Un poco antes de que se apareciera ‘el bicho’ me llegaron las agallas y tomé una decisión: “voy a enfocarme solo en la actuación”. 

Hace 10 años salí de la carrera de Literatura Dramática y Teatro y no había tenido la valentía para perseguir mi sueño. La idea de aventarme al abismo de la actuación me daba escalofríos, pero comencé a tocar puertas, entré a la especialidad de actuación cinematográfica, al servicio social en Radio UNAM, retomé las prácticas de doblaje y me inscribí a clases de locución comercial.

Cuando llegó ‘el bicho’ se pausaron las clases presenciales de la especialidad, las prácticas de doblaje y para mí la cuarentena se convirtió en el pretexto perfecto para seguir entrenando y aumentar mis herramientas actorales. La gran pregunta fue: ¿y ahora cómo? 

Algunas personas piensan que para buscar chamba en el medio actoral también hay que alimentar las redes sociales, exponerse. Pequeño detalle: a mí me gusta subir contenido personal; fotos con mi marido, mi abue, de mis viajes… casi nada tiene que ver con mi carrera. Pero ahora tengo un mantra: nunca es tarde. 

Hacer cosas para ganar seguidores jamás ha estado en mis planes, simplemente no está en mí, pero los consejos seguían llegando: usa tus redes sociales de una manera más profesional y menos “qué bien la pasamos en el baby shower”. 

Inspirada en lo que hago en mi servicio social en Radio UNAM (adaptar e interpretar los radioteatros los viernes) se me ocurrió grabar un video diario para dar vida a historias y personajes de textos fundamentales en mi vida e incluso de algunos que yo misma he escrito, y subirlos a Instagram, Facebook y Twitter. 

En el camino agregué más cuentos infantiles, de los que me declaro fan por la riqueza de los personajes y el reto de conmover al público más sincero y desafiante: los niños. Tengo muchos amigos con hijitos y las interpretaciones les han gustado mucho. He tenido un par de peticiones especiales y ¡hasta mi marido ha participado!

Lo que comenzó como un ejercicio personal evolucionó en una forma de estar en contacto con el público y usar el foro inmenso de las redes sociales para algo que realmente es significativo para mí. Me reta a conocerme un poco más y descubrirme. Me ayuda a ser más yo. 

Las preguntas “¿qué tipo de actriz quiero ser?”, “¿qué tipo de carrera quiero tener?”, “¿para qué quiero estar frente a la cámara?” me taladran la cabeza todo el tiempo. 

Las respuestas aún están en proceso, pero de lo que sí estoy segura es que quiero ser parte de proyectos que siembren algo en el público, que causen un impacto. Más allá de la remuneración económica quiero aportar algo a nuestra realidad, nuestro país, nuestro mundo.