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Covarianzas
Por Javier Aparicio
Profesor del CIDE con interés en asuntos de economía política y métodos cuantitativos. Si dos... Profesor del CIDE con interés en asuntos de economía política y métodos cuantitativos. Si dos variables son estadísticamente independientes, entonces su covarianza es igual a cero, pero no al revés. Tuiteo rants, papers y grafiquitas. (Leer más)
Fidel, ¿dictador benevolente?
¿Fidel Castro fue un dictador como tantos otros o un héroe revolucionario? ¿El modelo cubano es un buen ejemplo a seguir?
Por Javier Aparicio
5 de diciembre, 2016
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Hace poco más de una semana murió Fidel Castro. La noticia acaparó los medios latinoamericanos durante todo el fin de semana y las redes sociales se volvieron un hervidero de un viejo debate para las personas más viejas, y quizá no tanto para las más jóvenes. ¿Fidel fue un dictador como tantos otros o un héroe revolucionario? ¿El modelo cubano es un buen ejemplo a seguir? Hay varias formas de intentar responder estas preguntas: desde una postura normativa o de principios, por así decirlo, y desde una postura más pragmática o de costo-beneficio.

Comencemos con la visión normativa. Para un demócrata liberal, el debate termina pronto: Fidel Castro fue un dictador y como tal es condenable, independientemente de cualquier logro real o simbólico obtenido durante su gobierno. Para un economista igualmente liberal –digamos, uno que crea en la libertad individual, la propiedad privada y las ventajas de la economía de mercado— el experimento socialista del castrismo es igualmente condenable: la expropiación masiva de recursos por parte del estado –o bien las restricciones a la libertad de comercio o empresa– son condenables, independientemente de si la pretendida redistribución del ingreso es justa o no. Por último, para un creyente en los derechos humanos y las libertades civiles –de expresión, de credo, de asociación, etc.— resultaría difícil esperar que apoyara al castrismo.

Pero entonces, ¿quiénes sí apoyarían a Fidel Castro por principios? Quizá alguien que crea que perseguir cierta noción de justicia social es más importante que respetar otros tantos derechos y libertades en el camino. Y aquí en adelante las cosas se complican bastante. Desde un punto de vista normativo, ¿qué derechos importan más? ¿Importa más la igualdad o libertad? Si pensamos en justicia social: ¿importa más combatir la desigualdad en la distribución del ingreso o combatir la pobreza? ¿Acaso éstas son preguntas necesariamente ideológicas?

Ahora dejemos de lado la visión normativa. Desde un punto de vista más pragmático, ¿es deseable o defendible el modelo cubano a partir de sus resultados? Si lo comparamos con las democracias y economía más desarrolladas del mundo, parece evidente que no.

¿Y si comparamos México con Cuba? ¿Qué dimensiones compararíamos? Veamos algunos datos disponibles que intentan ser más o menos comparables. Año con año, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estima un indicador llamado Índice de Desarrollo Humano (IDH) para cada país del mundo. El índice utiliza una escala de 0 a 1 y está basado en diversos indicadores de bienestar tales como la esperanza de vida al nacer, los años de escolaridad promedio, y el ingreso per cápita.

De acuerdo al reporte de 2015 del PNUD, Cuba tenía un IDH de 0.769, con el cual ocupa el lugar número 67 entre 188 países del mundo. Según el mismo reporte, la expectativa de vida al nacer es de 79.4 años, la escolaridad promedio 11.5 años y el ingreso per cápita de 7,301 dólares. Por otro lado, México reportaba un IDH de 0.756 –es decir el lugar 74–, una expectativa de vida de 76.8 años, una escolaridad promedio de 8.5 años y un ingreso per cápita de 16,056 dólares. Comparado con Cuba, México tienen mayor ingreso per cápita pero menor escolaridad. En cuanto a desigualdad, México tiene un coeficiente de Gini (donde 0 es igualdad perfecta y 100 es máxima desigualdad) de 48. Nada que presumir, ciertamente. Cuba, por su parte, no cuenta con datos disponibles para estimar el coeficiente de Gini, ni tampoco sus niveles de pobreza. Lo que sí hay es evidencia anecdótica y ésta no luce muy prometedora.

¿Y qué hay de las libertades? Año con año, Freedom House estima un índice de libertades civiles y derechos políticos en cada país del mundo medido en una escala de 0 a 100. Según el reporte de 2016, Cuba no es un país libre y tiene un indicador de sólo 15 puntos, lo cual lo ubica por debajo de China e Irán. Por otro lado, México es un país parcialmente libre: reporta un indicador de 65 puntos, algo mejor que Colombia (65) pero inferior a Perú (71).

Si usted pudiera elegir dónde haber nacido –pero ignorara el estatus socioeconómico del tipo de hogar en el nacería–, ¿en dónde hubiera preferido hacerlo? Si fuera a tener una hija o hijo, ¿en qué tipo de país preferiría tenerlo? Son preguntas complicadas porque en general es difícil desprendernos de nuestra propia historia personal a la hora de imaginarnos otra.

En algunos modelos económicos existe la figura simplificadora del “dictador benevolente”: si una persona tuviera el control absoluto de los recursos de una economía, ¿cómo podría lograrse tal o cual objetivo social? La historia y la teoría política han demostrado –según yo, con creces– que los dictadores socialmente exitosos son más bien la excepción que la regla. Algunos regímenes autoritarios tienen logros económicos similares a los de algunas democracias: ¿esto es razón para aplaudir a los primeros o exigir más a los segundos?

Es fácil argumentar que no existe tal cosa como el dictador benevolente. Ni la sabiduría ni la benevolencia son infinitas. Ninguna persona –ningún partido único–, pueden ser capaces de saber o conocer lo que más le conviene hacer –o poseer o consumir– a cada miembro de la sociedad. Ninguna persona, mucho menos una con poder absoluto, es un ángel. Condenar al dictador no implica aplaudir al mal gobernante de aquí o allá. Sucede que si uno tolera o justifica los abusos del dictador (el que sea), ¿cómo no hacer lo mismo con los malos gobernantes de países que intentan ser democráticos? Los fines (revolucionarios o no) no justifican cualquier medio.

 

@javieraparicio

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