Una de las mil cosas que nos han dicho a tener en cuenta durante esta pandemia además de lavarnos las manos y quedarnos en casa, debemos buscar tener conexiones sanas. 

 ¿Qué quiere decir esto? Que tenemos que sostener conexiones humanas a distancia. El mensajito. La llamada. El videochat. Los memes. Las nominaciones a templates. Todo bien con eso pero en mí está resultando detonante de ansiedad. Ya no quiero más videollamadas. No quiero otro challenge de TikTok.

 Hace mucho tiempo entendí que el autocuidado no era ponerme mascarillas ni hacerme la manicura, como me lo han vendido miles de influencers. Cuidarme es poner límites sanos. Parar una conversación que me detona, decir que no a eventos sociales, detenerme a oler las rosas. Poner estos límites no me ha aislado, sino que me ha permitido ser yo y por consecuencia, caerme bien. 

 Tengo esta extraña habilidad de poder reírme yo sola con mis pensamientos. Pero es una habilidad que he desarrollado tras estar sola conmigo misma. En mi vida he tenido oportunidad de practicar. Pero ha representado retos. Decir que no a las amistades insistentes (y a veces chantajistas), aprender a pedir espacio de la pareja con quien cohabito, priorizarme. Recomiendo intenten caerse bien y conocerse cómo son sin personas y sin pantallas. Se van a sorprender. 

 Pero volviendo a mi problema inicial, debo decir que en estas semanas de confinamiento he hablado con gente que en una situación normal tenía uno o dos años sin saber nada de su vida. En ocasiones me ha dado un gusto tremendo, porque claro que me acuerdo de aquella vez que fuimos a la playa, Paty, y nos reímos hasta que que se nos salieron las lágrimas, cómo no. A mí también me gusta recordar con nostalgia tiempos mejores que no sabíamos que serían de lo que nos agarraríamos para aguantar este encierro. Pero con lo que no puedo es que se ha multiplicado y cada persona que ha pasado de mi vida, con excepción de esa ex del diablo que tengo bloqueada, me ha buscado para conectar. No es que sea yo muy popular, es que todo es tan accesible. Estoy segura de que más de una ha batallado con esto. 

 Se me contacta por Instagram, Twitter, Facebook, Whatsapp, Zoom, Houseparty, Hangouts, Telegram. Por fortuna no se me contacta por TikTok ya que una es señora mayor y me he abstenido de hacer el ridículo, pero estoy segura de que se me contactaría por ahí también. He tenido arranques y he cerrado mis redes sociales en una búsqueda de silencio virtual. A pesar de que soy una persona extrovertida, he tenido que decir, ¡basta!

 Aunado a esta conexión tan grande, se me añade la presión de que al parecer todo mundo está empeñado en salir de esta crisis, una mejor persona. Hacen composta, hacen yoga, viven en casas llenas de plantas que no se les mueren, reciclan, bordan, aprenden idiomas. Masa madre. Yo ya he visto 4 series y estoy volviendo a ver una que ya he visto cien veces porque la energía no me da para nada. Hay quienes ya son expertas en nudes, y se agradece, pero ay. A veces me cuesta hasta levantarme de la cama al sillón.

 También hay una presión por salir de esto una persona reflexiva. Tener la respuesta a cómo resolver la sociedad. Cada gran crisis ha venido acompañada de una luz, un nuevo orden, una revolución. Coincido en que estas reflexiones son necesarias, pero estoy en modo sobrevivir y es probable que siga con el freno de mano y no sea yo quien encuentre la cura al capitalismo rapaz. 

 Siento una presión por hacer, por crear, por intentar esas squats de una sola pierna que nunca he podido hacer pero no me da. Entre que tengo un trabajo de tiempo completo que durante este distanciamiento social he tenido que ejercer más de 8 horas al día y que llego tarde a la llamada social de las 7pm, estoy exhausta. 

Autocuidado es también decirle a las amigas que tantas videollamadas tan seguido, me hacen daño. Pedirles que me contacten por una sola vía, que otro chat en otra red social me está sacando de quicio. 

Estos no son tiempos normales. Son tiempos de crisis. A pesar de que ya se hable de relajar medidas. Por favor dejemos de pretender que podemos seguir con nuestra vida "normal" pero de manera virtual. Dejemos de presionarnos de esta manera. 

Necesito estar un poco más sola en el distanciamiento social.