Trabajo en una empresa de alimentos procesados y nuestro principal proveedor es China. Desde el principio yo empecé a saber cómo estaba afectando la pandemia porque nos contaban cómo estaba, que no había mascarillas. Pero todavía lo veíamos muy lejos. Hasta que se empezó a ir a Europa, y todavía con el primer caso aquí, como que la gente pensaba que es una gripita y ya. Justo los jefes se habían ido a la India y a Sri Lanka.

Cuando aquí empezó la fase 2, decidieron mandar a home office a mujeres embarazadas y que tienen hijos que no se los pueden cuidar, y los que viven con una persona mayor de 60 años. A mí me tocó porque ya estaba en los últimos meses de embarazo y tengo una hija de dos años y medio.

¿Cuál es el tema? Con el trabajo vas en el tráfico, el ajetreo de dejar a la niña en la guardería, vamos a trabajar, compramos comida para comer ahí en la oficina. Y ahora la nueva realidad es que nos eliminamos las prisas de la mañana, pero ahora nos toca, además de trabajar, hacer limpieza, hacer comida, muchas más cosas. Entonces yo como embarazada, a mí me redujo el estrés, estoy muy a gusto, físicamente me siento mejor, duermo más, pero se tienen que hacer muchas cosas en la casa.

No hay manera de cuidar a Inna; una niña de esa edad requiere atención al 100%, quiere jugar. Entonces recurrimos a los abuelos, tuvimos que hablar con ellos para que se cuidaran, que no se expusieran, por mí y por la niña, y son los que vienen y nos ayudan a cuidarla. Es un poco extraño porque estamos todo el día trabajando nosotros dos en nuestro horario laboral y aunque estemos aquí, no podemos hacerle caso.

El baby shower iba a ser el 21 de marzo y decidimos cancelarlo una semana antes. Como es mi segunda hija ya tengo la mayoría de las cosas, y soy súper planificadora, entonces ya tenía todo organizado, había hasta apartado el hospital. Solo que sí fue de chin, ya no pude hacer algo para compartir con mis amigas y familia.

En el hospital nos han dicho que no vamos a poder tener visitas, solo el papá, pero no sé de aquí a 15 días si pueda cambiar. Por esa parte sí estamos un poquito a la expectativa, y sobre todo él sí está un poco tristecillo, de que sí quiere entrar, ¡es el nacimiento de su hija!

Sentimos feo sobre todo por los abuelos y bisabuelos, que son los que más se ilusionan… aunque la verdad una recién operada y todo mundo entrando en el cuarto, y luego son medio imprudentes. Quizá está mejor.

Y de las visitas en la casa, estamos esperando qué nos dice el pediatra, porque obviamente van a querer venir, pero sí les estamos diciendo: pues si no, les mandamos foto y video, no queremos complicación. Así que vamos viviendo al día, a ver qué es lo que pasa.