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Covarianzas
Por Javier Aparicio
Profesor del CIDE con interés en asuntos de economía política y métodos cuantitativos. Si dos... Profesor del CIDE con interés en asuntos de economía política y métodos cuantitativos. Si dos variables son estadísticamente independientes, entonces su covarianza es igual a cero, pero no al revés. Tuiteo rants, papers y grafiquitas. (Leer más)
Chávez o el costo social de una terquedad
Tras 14 años en el poder ¿Chávez dejó una democracia más consolidada y una economía más próspera? No.
Por Javier Aparicio
13 de marzo, 2013
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Hace una semana falleció Hugo Chávez y las reacciones sobre su legado no se han hecho esperar. Para unos el comandante era el líder revolucionario que no sólo Venezuela sino toda América Latina esperaba. Para otros, no fue otra cosa que un caudillo más de una larga serie de líderes que, populares o no, carismáticos o no, casi siempre acaba mal.

Mucho se ha dicho de su carisma –que sin duda lo tenía, gajes pintorescos no faltan–, del liderazgo que representó para países de la región –a menudo necesitados de caridad petrolera–, o del heroísmo implícito en enfrentar al imperio yanqui con toda la fuerza de una retórica revolucionaria, mesiánica, bolivariana y socialista. Por desgracia, como ni el carisma ni la retórica producen bienestar, en este blog me concentraré en una pregunta más aburrida: Tras 14 años en el poder ¿Chávez dejó una democracia más consolidada y una economía más próspera? No.

Entre los ingredientes necesarios para una democracia están los siguientes: sostener elecciones periódicas, libres y justas mediante un sufragio lo más incluyente posible, en un ambiente donde ciudadanos y contendientes puedan expresarse con la mayor libertad posible. Es algo más que simples elecciones, y algo menos que la igualdad absoluta en todos los ámbitos. Cuando menos, se espera que en una democracia los políticos en el poder enfrenten una posibilidad real de perderlo. Cuando más, se espera una rendición de cuentas tanto vertical (voto de castigo) como horizontal (pesos y contrapesos). Cuando faltan estos ingredientes tenemos un régimen autoritario o una simulación: un autoritarismo con fachada electoral.

Antes de la llegada de Chávez, Venezuela era una democracia bipartidista. Podemos discutir sus limitaciones y problemas, que no eran pocos, pero lo cierto es que era un sistema lo suficientemente abierto (o descompuesto, si gustan) para que Hugo Chávez pudiera intentar un golpe de estado en 1992, pasar dos años en la cárcel, y llegar a la presidencia en 1999. Lo que vino poco después fue una creciente concentración del poder político y económico en manos de los chavistas, y el desmantelamiento gradual de los pesos y contrapesos propios de una democracia.

Van algunos ejemplos. Chávez designó a la mayoría de los magistrados del renovado y ampliado Tribunal Superior de Justicia. El sistema electoral de la Asamblea Nacional ha sido modificado para penalizar a las zonas de mayor oposición. Por ejemplo, en 2010, el chavismo obtuvo 48% de votos pero 59% de curules, mientras que la oposición tuvo 52% votos y solo 42% curules. En 2009, la constitución venezolana fue enmendada para permitir la reelección indefinida de alcaldes, gobernadores, legisladores y, por supuesto, el presidente en turno (antes la reelección estaba limitada a un solo período). Ojo, la reelección no es mala per se, lo grave es modificar la constitución para beneficiarse a sí mismo. (¿Qué dirían los simpatizantes de Chávez en México si nuestro presidente propusiera semejante enmienda?)

Pero hay más. Veamos lo que ha ocurrido tan sólo este año. Según la Constitución, si el presidente electo no toma posesión del cargo, el presidente de la Asamblea debe asumir la presidencia; y si se ausenta ya estando en funciones, tomará su lugar el vicepresidente. También dice que el vicepresidente no podrá ser elegido presidente. ¿Cuándo y cómo rindió protesta Chávez? No sabemos. ¿Quién es el presidente en funciones y futuro candidato a la presidencia? El vicepresidente Nicolás Maduro. ¿Qué opina el Tribunal de todo esto? Que está bien. ¿En cuántas democracias el estado de salud del ejecutivo puede ocultarse por tanto tiempo? ¿En cuántas embalsaman a sus mandatarios difuntos?

Pasemos ahora a la economía venezolana. Para algunos, los logros sociales y económicos del chavismo parecen justificar todo lo anterior. No sería la primera vez: los defensores de Pinochet hacían argumentos similares en su momento.

Chávez aprovechó una extraordinaria renta petrolera para combatir de manera frontal la pobreza, desigualdad y exclusión social anquilosada por décadas en Venezuela. Por desgracia, las políticas redistributivas del chavismo vinieron acompañadas de serias distorsiones en la economía. En febrero de 2003, el tipo de cambio en Venezuela era de 1.6 bolívares por dólar. En febrero pasado se anunció una devaluación de 32% que dejó el tipo de cambio en 6.30. Fue la quinta devaluación en diez años. La inflación y escasez de productos básicos están a la orden del día. La inversión privada, nacional y extranjera, huyó tiempo atrás de las expropiaciones en diversos sectores. Con todo y su petróleo, en 2012 Venezuela tuvo un déficit público de 8.5% del PIB pero algunas estimaciones sugieren que es el doble de eso. Chávez prometió combatir la corrupción de la oligarquía. Lo que nunca dijo era que tomaría su lugar la corrupción de la boliburguesía.

Blog Covarianzas Producción Petrolera en México

Venezuela, con menos de 30 millones de habitantes, tiene reservas petroleras similares a las de Arabia Saudita. Sin embargo, su producción petrolera es menor hoy que hace 14 años, es incluso menor a la de México y la de Brasil está por darle alcance.

Es cierto, la pobreza disminuyó en Venezuela en la última década… para llegar a los niveles promedio de América Latina. Sin petróleo, Chile, Colombia y Perú han crecido más que Venezuela en los últimos 14 años. Sin petróleo, entre 2002 y 2011, Perú logró una disminución mayor de la pobreza que el socialismo del siglo XXI de Hugo Chávez. En 30 días habrá elecciones en Venezuela. Muchos se preguntan si habrá chavismo sin Chávez. Ojalá no.

 

Lectura sugerida:

Javier Corrales y Michael Penfold.”Dragon in the Tropics: Hugo Chávez and the Political Economy of Revolution in Venezuela”, 2011.

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