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Por Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir
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4 grandes falacias del Frente Nacional por la Familia
Posicionar en la mente de la gente que el matrimonio puede ser solamente la unión de hombres y mujeres con fines de procreación es una idea que podríamos ubicar en los estados premodernos, donde quien detenta el poder es quien nombra las cosas y asigna los roles que definen el lugar que ocupamos en el mundo.
Por Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir
10 de septiembre, 2016
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Brando Flores (@ciudadanobrando)

Mucha tinta ha corrido y muchas ideas se han plasmado desde que el Frente Nacional por la Familia, movimiento de ultraderecha, anunció una serie de movilizaciones públicas entre las cuales se encuentra una marcha convocada en varios estados para el sábado 10 de septiembre, justo después de haber comenzado una campaña en contra del matrimonio igualitario.

Este movimiento presentó hace un par de semanas a la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados una iniciativa denominada “Propuesta para la modificación del artículo 4° constitucional: Por la vida y la Familia iniciativa ciudadana”, de la cual el ILSB obtuvo una copia. Esta iniciativa fue presentada por la Asociación Civil “Concertación” (Centro de Cultura y Orientación Civil), que preside José Luis Lara Sánchez, quien está asociado a otros movimientos que sostiene el slogan “valores reales”.

Estas manifestaciones comenzaron poco después de que el presidente Enrique Peña Nieto anunciara en mayo de este año la iniciativa contraria, justo para modificar el artículo 4° Constitucional y el Código Civil Federal, en favor de la figura del matrimonio igualitario. El Frente y otros personajes que coinciden con su ideología han denostado en sus campañas y salidas mediáticas este concepto, aceptado en el mundo occidental y que empieza su adaptación por América Latina.

Cuatro grandes falacias que está promoviendo esta ola conservadora en nuestro país están planteadas también en la citada iniciativa:

1) El matrimonio es una institución con fines de procreación

Estos grupos radicales -que a lo largo de siglos han variado muy poco sus ideas- se sienten cómodos dando batallas y ganándolas en el terreno del imaginario colectivo. Posicionar en la mente de la gente que el matrimonio puede ser solamente la unión de hombres y mujeres con fines de procreación es una idea que podríamos ubicar en los estados premodernos, donde quien detenta el poder es quien nombra las cosas y asigna los roles que definen el lugar que ocupamos en el mundo.

Hoy está en juego el apropiarse de una categoría que confiere un estatus de compromiso personal, ético e incluso moral, para con el Otro o la Otra; como dicen las campañas anglosajonas “marriage is about love, not about gender”.

Convencer a la opinión pública de que el concepto les pertenece y que sólo ellos pueden decidir a quién le dan la oportunidad de caminar por la banqueta y a quien por el arroyo es en realidad el fondo de las formas de este Frente y sus aliados. Quizá hasta sepan perdidos los argumentos y las vías legales de su iniciativa, pero sin duda pretenden sembrar una idea que les permita permanecer por generaciones.

La batalla atraviesa por negar esa nomenclatura y generar conceptos alternos como “uniones gay” o “isomonios”, dado que, y cito su iniciativa, “La razón del carácter matrimonial de una unión implica por esencia tener la aptitud de adoptar”, señala incluso que “la unión homosexual es un caso de relación afectiva con contenido sexual, pero sin consecuencias sociales relevantes…”.

Sobre el hecho de definir al matrimonio en términos exclusivamente heteronormativos y de reproducción, la SCJN ya falló en 2015 que cualquier ley que conciba ese concepto bajo estos preceptos es inconstitucional.

2) Existe una “maligna” ideología de género

El FPLF sostiene una construcción conceptual que han denominado en sus campañas de redes sociales como “ideología de género”, refiriéndose en un sentido negativo a todo lo asociado con el Feminismo y la búsqueda de la Igualdad Sustantiva.

Estos grupos califican al género como “cosas de mujeres” o “cosas de homosexuales”, cuando esta categoría se refiere a los procesos sociales y culturales que convierten la diferencia sexual como base de la desigualdad, y por lo tanto se propone entender las identidades desde un enfoque integral (bio-pisco-social) en contextos específicos para saber, justamente cómo contrarrestar esas desigualdades.

Más allá de lo básicos que puedan resultar los argumentos vertidos por este Frente, nos encontramos de nuevo ante una lucha por los símbolos.

3) Las parejas del mismo sexo no deben adoptar

Hasta el momento no hay institución entre las más importantes del orbe que haya identificado algún impacto negativo en niños o niñas de familias homoparentales. La propia Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a petición del entonces ministro Sergio Valls, elaboró en 2010 un estudio para determinar la factibilidad de los matrimonios entre parejas del mismo sexo y adopción, y los resultados fueron que no “existían razones objetivas ni científicamente fundadas para conjeturar riesgos para los menores criados y/o adoptados por parejas homosexuales.”

Sobre garantizar el derecho de niñas y niños a vivir en familia, la Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes en ningún lado señala que esta deba estar conformada únicamente por una mujer y un hombre, como sesgadamente señala la iniciativa del Frente Nacional por la Familia.

4) Proteger la vida desde la concepción de manera absoluta

La Suprema Corte determinó que la “protección de la vida en gestación” no puede ni debe ser absoluta. Debe ser compatible con los derechos reproductivos de las mujeres, incluido el número y espaciamiento de los hijos. Debe diferenciar entre la protección de un bien jurídico como la vida y la protección de derechos, que son para las personas ya nacidas.

Estas “protecciones” a ultranza, como la del vergonzoso caso ocurrido en Veracruz impulsado por el gobierno de Javier Duarte, ponen en riesgo las causales legales de aborto que ese estado tiene definidas. Proteger la vida en gestación, debe garantizar el cumplimiento del derecho a la salud de mujeres.

Es importante analizar lo qué sucedió el día que el presidente Peña Nieto realizó una intervención frente a un centenar de jóvenes para suplir su Cuarto Informe de Gobierno.

Ante la pregunta sobre la iniciativa del matrimonio igualitario, fue claro respecto a que él ya había cumplido con su deber y que ahora dejaba en manos del Congreso de la Unión la decisión. Días después el líder del PRI en el Senado, Emilio Gamboa, declaró que la iniciativa del presidente no era prioridad. ¡Un político de su mismo partido!

Estamos ante un tema que subió a la palestra solo para cumplir con la diplomacia y la imagen de México frente al mundo, y es lamentable observar una figura presidencial que no es activa frente a sus propias iniciativas, que no tiene la intención de impulsar su postura o fingir impulsarla al menos.

En contraparte mandatarios como el presidente Barack Obama o el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, no solo han hecho suyas estas iniciativas, sino que realmente creen en esta causa presentándose en foros de todo el mundo anunciando la victoria que representa para sus países el que este derecho no solo se haya ganado, sino que se implemente y se vuelva parte desde diversas políticas y del imaginario de la gente.

Resulta interesante cómo algunos medios de comunicación en los Estados Unidos, llevan años colocando el tema y volviéndolo parte de la cultura popular para las siguientes generaciones, a través de eventos de música o cine, realities, caricaturas, sitcoms, noticieros, publicidad, novelas, por supuesto la web y otras formas de comunicación.

La libertad de expresión y la libertad de culto que se concentran dentro de un Estado laico, así como las manifestaciones públicas que les suceden, sin duda enriquecen la vida en democracia siempre y cuando el diálogo que existe entre las partes -y que va dirigido a diversas audiencias con el afán de ganar la opinión pública en legitimidad de sus argumentos- no genere velos de ignorancia, ni campañas de odio o discriminación.

Se vale manifestar, pero no violentar. Se vale respaldar un argumento, pero no cancelar derechos.

 

@ISBeauvoir

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