¿Asustada por la nueva normalidad? No. No me da miedo y no me preocupa, al contrario, me interesa. No solo quiero ser testigo del cambio; quiero trabajar directamente con las personas en el proceso de adaptación a esto nuevo que viene, ¡me emociona mucho!

Estoy en aislamiento desde el 20 de marzo, pero la verdad mi actividad no cambió tanto. Me dedico a dar consultas (mi consultorio está exactamente a un lado de mi casa), armar expedientes, leer muchísimo y terminar mi eterna tesis del doctorado. 

Hasta podría decir que necesitaba que el mundo parara un momento. 

Unos 3 meses antes de la cuarentena me saturé de trabajo. No podía parar. Cuando me daba cuenta ya estaba involucrada en muchas cosas, por lo que empecé a trabajar en darme espacios para hacer otras actividades, pero siempre recaía. 

Y sin que yo lo pidiera llegó la cuarentena.

Desde el principio la traté de enfocar como un aprendizaje y al ver que muchas actividades en las que ya estaba involucrada pararon, pensé que este debía ser un tiempo para rediseñar mis estrategias y aprender a ponerme límites. Descubrir con cuáles actividades me siento a gusto, con qué intensidad, en qué tiempos. Esta ha sido una etapa de descubrir de qué manera me gusta trabajar. 

El perfil de los casos que tomo cambió muchísimo. Yo trabajaba con niños con trastornos de neurodesarrollo, a quienes desde el día uno del aislamiento ya no pude ver. 

Ahora empecé a trabajar con otros perfiles, como personas que se dedican a los medios de comunicación y enfermeras que chambean directo en casos de covid-19. 

Pude expandir el trabajo terapéutico a otras poblaciones y eso me gustó; ahora puedo ver que esta es una rama que tiene injerencia y cabe en muchos otros campos. 

Como la cuarentena no me representó miedo, ansiedad o descontrol eso me permitió seguir con mi trabajo. Porque, ¿cómo dar estrategias o psicoeducación si esta situación te genera miedo? 

Sí, claro, tomo terapia a distancia por el momento, pero no para tratar el aislamiento, sino para mis límites. Mi terapeuta me dijo algo muy bonito: si esto fue un alto a ciertas actividades y te representa un beneficio en términos de tranquilidad, “¿es una renovación de ti, cierto?”

Ahora que estoy en casa con mi marido me gusta que tengamos tiempo para desayunar y comer juntos, ver películas y hacer talachita casera que habíamos olvidado (colgar algo por aquí, sembrar plantas, mover muebles…).

Sabemos lo que necesita cada uno -él perderse en los videojuegos, yo ver chick flicks- y me agrada darme cuenta que sabemos respetar nuestros espacios individuales, pero también encontrar momentos para convivir. 

Viene una etapa en la que vamos a tener que adaptarnos a una nueva realidad. Para mí esto representa un reto a nivel personal y laboral. Estoy muy motivada: quiero conocer más, quiero saber más.