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Mujeres indígenas, entre sortear exclusiones y cristalizar cambios
Dos de los 35 municipios de Oaxaca que serán gobernados por mujeres lo serán además por mujeres indígenas: Teresita de Jesús Ojeda en San Dionisio del mar y Gloria Sánchez López en Juchitán de Zaragoza.
Por Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir
14 de junio, 2016
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Por: Zenaida Pérez Gutiérrez (@nayiten)

Sorpresas electorales trajo junio para los 35 municipios del estado de Oaxaca que a partir de ahora serán gobernados por mujeres. De todos estos casos, dos llaman la atención: el de Teresita de Jesús Ojeda, presidenta electa de San Dionisio del mar, y el de Gloria Sánchez López, que será alcaldesa de Juchitán de Zaragoza. Ambas mujeres indígenas.

Tanto Teresita (mujer ikoots) como Gloria (del territorio Zapoteca) logran ser noticia porque históricamente las mujeres indígenas están subrepresentadas en la vida política-electoral, así como en otros espacios de la vida pública, aunque los alcances de su aporte son de gran magnitud en todos los ámbitos de la vida. En el fortalecimiento de la identidad comunitaria y nacional.

Podemos hablar de las mujeres Cakchiquel, Chol, Jacalteco, Kanjobal, Lacandón, Mame, Mochó, Motozintleco, Tojolabal, Tzeltal, Tzotzil y Zoque de Chiapas, Amuzgo, Mixteco, Náhuatl, Tlapaneco de Guerrero, Amuzgo, Chatino, Chinanteco, Chocho, Chontal, Cuicateco, Huave, Ixcateco, Mazateco, Mixe, Mixteco, Triqui, Zapoteco de Oaxaca y Maya de la Península, quienes no han sido nombradas ni conocidas en la vida pública, aunque forman parte de los 68 pueblos indígenas que sustentan a este México pluricultural.

Los datos señalan que la población indígena está presente en 98% de los municipios del país, de los cuales uno de cada cuatro indígenas vive en ciudades donde son, porcentualmente, una población ‘minoritaria’ y escasamente visible en los promedios municipales ante una mayoría no indígena”.

Las mujeres indígenas junto a sus pueblos, desde la conformación del Estado-nación, están ausentes de las estructuras de representación y poder bajo las que se fundamenta el sistema democrático del país. Han sido excluidas del derecho al ejercicio de sus derechos político-electorales, desigualdad que no solo significa ausencia de participación directa, sino que trae consigo la violación de otros derechos tales como el acceso a los servicios de salud, educación y justicia, así como la invasión sistemática de sus territorios para la extracción de bienes naturales en beneficio de empresas trasnacionales.

La subrepresentación de las mujeres indígenas en todos los ámbitos y niveles de gobierno es una realidad que persiste, pese al reconocimiento jurídico internacional y nacional, porque estamos ante una estructura de política mexicana excluyente que no ha generado las condiciones para reducir la brecha de desigualdad histórica que pesa sobre los pueblos indígenas y por ende sobre las mujeres.

A pesar de los pesares, mujeres indígenas en lucha

La realidad en la que viven, luchan y se abren espacios las mujeres indígenas se da en contextos que no respetan la diversidad de formas de organización. En México muchas indígenas viven en comunidades que tienen sus formas propias de gobierno, pero les imponen una modalidad de elección mediante partidos políticos. Gracias a la lucha que han emprendido junto a sus pueblos en la defensa de su autonomía y autodeterminación, algunos estados como Oaxaca han logrado el reconocimiento legal para realizar elecciones mediante los sistemas normativos internos, comúnmente nombrado como sistema de usos y costumbres.

No es gratuito que los pueblos indígenas se opongan a los sistemas de gobierno por partidos políticos, es consecuencia de lo que por años les ha tocado padecer. La compra y coacción del voto, el uso de la imagen de las personas indígenas por parte de candidatos y candidatas de uno u otro partido, también porque en muchas ocasiones el desacuerdo entre partidos genera conflictos político-electorales y esto termina debilitando la forma de organización interna y quebrantando la vida comunitaria.

A pesar de esto, las mujeres se abren camino ante las adversidades, reivindican su identidad y demandan al estado el pleno cumplimiento de sus derechos. Desde hace 20 años han encabezado sus propias causas y en fechas recientes han demandado fuertemente la garantía de su derecho a la participación político-electoral.

En diversos encuentros, foros y seminarios, las mujeres indígenas han compartido sus avances y retos en este caminar, al tiempo que hacen pública la problemática, sus propuestas y demandas para ejercer libremente su derecho a la participación política en el ámbito público. María Rosa Guzmán, abogada indígena del pueblo Wirrarika, en el contexto del Encuentro con mujeres indígenas profesionistas para reflexionar sobre sus derechos políticos relata las realidades que enfrentan las mujeres indígenas:

El escaso acceso a oportunidades para ir a la escuela por condición socioeconómica y de género; las políticas públicas que no responden a las necesidades de nuestras comunidades; los estereotipos que producen desventajas de género, las responsabilidades domésticas que no se han redistribuido; las decisiones públicas y leyes que tienen un sesgo androcéntrico; la información sobre nuestros derechos que no es accesible; la inferioridad del papel de la mujer en todos los ámbitos, porque el machismo concibe a las mujeres como seres subordinadas, así como la creencia extendida de que el ser joven y mujer impide el liderazgo, demeritando la capacidad innovadora y creativa.

Son muchos los elementos estructurales que impiden que las mujeres indígenas ejerzan plenamente su derecho a la participación en la vida política del país. Una investigación de Paloma Bonfil aporta elementos a la problemática estructural que enfrentan las mujeres indígenas en todo el país.

Considera que el fortalecimiento de la participación de las mujeres indígenas en espacios públicos no es un tema prioritario para las políticas públicas ni para los partidos, lo que implica que no se ha dado un proceso de seguimiento a los compromisos internacionales contraídos por los Estados en la materia, y estos acuerdos tampoco se han difundido hacia las mujeres. Ciertamente, se han desarrollado liderazgos femeninos locales, de segundo y tercer nivel, pero estos no han tenido suficiente apoyo fuera de sus ámbitos de acción, que los financiamientos y oportunidades de participación no alcanzan a llegar a estas mujeres.

La investigación Los espacios conquistados. La participación política y liderazgo de las mujeres indígenas de México (PNUD, 2008) señala que “en 2008, de un total de 224 diputadas locales en todo el país, sólo cuatro fueron indígenas”; es decir, de los 32 estados sólo tres tuvieron representación de mujeres indígenas en sus congresos locales Oaxaca, Puebla y Veracruz. Ante las elecciones de estos días, la pregunta permanece en el aire ¿será que esta situación irá cambiando con el tiempo? ¿De quienes depende?

Las mujeres indígenas están haciendo sus aportes, falta ahora la acción de los partidos políticos y de las instituciones responsables de garantizar este derecho a la participación política de las mujeres indígenas, que como se ha dicho es derecho llave para la garantía de los otros derechos de las mujeres sistemáticamente vulnerados.

Transformar esta situación implica, más allá de una reforma constitucional de paridad, fuertes compromisos para erradicar la exclusión y discriminación que pesa sobre las mujeres indígenas y los pueblos a los que pertenecen.

 

 

Cabe aclarar que en Oaxaca sólo en 153 se realizaron estas elecciones, puesto que los 417 restantes se eligen por el sistema normativo interno.

Información extraída del texto de GONZÁLEZ OROPEZA Manuel. Mujeres indígenas y gobierno, disponible aquí.

Página 17.

En 1953 se reconoció el derecho de la mujer a votar y ser votada, a 63 años de distancia, la participación equilibrada respecto a los hombres, sigue siendo una ardua tarea.

Es sabido que ante diversos embates sistemáticos, los pueblos indígenas han cuestionado las democracias formales que las excluyen, no sólo del ámbito de la participación política sino también del ámbito del desarrollo económico.

 Consulta aquí.

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