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Por Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir
Organización feminista con 15 años en la formación de liderazgos con perspectiva de Género, D... Organización feminista con 15 años en la formación de liderazgos con perspectiva de Género, Derechos Humanos e Interculturalidad. (Leer más)
Género, el gran pendiente de la COP21
El cambio climático amenaza a la seguridad global de los derechos humanos y la estabilidad económica de las personas que sufren sus efectos, de acuerdo con un estudio del Instituto de Georgetown para la Mujer, Paz y Seguridad. Las mujeres enfrentan un impacto diferenciado que incluye consecuencias de salud, económicas, sociales y físicas más severas.
Por Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir
10 de diciembre, 2015
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Por: Michelle Arroyo (desde la Conferencia sobre Cambio Climático en Francia)

¿Qué tan factible es morir en una emergencia ambiental? ¿Sabías que siendo mujer esta posibilidad se cuadruplica? las mujeres se encuentran en una mayor situación de vulnerabilidad al cambio climático y a su vez, son las menos representadas en las esferas políticas que deciden a qué se comprometerá cada país para tomar acciones que mitiguen el cambio climático.

En París la sociedad civil encabeza una lucha incansable para integrar a las mujeres en el acuerdo climático.

Quienes asisten y votan al vigésimo primer período de sesiones de la Conferencia de las Partes (mejor conocida como COP21) saben que las estrategias y mecanismos relacionados con el cambio climático deben ser responsables con el género, ya que son sustantivos para establecer políticas sólidas y acciones reales que involucren a las comunidades.

Como respuesta a esta realidad, el Grupo de Mujeres y Género que participa en la COP21 elaboró un documento que demanda un acuerdo climático justo y sensible, que respete y promueva los derechos humanos y la igualdad de género, garantizando el desarrollo sostenible y la integridad ambiental; que requiere un compromiso equitativo, vinculante y ambicioso en materia de mitigación conforme a los principios de las responsabilidades comunes pero diferenciadas.

Dentro de sus exigencias también está un paradigma energético sostenible que priorice los sistemas seguros, descentralizados y renovables que beneficien a las personas y comunidades; garantice el acceso al “financiamiento verde”, y la participación pública plena, inclusiva y equitativa de hombres y mujeres en la toma de decisiones, con una mayor evaluación ex ante y periódica del impacto en los derechos humanos y la igualdad de género.

Desde México, el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir se une a esta demanda a través de su Programa de Justicia Ambiental y Económica, reconociendo que las mujeres no sólo afrontamos el peligro de graves impactos, sino que también somos clave para la implementación de soluciones reales que tengan resultados reales.

Cambio climático: un impacto diferenciado

Estudios como el realizado por el Instituto de Georgetown para la Mujer, Paz y Seguridad subrayan que el cambio climático amenaza a la seguridad global de los derechos humanos y la estabilidad económica de las personas que sufren sus efectos. Las mujeres enfrentan un impacto diferenciado que incluye consecuencias de salud, económicas, sociales y físicas más severas.

Como menciona Mary Robinson —exPresidenta de Irlanda y antigua Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos— lo más desgastante es que son las mujeres quienes sistemáticamente carecen de una representación igualitaria en la toma de decisiones.

El calentamiento global, fenómeno ligado al cambio climático, es una de las principales causas que contribuyen a la desnutrición, exposición a enfermedades y menor acceso a agua potable. Mujeres de ámbitos rurales deben recorrer grandes distancias para recolectar este y otros recursos para mantener a sus familias, con alta exposición a violencia.

De igual forma cada día aumenta el número de mujeres que se ven obligadas a migrar debido a los desastres naturales, situación que sistemáticamente perpetúa las desigualdades.

Otro de los efectos del cambio climático es el limitado acceso a una vivienda adecuada y pérdida de medios de subsistencia, lo que pone en peligro otros derechos sociales y económicos, como el derecho a la comida, la salud o la vivienda.

Pendientes urgentes en la Agenda

Una prioridad de Naciones Unidas es salvaguardar los derechos humanos de las personas, entonces ¿qué más podemos demandar e incluir en el acuerdo climático? Algunas propuestas son:

  • Asegurar que las acciones como adaptación y mitigación, respeten, protejan y promuevan el cumplimiento de los derechos humanos, igualdad de género, los derechos de los pueblos indígenas, la equidad intergeneracional e integridad de los ecosistemas.
  • Cerrar la brecha de las emisiones no equitativas entre los países del Norte y Sur Global.
  • Promover que el enfoque de adaptación sea local, sensible a las cuestiones de género, participativo y totalmente transparente.
  • Promover un desarrollo tecnológico y transferencia de conocimiento seguros para las personas y el medio ambiente, asequible para todos y con enfoque de género.
  • Promover la inclusión de las mujeres y la transparencia en la toma de decisiones en el marco del nuevo acuerdo climático, asegurando también que la sociedad civil tenga acceso a los espacios de toma de decisiones.

Gobiernos como el de México deben incorporar la perspectiva de género dentro de sus políticas ambientales, planes de acción y demás actividades relacionadas con el cambio climático y desarrollo sustentable. Esto implica llevar a cabo más estudios ambientales, recolección y uso de datos desagregados por sexo, establecimiento de indicadores sensibles al género y desarrollo de herramientas metodológicas que brinden mayor atención a éste enfoque.

¿Qué debemos esperar de la COP21?

Es sustantivo que las mujeres se sienten en las mesas de las delegaciones nacionales donde se toman las decisiones de la agenda, para que los liderazgos de los 190 estados participantes adopten un acuerdo climático sensible al género y jurídicamente vinculante que se implemente en el 2020.

La cereza del pastel sería que palabras clave como “género” y “mujeres” formen parte de la cláusula introductoria del acuerdo climático, lo cual ayudaría a que todo el documento tuviera que adoptar explícitamente medidas que favorecieran la igualdad de género a lo largo y ancho del mundo.

 

@ISBeauvoir

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