A finales del año pasado me presenté en la audición para aplicar al curso de verano 2020 en la Academia de Ballet del Bolshói y me aceptaron 5 semanas en la sede rusa.

Desde un principio la Academia siempre se comunicó con nosotras por correo. El primero que recibí fue con el comunicado de aceptación al curso de verano y entre diciembre y febrero nos enviaron información de cómo iba a ser el proceso para asistir, las semanas que duraría y los pagos.

Con la pandemia avanzando en Europa, mi mamá y yo no sabíamos si el curso se realizaría, hasta que recibimos un correo más el 17 de marzo por parte de la escuela, en él nos decían que esperáramos un poco y ellos nos informarían acerca de lo que pasaría, que no nos preocupáramos.

Para el 28 de marzo vi en las noticias que Rusia cerró sus fronteras como respuesta para contener el COVID-19 en ese país, me puse muy triste y pensé que ya no podría cumplir mi sueño.

En el mundo, todo se veía cada vez más incierto y yo comenzaba a ver las cosas muy complicadas porque, desde que me aceptaron, tenía mis planes de lo que iba a hacer en Rusia, de mis entrenamientos y así estar super lista para mi curso y dar todo de mí, pero al mismo tiempo me puso muy triste saber que si las cosas no cambiaban, probablemente el Ballet Bolshói lo suspendería.

Aquí, en México, las cosas también comenzaban a ser difíciles y aunque desde el principio supe que suspenderían las clases de ballet no quise dejar de entrenar para poder ir y darlo todo.

Ahora entreno desde casa. Mi mamá me ayudó a configurar mi cuarto con una barra y piso especial para poder entrenar y mantener mi acondicionamiento físico. Noté que usar mi cuarto, la sala de la casa o el pasillo, es muy diferente al salón de clases.

Desde casa es muy difícil entrenar. Me cuesta mucho pulir la técnica, se siente una gran diferencia y más si no tienes a una persona que te asesore cuando haces algún movimiento para que te corrija o te guíe y así evitar malos hábitos que repercuten en tu técnica.

Ahora mis rutinas son a medias, porque requieren de barras y saltos y eso puede ser peligroso cuando no cuento con un espacio grande para hacerlo.

Lo que no he dejado de hacer es acondicionamiento físico para fortalecer los músculos y corregir cosas como mi rotación, empeine, altura de las piernas y elasticidad, incluso he comenzado a hacer yoga y meditación para no frustrarme y estar lista para cuando el Bolshói nos envíe un nuevo correo.

El 7 de mayo recibimos el último correo en el que nos dieron dos opciones: tomar el curso en línea con maestros o cancelar este curso de verano y tomarlo el próximo año, esto me gustó más porque yo quiero ir y tomar el curso presencial. 

Tal vez este no era el año para ir. 

Últimamente he estado viendo el Ballet Bolshói después de que pusieron en línea algunas puestas en escena, es la primera vez que el ballet lo hace porque es muy difícil acudir a una función, y ahora que pude verlos por internet me encantaron más sus coreografías, son muy perfectos.

Verlos en escena es imaginarme ahí, bailando, y me emociona mucho pensar que pronto estaré ahí, aunque no sea este año.