close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
De-Generando
Por Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir
Organización feminista con 15 años en la formación de liderazgos con perspectiva de Género, D... Organización feminista con 15 años en la formación de liderazgos con perspectiva de Género, Derechos Humanos e Interculturalidad. (Leer más)
La encrucijada del presupuesto: reducir desigualdades o sumar beneficiarias
La apuesta más importante del gobierno federal se traduce en apoyos monetarios que empujan a las mujeres a dedicarse a las labores domésticas y de cuidado. El papel de las y los diputados tiene que ser crucial, obligando al gobierno a generar un sistema público de cuidados y reglas de operación que no reproduzcan estereotipos de género.
Por Ana Joaquina Ruiz Guerra
13 de noviembre, 2019
Comparte

A más tardar este 15 de noviembre se aprobará el Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2020. Es el primer ejercicio presupuestal del presidente López Obrador y muestra las prioridades de gasto de la actual administración. La pregunta clave es: ¿cómo atenderá el gobierno las desigualdades entre hombres y mujeres? En este momento la Cámara de Diputados tiene la oportunidad de accionar la agenda de género para reducir la brecha de desigualdad o profundizarla.

En el proyecto de presupuesto presentado a la cámara el 8 de septiembre, los recursos para mujeres contenidos en el Anexo de Igualdad entre Hombres y Mujeres (o Anexo 13) crecieron 55%, pasando de 64.6 mil millones de pesos (mdp) a 100 mil mdp. Sin embargo, es importante desglosar este incremento para comprobar cómo el presupuesto destinado a las mujeres contribuye a reducir la brecha de género.

Los programas clave del Proyecto de Presupuesto 2020 son los prioritarios para el gobierno, lo que implica una reorientación del gasto bajo la perspectiva del Ejecutivo Federal. No hay sorpresas, las prioridades del gobierno siguen en educación, a través de los programas de Becas Benito Juárez y Elisa Acuña; trabajo, con los programas Jóvenes Construyendo Futuro y Sembrando Vida; de apoyo, con el Programa de Apoyo para el Bienestar de Hijos e Hijas de Madres Trabajadoras y el Programa Pensión para el Bienestar de las Personas con Discapacidad, y fin de ciclo de vida con el programa de Pensiones para Adultos Mayores. Justo en estos programas es donde veremos el mayor incremento del gasto, que se nos presentan desagregados por sexo y condición étnica.

La pregunta es si estos programas atienden las necesidades específicas de las mujeres en sus diversidades, ya que es justo aquí donde se favorece el incremento del bienestar.

En México, las mujeres que buscan trabajo, y que no lo tienen, están entre los 20 y 29 años según la Encuesta Nacional de Ocupación en los Hogares (ENOE). 7.7% de las mujeres económicamente activas, dejaron de buscar trabajo pues consideran que no tienen posibilidades de integrarse al mercado laboral por que no cuentan con las habilidades necesarias por dedicarse a las labores del hogar. 1

El Programa Jóvenes Construyendo el Futuro ha encontrado, justo en este nicho, una brecha de oportunidad ya que 58% de los becarios del programa son mujeres que encuentran trabajo para aprender oficios. Aunque no hay una evaluación de los trabajos que realizan, algunos documentan que son trabajos precarizados y oficios que perpetúan los estereotipos de género.

Habría que preguntar en la evaluación al programa y sus futuras reglas, ¿cómo es que el programa contribuye a la inclusión de mujeres al mercado formal y la obtención de trabajos no precarizados?

Apostar a la inclusión de las mujeres en el trabajo debe venir acompañado de programas que ofrecen bienes y servicios públicos y que inciden en emparejar el piso entre hombres y mujeres. Justo estos programas tienen una reducción sustancial en el presupuesto o una transformación del enfoque. Por ejemplo, se recorta a la mitad el Programa de Escuelas de Tiempo Completo que permite a las madres y padres dejar a sus hijos durante jornadas más largas en las escuelas. O bien, el Programa de Apoyo para el Bienestar de las Niñas y Niños hijos de Madres Trabajadoras (antes Programa de guarderías y estancias infantiles) cambia de un enfoque basado en la ampliación de la Red de Guarderías a apoyos directos a madres trabajadoras para el cuidado de sus hijas e hijos (ya sea en casa o en alguna guardería o estancia).

Lo preocupante de estos cambios es que no amplían los servicios públicos de cuidados, y pasan la responsabilidad del cuidado de nuevo a las mujeres. Recordemos que el 77.4% de las mujeres que trabajan no tienen acceso a guarderías. Este programa refuerza los estereotipos del cuidado como responsabilidad única de las mujeres, otorgándoles una beca por permanecer cuidando a sus hijas e hijos, perdiendo la aportación femenina tanto a la economía como en su proyecto y plan de vida. Todo ello sin reconocer que, en nuestro país, el 21% de las jóvenes se dedican al trabajo doméstico o de cuidado de sus hijos menores. 2

Si bien las becas y los apoyos se desagregan por sexo, no atienden la transformación de los roles de género que amplían las desigualdades entre hombres y mujeres. Por ponerlo un ejemplo concreto, cuando las niñas llegan a sus casas, tienen que asumir algunas tareas de cuidado (como hacer la comida, lavar la ropa o el aseo de la casa), además de estudiar. Ello puede incidir en que reproduzcan en el mercado laboral los patrones de cuidado aprehendidos en el hogar (enfermería, educación, trabajos secretariales o de limpieza, por ejemplo). No olvidemos que en nuestro país, sólo 8% de las niñas eligen carreras en Ciencias, Tecnologías, Ingenierías y Matemáticas.3

La apuesta más importante del gobierno federal se traduce en apoyos monetarios que parecen estar empujando a las mujeres a dedicarse a las labores domésticas y de cuidado. El papel de las y los diputados tiene que ser crucial, obligando al gobierno a generar un sistema público de cuidados y reglas de operación que no reproduzcan estereotipos de género.

Finalmente, el presupuesto destinado a la reducción de la violencia de género contenido en el Anexo de Igualdad se mantiene igual, pero también plantea una reestructuración en contenidos; sin incrementarse en la proporción que sería necesaria para combatirla. El Congreso debe estar muy atento para que, en efecto, se implemente una estrategia integral que incida en la reducción de los feminicidios y en la coordinación interinstitucional para la atención de la violencia sexual, familiar y contra las mujeres.

A unos días de la aprobación de los recursos que ejercerá el gobierno federal, es urgente que no se olviden las desigualdades estructurales entre hombres y mujeres. Es necesario que las diputadas y diputados luchen por construir una agenda de igualdad. La austeridad, no debe implicar recortar recursos que resultan fundamentales para garantizar los derechos de las mujeres; sólo así, dejaremos de ser números y seremos personas sujetas de derechos.

@ISBeauvoir

 

1 Disponible aquí.

2 Disponible aquí.

3 Disponible aquí.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.