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7 claves para resistir en un país feminicida
¿Cómo equilibrar el hacer lo que nos gusta, estar seguras y exigir justicia por nuestras compañeras al mismo tiempo? Aquí ofrecemos 7 claves para resistir.
Por Cristina Santana
26 de febrero, 2020
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Recientemente la violencia feminicida nos saltó salvajemente a la cara: Isabel Cabanillas, Ingrid Escamilla y Fátima, y las aproximadamente 10 mujeres asesinadas al día sólo por ser mujeres. Los hechos cobraron relevancia mediática y nos recordaron que en México sólo por ser mujeres estamos en riesgo. Hoy sabemos que vivimos en un país feminicida, pero al mismo tiempo necesitamos continuar nuestras vidas, ir a trabajar, salir a fiestas, viajar, cumplir nuestros objetivos, ser felices. Paralizarnos no es una opción, pero ¿cómo equilibrar el hacer lo que nos gusta, estar seguras y exigir justicia por nuestras compañeras al mismo tiempo? Aquí ofrecemos 7 claves para resistir:

1. Redes de apoyo

En un país violento, el aislarnos es un peligro, es claro que si estamos unidas somos más fuertes, por ello es clave contar con amistades o familia que puedan acompañarnos en el día a día, que sepan cómo estamos y con las que podamos contar en caso de que necesitemos salir de una situación complicada o de violencia. También podemos propiciar círculos de reflexión y apoyo con mujeres para abordar los temas que nos preocupan.

Es importante saber que si en algún momento nuestras personas cercanas no pueden darnos el soporte preciso que necesitamos, podemos contar con organizaciones y colectivas feministas que ofrecen distintos tipos de apoyo y acompañamiento, atención psicológica, asesoría legal, orientación para salir de situaciones violentas, refugios temporales, proyectos para fomentar la independencia económica, información sobre aborto seguro, entre otras.

2. Cero tolerancia a la violencia

El feminicidio es la forma más extrema de violencia hacia las mujeres, pero sabemos que la violencia escala, por lo que antes de llegar a este nivel tenemos que poner atención en las formas de violencia más sutiles: machismos cotidianos, chantajes, celos, chistes machistas, control, culpabilización y prohibiciones. Identificar este tipo de violencias, hacerles frente y no tolerarlas es un paso para evitar que otro tipo de situaciones más graves sucedan. La época de soportar violencias en una relación para permanecer juntos y en la que hacer chistes machistas era motivo de gracia, ha terminado.

3. Entre miedo y enojo: elegir la rabia

Rita Laura Segato dice que “los feminicidios son mensajes emanados de un sujeto autor que solo puede ser identificado, localizado, perfilado, mediante una «escucha» rigurosa de estos crímenes como actos comunicativos”1. La autora argentina, señala que el mensaje es en dos sentidos: uno dirigido a sus pares hombres de forma horizontal y otro de forma vertical hacia la víctima “en el eje vertical el mensaje va dirigido a la mujer, el destino de la mujer es ser contenida, censurada, disciplinada, reducida”, el mensaje no sólo es para la víctima, lo leemos todas las mujeres. Es por eso que a raíz de los recientes casos de Ingrid y Fátima varias mujeres han experimentado tristeza, llanto, pesadillas y ansiedad. Si bien no hay una emoción que sea aceptada como válida después de interpretar estos mensajes de violencia tan extrema, propongo que si podemos elegir, escojamos la rabia. El miedo puede paralizarnos, someternos y justo lograr que el mensaje vertical del feminicida llegue con éxito: ponernos en un lugar de sometimiento. Elegir la rabia es una forma de activarnos y hacer frente a estos mensajes; es no dejarnos subordinar ni atemorizar, es esbozar un contra mensaje, no nos van coartar nuestra libertad de acción y decisión.

4. No culpar a las víctimas

“Dónde estaba, cómo vestía, qué habrá hecho, seguro estaba en malos pasos” son señalamientos revictimizantes para las personas que vivieron una situación de violencia, pero ¿Por qué culpamos a las víctimas? Lerner y Simmons2 proponen la hipótesis del sesgo cognitivo del mundo justo y explican que culpar y denigrar a las víctimas es un mecanismo de defensa para reducir el malestar de las personas cuando se enfrentan al sufrimiento ajeno.

Se denigra a las víctimas para hacer que ese sufrimiento inmerecido y carente de razones, cobre sentido, porque de lo contrario eso significaría que también nosotras podemos ser las víctimas en un día cualquiera, por ello se elige pensar que de algún modo ellas se lo merecían y como nosotras no hemos hecho nada para “merecerlo”, estamos a salvo. Este sesgo cognitivo nos permite continuar nuestra vida, pero nos aleja de la realidad y de la empatía. Un estudio publicado en el Journal of Personality and Social Psychology3 encontró que cuando se produce esa denigración, quienes pueden ayudar a la víctima no lo hacen; cuando denigramos a la víctima nos resulta más fácil evitar ayudarla porque pensamos que no se lo merece.

Es momento de hacer frente al hecho de que en este país cualquiera puede recibir violencia sin haber hecho nada para “merecerla”, esto nos permitirá hacer estrategias de seguridad y prevención, y de forma adicional colocar a las personas que sufrieron violencia en una posición más digna.

5. Protocolos de seguridad para el día a día

“Avísame cuando llegues a casa” se ha convertido en una frase de cuidado y protección. Todas sabemos que en nuestro contexto antes que la policía, nos cuidan nuestras amigas, por lo que es importante aplicar estrategias de seguridad para nuestra vida cotidiana.

Monitorear nuestros traslados con ubicación en tiempo real, grupos de whatsapp para avisar que estamos sanas y salvas en casa, compartir las placas de los vehículos que abordamos, avisar con quien salimos o si no llegaremos a dormir, analizar qué información de nosotras estamos haciendo pública en nuestras redes sociales y blindarla para no exponernos. Y una recomendación más: tomar clases de defensa personal para poder responder en caso de que se nos presente una situación que nos ponga en riesgo.

6. Exigir justicia y fin a la impunidad

México lindo y qué herido; sabemos que después de la violencia está la impunidad. Marcela Lagarde hizo una adaptación al término de “femicide” propuesto por Diana Rusell, en lugar de traducirlo literalmente como “femicidio” decidió nombrarlo como “feminicidio” para visibilizar la violencia institucional que conduce a la impunidad como parte del fenómeno mismo”4. Lagarde menciona que en nuestro país “ha habido periodos feminicidas ligados a territorios específicos y que sólo la impunidad favorece las condiciones que permiten los crímenes y se da en contra las mujeres”.5

Por ello, exigir justicia y poner fin a la impunidad son urgentes; no podemos ser indiferentes a violencias tan extremas. Hay situaciones que procesamos de manera cotidiana pero que por el nivel de violencia ameritan el paro nacional. Es importante asistir a marchas y movilizaciones, hacer acompañamientos legales, investigaciones, no soltar el dedo del renglón hasta que se investigue qué ocurrió y se brinden medidas de reparación del daño más allá de los años de prisión para feminicidas. Tenemos que exigir medidas de restitución, de indemnización, rehabilitación psicológica para la familia, pensión alimenticia para los hijos/as y garantías de no repetición.

En este país la justicia no viene sola, tenemos que exigir poder vivir seguras y con dignidad hasta que esto sea una realidad.

7. Mensajes positivos: autocuidado

Tanta lucha es desgastante, para poder resistir necesitamos esperanza, motivación, seguridad y tranquilidad. Es importante estar en contacto con nuestras emociones y reconocer el impacto que tiene en nuestro cuerpo y mente el contexto violento en que vivimos. Por eso es mejor no leer la nota roja ni compartir fotos violentas. Lo que necesitamos es propiciar espacios seguros para compartir lo que sentimos. Reconocer que es importante pero no obligatorio estar en todas las marchas o eventos, que es valioso dedicar un tiempo a actividades que aunque no parezcan productivas nos hagan sentir bien, practicar algún pasatiempo, tomar clases de algo que nos interese, hacer deporte, arte, cultivar el amor por nosotras, fortalecer las amistades. Necesitamos recuperar la esperanza en nuestro contexto, pensar que ya hay muchas cosas lindas en la vida y que la situación puede estar mejor para nosotras y nuestro país. Así dentro del contexto tan abrumador podremos encontrar motivaciones para continuar con nuestras luchas.

Y para ti; ¿cuáles son las claves para resistir en este país feminicida?

* Cristina Santana (@CrissSantana1) es feminista, activista y oficial de formación de REDefine, Red de jóvenes por los derechos sexuales y reproductivos del ILSB.

 

1 Segato, R.L. (2016): “La guerra contra las mujeres;, Madrid, Traficantes de Sueños, 188 pp.

2 Lerner, M. J., & Simmons, C. H. (1966). Observer’s reaction to the “innocent victim”: Compassion or rejection? Journal of Personality and Social Psychology, 4(2), 203–210. Disponible aquí.

3 Kenrick, D., Reich, J. W., & Cialdini, R. B. (1976). Justification and compensation: Rosier skies for the devalued victim. Journal of Personality and Social Psychology, 34(4), 654-657. https://doi.org/10.1037/0022-3514.34.4.654

4 LAGARDE, M. Del femicidio al feminicidio. Desde el Jardín de Freud, , n. 6, p. 216-225, ene. 2006. ISSN 2256-5477. Disponible aquí. Fecha de acceso: 17 feb. 2020

5 Russell, D. E. H., Harmes, R. A., Lagarde, M., & Vega, Z. G. (2006). Feminicidio: Una perspectiva global. México: Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, Universidad Nacional Autónoma de México (CEIICH-UNAM).

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