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De hombres, masculinidades y paternidades
Este día del padre es imprescindible cuestionar y replantear la forma en la que el hombre ha ejercido su masculinidad en la paternidad. La presencia de esta masculinidad estereotipada en el espacio familiar ha tenido repercusiones lastimosamente negativas, profundamente violentas y desiguales en muchos hogares. 
Por REDefine Michoacán
18 de junio, 2021
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La lucha de diversos movimientos sociales, como el feminismo, y la comunidad LGBTTTIQ+ han replanteado la manera de ser hombre y siguen luchando por transformar el imaginario colectivo sobre los roles asignados a un cuerpo masculino.

Nos encontramos en un momento histórico donde es necesario replantear la manera en que identificamos y reconocemos social y culturalmente lo masculino. Poco a poco hemos avanzado en legitimar y reconocer que hay distintas maneras de ser hombre. Nuestros cuerpos, ideas, emociones, capacidades y posibilidades son distintas.

Según Conell, los hombres siguen manteniéndose al margen de la defensa del patriarcado debido a las contradicciones e intersecciones de las relaciones de género; a pesar de esto, cada vez se abren más posibilidades de reconfigurar y transformar las masculinidades1.

Reflexionar, cuestionar, modificar y deconstruir conductas que hasta la fecha hemos digerido como propias no es tarea sencilla, pero podemos comenzar por identificar aquello tangible y cotidiano que como hombres reproducimos para modificar situaciones que generan desigualdad, injusticia y violencia. Acciones como evitar participar con la risa en el chiste del “jotito” o de la “madre luchona”; denunciar grupos y páginas de contenido íntimo, no solapar actos violentos y hacernos responsables en el uso de métodos anticonceptivos son solo algunos de los tantos cambios que aparentemente son pequeños pero que pueden dar resultados significativos. Para Fabian García2, las nuevas masculinidades son un paradigma que propone una transformación cultural profunda con el fin de modificar positivamente las conductas, costumbres, actitudes y estereotipos que aprende y ejerce el hombre en su rol de varón.

Desde el momento en que nacemos, se condicionan en función de nuestro sexo biológico las atribuciones que estructuralmente la sociedad espera de un hombre; a medida que vamos conociendo el mundo, hasta en lo más elemental y aparentemente insignificante se nos indica aquello que debe gustarnos e interesarnos (y lo que no) por el hecho de tener un cuerpo sexuado con características específicas.

Justamente todo aquello que hemos mencionado anteriormente es lo que las nuevas masculinidades buscan erradicar, reconociendo primero que hay distintas maneras de ser hombre y denunciando las conductas nocivas que se nos han impuesto, pero sobre todo posicionándonos políticamente en contra de dicho constructo social 3.

Este día del padre es imprescindible cuestionar y replantear la forma en la que el hombre ha ejercido su masculinidad en la paternidad. La presencia de esta masculinidad estereotipada en el espacio familiar ha tenido repercusiones lastimosamente negativas, profundamente violentas y desiguales en muchos hogares.

Reconocer, como principio, que todas las personas tenemos como derecho sustentado en la Constitución la capacidad de decidir si queremos o no tener hijas o hijos, cuándo, cómo y con quién, es un primer acercamiento que deberíamos tener a la hora de hablar de paternidades responsables. El deseo de nadie puede ir por encima del derecho de nadie.

Yo puedo decidir si quiero tener hijas o hijos, pero no puedo coartar el derecho reproductivo de mi pareja para tenerlos conmigo. Como lo reconocen los derechos humanos, esa decisión es personal y no debe estar condicionada por ningún tipo de violencia física, emocional o social, práctica que la masculinidad tradicional acostumbra realizar.

Cobra mayor sentido el reconocimiento de la autonomía de las mujeres a decidir si quieren tener hijas, hijos o no, cuando se es consciente que el único aspecto que por naturaleza no puede ser recíproco entre hombres y mujeres es el proceso de gestación.

El embarazo es un proceso en el cuerpo gestante que genera cambios que un hombre cis género4 nunca experimentará, desde esa óptica debemos ser conscientes de que, aunque es nuestro derecho ejercer la paternidad (incluso cuando sucede de manera improvisada, no deseada o planeada) es también nuestra responsabilidad acompañar y apoyar la decisión de nuestra pareja si a consecuencia del acto sexual sucede un embarazo y ella decide no continuar con la gestación.

Cómo estamos en México

En el imaginario colectivo estereotipado se piensa que el hombre está encargado de proveer el alimento y el sustento económico del hogar, lo cual en realidad dista abismalmente de ser congruente con el contexto mexicano.

Las estadísticas reflejan los cambios culturales que han transformado a las familias mexicanas, habiendo cada vez más madres solteras que no solo son el sustento económico de sus familias sino que además llevan a cabo los trabajos de cuidados.

En el 2010, 25 de cada 100 hogares reconocían a una mujer como jefa de familia5, para el 2020 esta cifra ha escalado a 33 de cada 100 hogares, es decir 11,474,983 hogares6.

Es importante cuestionar y analizar las causas de estas cifras y de la ausencia de los padres de familia en el hogar, en el proceso de crianza y de educación. Esta conducta es un problema cultural tristemente aceptado y normalizado.

El Instituto Nacional de las Mujeres considera necesario discutir y valorar la posibilidad de que en México se cuente con leyes y políticas en materia de igualdad de género que fomenten el ejercicio de una paternidad responsable y en favor de los derechos humanos de la infancia7.

Desde REDefine Michoacán creemos que los hombres debemos deconstruir la masculinidad para resignificar la paternidad y la corresponsabilidad en ella, desmitificando la idea de que hay una sola forma de ser hombre y que la paternidad sólo se trata de engendrar.

 

 

 

 

1 R. W. Connell. (2003). Masculinidades. México: Universidad Nacional Autónoma de México.

2 Leonardo Fabian García. (2015). Nuevas masculinidades: discurso y prácticas de resistencia al patriarcado. Ecuador: Unidad Editorial de FLACSO Ecuador.

3 Leonardo Fabian García. (2015). Nuevas masculinidades: discurso y prácticas de resistencia al patriarcado. Ecuador: Unidad Editorial de FLACSO Ecuador.

4 Ser cisgénero o ser una persona cis significa que la identidad de género que se te asigna al nacer es la misma con la que te identificas como individuo. Cis género es cuando la identidad de género de una persona coincide con el sexo biológico de su cuerpo al nacer.

5 Según el INEGI una “jefa de vivienda” es aquella reconocida por sus habitantes como jefa o líder de su hogar.

6 Censo de población y vivienda del INEGI del 2020.

7 Disponible aquí.

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