La pandemia, lejos de arrojarme hacia el futuro, me dio una patada en el trasero para hacerme ver que yo estaba negando el presente y el presente es la educación a distancia.

Ahora me pregunto si la parte presencial de mi proyecto ‘Hablemos de Ópera’ sobrevivirá, pero creo que la parte virtual progresará y se prolongará indefinidamente.

Con ‘Hablemos de Ópera’ intento acercar este género a todo el mundo y cuando digo todo mundo me refiero al público que se considera más especializado, pero también a aquellos que no tienen la menor formación ni sensación al respecto.

El proyecto ha llegado a centros de reclusión, comunidades marginales, centros de rehabilitación de adictos, prepas, CCHs, comunidades rurales, escuelas rurales… Sin embargo, llegó la cuarentena y tuve que cambiar mi enfoque para dedicarlo completamente a las plataformas virtuales.

Ahora, con más de 25 mil seguidores en la página de Facebook, he podido llevar este mundo a más lugares a través de un lenguaje directo, coloquial, sencillo, informal y a veces casi irreverente, tratando de desacralizar o desformalizar la ópera, que a veces es un disuasor para que la gente no se acerque al género.

Cada semana, con dos charlas gratuitas en Facebook, toco todo tipo de temas: desde cosas muy generales sobre la ópera, semblanzas de cantantes, análisis sobre producción operística y hasta diálogos en vivo con cantantes y personajes importantísimos de este mundo, como a Ramón Vargas y Javier Camarena.

Aunque también está la parte cobrada, porque de algo hay que vivir.

La ópera es más que un género, es un crisol gigantesco en donde una buena parte de las actividades del quehacer humano caben.

Si uno está abierto, dispuesto y receptivo es uno de los más poderosos catalizadores de emociones que existen, y eso está comprobado científicamente.

Si bien los cursos que doy no son indispensables para que uno pueda gustar de la ópera o acercarse al género, son un aliciente y dan o permiten otros terrenos, otras carreteras de goce. 

En el momento en el que tú, además de estar conectado con tus emociones, le agregas conocimiento, información, comprensión de lo que está sucediendo, tienes otros planos de gozo.

Y no te sientas intimidado por la ópera, piensa en todo aquello que hoy amas y que no conocías en algún momento, piensa en todas las actividades que practicaste por primera vez y date cuenta que para muchas de ellas no te preparaste, sólo te diste la oportunidad.

Con la ópera es lo mismo, para gustar de ella no necesitas nada, es como gozar una película o comedia musical.