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Este día del padre: hablemos de la brecha anticonceptiva
Los servicios de salud sexual y reproductiva tienen que generar mayor corresponsabilidad masculina. Una estrategia que facilite decisiones conjuntas de la pareja constituye una forma eficaz para conseguir la participación activa de los varones.
Por Pascale Brennan
21 de junio, 2020
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Este domingo se celebra el día del padre y queremos aprovechar la ocasión para hablar de un tema poco conversado: “la brecha anticonceptiva”. Conocemos ya una larga lista de brechas entre hombres y mujeres como la salarial, la brecha digital e incluso la brecha orgásmica. Pero ahora nombremos la brecha que existe entorno a la reproducción: “La brecha anticonceptiva”.

Aunque en pleno siglo XXI parezca que la ciencia y la tecnología estén en su auge, siguen existiendo solo dos opciones de anticonceptivos para los hombres: el condón y la vasectomía. En contraparte, existen al menos 10 métodos para las mujeres. Preguntémonos, ¿por qué aún no existe mayor variedad de métodos anticonceptivos para hombres? ¿Por qué la responsabilidad de la anticoncepción sigue puesta como una carga para las mujeres?

Más allá de roles y esterotipos de género

La sexualidad de los varones ha sido construida y naturalizada con base en conceptos como: la impulsividad, la búsqueda del placer y la necesidad, triada ampliamente vinculada a la virilidad. En el caso de las mujeres, la sexualidad ha sido relacionada íntimamente con la reproducción como otra forma de sometimiento, en la sociedad se ha negado y estigmatizado sistemáticamente el erotismo, el uso del cuerpo y los placeres de la sexualidad de las mujeres que no fueran exclusivamente para complacer a los hombres1.

Más allá de los roles tradicionales de género, ¿cuáles son los otros factores que hay que tomar en cuenta al hablar de una brecha anticonceptiva?

Uno de los problemas es la falta de financiamiento para impulsar iniciativas de investigación sobre contracepción masculina y su comercialización. Existen pocas instituciones privadas dispuestas a financiar investigaciones, y las farmacéuticas ven poco beneficio en esa inversión porque finalmente éstas siguen siendo parte de un sistema patriarcal en el que los hombres están cómodos y las mujeres no podemos más que someternos. Y vamos de regreso al eterno ir y venir de la oferta y la demanda. Sin embargo, cada seis meses sale alguna noticia con el encabezado: “Nuevo método anticonceptivo para hombres”.

Entonces sí existen, se han hecho investigaciones y existen ensayos clínicos con resultados prometedores. Pero seguimos sin verlos de venta en las farmacias, ni en los Servicios Amigables2 ni en los centros de salud o clínicas. Entonces, ¿qué falta?

En una entrevista del 2019 para El Mundo, Roberto Lertxundi3, integrante del Comité de Dirección de la Sociedad Europea de Contracepción, señaló que «la última vez que la industria farmacéutica patrocinó un ensayo clínico con anticonceptivos hormonales masculinos fue hace unos 10 años». La mayoría de la inversión en investigación proviene de agencias de Naciones Unidas. En México, el Instituto de Biotecnología de la UNAM está desarrollando una investigación sobre un nuevo método de anticonceptivo masculino. La presentación de este anticonceptivo sería en parches o en pastillas. En cinco años aproximadamente podría estar al alcance del público.

El circulo vicioso de la demanda y la oferta no resuelve nada. Como la serpiente que se come la cola, no hay oferta porque no hay demanda y no hay demanda porque no hay oferta, y así sucesivamente.

Más allá de la justificación de que no existe una variedad de métodos anticonceptivos para hombres, es necesario hacer las preguntas correctas: ¿por qué no parece existir demanda de la población masculina? ¿Será porque saben de los efectos secundarios?

Hasta ahora las investigaciones demuestran que existen posibles efectos secundarios: fatiga, dolor de cabeza, acné, disminución de la líbido y disfunción eréctil leve. Estos efectos colaterales son menores a los que podría provocar la anticoncepción para mujeres: manchado intermenstrual, náuseas, sensibilidad en los senos, dolores de cabeza, aumento de peso, cambios de humor, disminución de la líbido, alteración en el flujo vaginal, alteración de la visión y en algunos casos cáncer de mama. Nosotras hemos padecido y cargado por más de 50 años estas consecuencias, ellos no quieren tomar esos riesgos. Esta es la comodidad masculina que obstaculiza la comercialización de la anticoncepción para varones. No es estratégico para la industria invertir en tales productos.

¿Qué hace falta?

Es esencial señalar también que faltan políticas públicas y una línea clara marcada por el gobierno. Falta que se impulse desde el Estado la investigación, la producción, y la comercialización de métodos anticonceptivos masculinos.

A nivel social, se necesita un cambio de raíz, desde la base, y para ello necesitamos educación integral en sexualidad. Hablar de la corresponsabilidad masculina en salud sexual y reproductiva a los niños y adolescentes. Urgen campañas de sensibilización dirigidas a hombres, asunto aún más relevante ahora que en varios estados de la república se ha hablado (Nuevo León) e incluso aprobado (Aguascalientes) reformas sobre el “pin parental”, iniciativas que permitirían que los padres pudieran escoger el contenido educativo relativo a la educación sexual en las escuelas.

Además se tiene que empezar a considerar los métodos anticonceptivos y la salud sexual y reproductiva como un asunto de salud pública, que merece recibir toda la atención de los gobiernos y del sector salud. México continua siendo el primer país de la OCDE en embarazos no deseados en la adolescencia4, y América Latina y el Caribe tiene la segunda tasa más alta en el mundo de embarazos adolescentes5.

Hace poco la ONU señaló que el contexto de confinamiento por COVID-19 aumentaría considerablemente la tasa de embarazos no deseados en el mundo6, lo cual hace que el tema cobre aun mayor relevancia. La nueva normalidad nos pone de frente a un sistema de salud que necesita expandir sus horizontes. Los servicios de salud sexual y reproductiva tienen que generar mayor corresponsabilidad masculina. Una estrategia que facilite decisiones conjuntas de la pareja constituye una forma eficaz para conseguir la participación activa de los varones. Los resultados de tales políticas públicas representarían un mayor bienestar individual, de parejas y familias fortalecidas. El sistema de salud debe responder a estos desafíos desde la demanda, mejorando y adaptando la oferta.

Cambiar nuestra mirada en torno a la participación de los varones pasa por nombrar la responsabildad compartida. La Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2018 (ENADID) revela la necesidad insatisfecha en materia de anticonceptivos. Esta encuesta dirige la mayoría de las preguntas sobre el tema a las mujeres. Este dato comprueba cuan arraigados están los estereotipos de género en quienes diseñan encuestas y en tomadores de decisiones.

Es hora de dirigirnos a la otra mitad de la población cuando hablamos de paternidad y de anticonceptivos. Urge equilibrar la balanza y que los hombres sean corresponsables. Que no solo seamos las mujeres quienes carguemos con la responsabilidad impuesta por un sistema patriarcal y biologicista.

* Pascale Brennan (@Pazz_Bren) es activista, feminista y oficial de incidencia de REDefine, red de jóvenes liderazgos por los derechos sexuales y reproductivos del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir.

 

1 María Antón Ordorika, Ricardo E. Ayllón González, Sabrina Aurora Durán Gutiérrez, Nos cuidamos, Nos construimos El papel de los varones jóvenes en la prevención del embarazo adolescente en México, GENDES A.C., 2018.

2 Los Servicios Amigables son espacios diseñados especialmente para proporcionar atención en materia de salud sexual y reproductiva a las y los adolescentes, de acuerdo a sus necesidades particulares.

3 Cristina G. Lucio, Anticonceptivos masculinos: por qué no hay pildoras ‘antibaby’ para hombres, El Mundo, 2019.

4 Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Construir un México inclusivo: políticas y buena gobernanza para la igualdad de género, 2017.

5 Organización Panamericana de la Salud, Fondo de Población de las Naciones Unidas y Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia Acelerar el progreso hacia la reducción del embarazo en la adolescencia en América Latina y el Caribe. Informe de consulta técnica. 2018

6 Noticias ONU, Millones de mujeres sufrirán embarazos no deseados durante la pandemia de coronavirus, 2020

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