidios dolosos por día. Es un asesinato cada 15 minutos.
Por Adrián López Ortiz
29 de junio, 2020
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México es cada día más violento. Eso dicen las estadísticas y se constata en las calles y en las noticias. Pero hay ahora una variación en esa violencia que debe preocuparnos a todos: nos estamos convirtiendo en un país de masacres. No soy el primero en advertirlo.

En lo que va del año 2020 se han registrado 9 días con más de 100 homicidios diarios según el conteo que hace la Secretaría de Seguridad Pública. El récord del día más violento sucedió el 7 de junio con 117 homicidios.

Aunque el reporte suele tener un subregistro de asesinatos que luego actualiza hacia arriba el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (y que luego también actualiza INEGI a la alza), sirve para tener una idea de la dinámica violenta en el país. 

Durante los 178 días transcurridos de 2020, en 264 ocasiones han ocurrido más de 10 homicidios en un sólo estado de la república. Cuando se supera esa cifra casi siempre es atribuible a masacres u homicidios múltiples.

Hay por supuesto, hitos muy dolorosos como el ataque a la familia Lebarón donde murieron 9 personas, entre ellas mujeres y niños; o el caso reciente de San Mateo del Mar en Oaxaca donde fueron asesinados 15 indígenas ikoots.

Las masacres y asesinatos múltiples se concentran en 16 estados del país. La mitad del territorio nacional. Lidera la lista Guanajuato con 1,761 homicidios; luego el Estado de México con 655; Jalisco, con 263; Chihuahua con 193; Michoacán con 130, y Baja California con 128. En esos estados gobiernan PAN, PRI, MC, PAN, PRD y Morena, respectivamente. Las matanzas no distinguen colores partidarios.

Todas esas masacres y homicidios múltiples representan 3,412 homicidios en total. Numéricamente no representan el grueso de los asesinatos del país, pero dejan precedentes narrativos dolorosos en la conversación pública y forman parte de la estrategia discursiva de los grupos del crimen organizado para conseguir sus objetivos de intimidación y poder.

Por los características de las masacres, el tipo de armas utilizadas y los mensajes que a menudo las acompañan, se entiende que tienen relación con disputas del crimen organizado. Son (casi siempre) peleas por el control territorial para realizar negocios ilegales de narcotráfico, robo de combustible, autos o extorsión, entre otros. Según reportaje de Animal Político, el crimen organizado mata a 6 de cada 10 personas en lo que va de este gobierno. Por eso el problema no solo es estatal, sino federal.

El problema con las masacres no es solo su obvio impacto mediático y la sensación de indefensión que provocan en el imaginario colectivo, sino que parecen ir en aumento. En enero promediamos 1.45 ocasiones con más de 10 homicidios en un solo día y en junio llevamos ya 1.65. Los precedentes recientes en Sonora, Oaxaca, Guanajuato y Sinaloa están ahí como botón de muestra.

Otra cosa relevante es que dichas masacres y asesinatos múltiples requieren de una mayor organización, planeación y despliegue de recursos y personas por parte del crimen organizado. No son hechos casuales ni aislados sino que forman parte de su estrategia de control. Para reducirlas se requiere de un trabajo de inteligencia y reacción que garantice evitar la impunidad. De lo contrario, mientras estos hechos permanezcan sin ser castigados, solo queda esperar escaladas violentas y la normalización de dicha violencia. 

Mientras el presidente insiste en que atiende las causas por las que, según su diagnóstico, los jóvenes se convierten en sicarios, la violencia no cede ni un ápice. No es una opinión sino un hecho: hasta mayo de 2020 el gobierno de López Obrador acumula más de 53 mil muertes para un promedio de 100 homicidios dolosos por día. Es un asesinato cada 15 minutos.

Celebro la política social del presidente. Pero esa no es una estrategia de seguridad ni mucho menos una contra la impunidad, uno de sus ejes discursivos y promesas de campaña. Tengo muchas dudas de que a la larga los programas sociales alcancen para reducir la violencia.

Bien que López Obrador quiera curar una de nuestras enfermedades crónicas, pero mientras tanto los “síntomas” nos están matando. Literalmente.

@AdrianLopezMX

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