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Cuna de Grillos
Por Beto Tavira
Sólo se necesitó una década en el periodismo del corazón para crear este monstruo: Beto Tavir... Sólo se necesitó una década en el periodismo del corazón para crear este monstruo: Beto Tavira. El periodista que ha sabido canalizar su capacidad de observación, su carisma, su energía, su lengua e ironía en información que nadie conoce y que todo mundo se muere por saber sobre la vida privada de los políticos. En este culebrón cibernético llamado Cuna de Grillos –inspirado en la famosa telenovela Cuna de Lobos-, Tavira se convierte en el villano por excelencia al sacar a la luz pública, gracias a su servicio personal de espionaje (CISEN), los amores y desamores, las traiciones, muertes e intrigas de la gran familia política mexicana. (Leer más)
El primer amor de Peña Nieto en su adolescencia
Por Beto Tavira
22 de noviembre, 2010
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Apuesto mi reino. La boda de Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera será la nota que monopolizará los “temas del corazón” de los políticos mexicanos, al menos, lo que resta del año. Todo mundo no hace más que hablar del enlace de “El verdadero góber precioso” y “La Gaviota”, el próximo 27 de noviembre. Que si esto, que si lo otro, que si la chingueit…

Pero como lo mío, lo mío es hablar de lo desconocido de los políticos conocidos –o dar exclusivas, como le llaman– y aprovechando que esta semana ya fue bautizada como “Rumbo a la boda de Peña Nieto”, en esta, mi primera vez en Cuna de Grillos, voy a desvirginarme con lo que me contó mi CISEN sobre el primer amor que tuvo el gobernador del Estado de México en sus años de puberto.

Resulta que ella se llamaba Bonni. Su papá era canadiense y junto con su familia vivían enfrente de la casa de los Peña Nieto, en Toluca. Esta chica fue la primera mujer que, a los 15 años, Enrique presentó como su novia a sus padres Enrique Peña del Mazo (qepd) y María del Socorro Nieto.

En esa época, Quique –como le decían de cariño al político priista– cursaba el último año de secundaria en el Colegio Argos. Aunque tenía fama de noviero, fue la hermosa Bonni la que le sacudió los tuétanos. La que por primera vez le hizo sentir mariposas en el estómago y, porqué no, la que seguramente le inspiró esos sueños muy particulares que tenemos los hombres cuando la hormona dice: “la que manda soy yo”.

Quique conoció a la que se convertiría en su primera novia porque se la presentaron sus hermanas menores, Verónica y Ana Cecilia Peña Nieto, quienes eran sus amigas. A decir de mi CISEN, Bonni se supo ganar a Quique con varios detallitos: le regalaba dibujos, pastelitos y hasta besitos. OOOOObviiiiooooo que el cotizado Enrique cayó redondito no sólo por la belleza de Bonni sino también por sus apapachos.

El romance duró algunos meses hasta que la distancia los separó: Bonni se fue a vivir a Canadá con su familia y Quique se quedó con la suya en la capital del Estado de México. A pesar que Enrique fue a visitar a tierras canadienses a su todavía novia, tristemente –para ambos– la relación llegó a su fin. A partir de entonces Bonni quedó en el recuerdo de Enrique Peña Nieto como su primer amor.

Síganme en Twitter: @betotavira

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