Historia, un arma para no olvidar - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Defensores de la Democracia
Por Defensores de la Democracia
México es uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo en el mundo. Desde 2000 ... México es uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo en el mundo. Desde 2000 a 2019, según las cifras más conservadoras, han asesinado 111 reporteros en el país. Ante esta crisis, los trabajos de los periodistas --en su mayoría de medios locales-- corrían el riesgo de desaparecer. Desde Defensores de la Democracia encontramos y resguardamos estos trabajos en un archivo viviente; también creamos Voces Silenciadas, un podcast documental donde contamos sus historias. Aquí ampliamos el análisis y el debate sobre la construcción de memoria y las fallas estructurales que amenazan la libertad de expresión en México. (Leer más)
Historia, un arma para no olvidar
Defensores de la Democracia se convierte así en un archivo viviente, público y en línea que rescata y resguarda los trabajos de los periodistas asesinados en México.
Por Monserrat Narváez
20 de marzo, 2020
Comparte

En la actualidad, casi todo lo que hacemos o escribimos deja alguna huella. Los medios digitales se han impuesto en nuestro mundo y permiten, a veces para bien o para mal, recuperar casi todas nuestras acciones y pensamientos de los cuales hemos dejado un testimonio. Actualmente, con tan solo poner un nombre en un buscador de internet podemos conocer detalles de la vida de una persona, su trabajo, su trayectoria e incluso sus relaciones. Sin embargo, no todas las historias están en línea. Para crear el acervo histórico Defensores de la Democracia tuvimos que ir más allá y realmente echar mano de la historia, tarea que fue encomendada.

El oficio de hacer historia conlleva usar la imaginación para buscar en un sinnúmero de fuentes aquellas huellas del pasado que nos permiten conocer a personajes y épocas que, en ocasiones, parecen de mundos lejanos.

Investigar sobre los periodistas asesinados en México a partir del año 2000 y recrear su vida y trayectoria profesional va más allá que sólo teclear su nombre en un buscador. El primer paso que tomamos en Defensores de la Democracia para recuperar los trabajos de estos apasionados periodistas fue reconstruir su vida, saber dónde trabajaron, a qué medio se dedicaron, dónde vivieron e ir conectando las claves que nos llevarían a dar con su legado.

Evidentemente en este primer paso, las redes sociales, los sitios web y la información en línea fueron de gran ayuda para saber quiénes eran estos periodistas. Realmente conocerlos y adentrarnos en su trabajo fue la clave para crear este acervo viviente.

Una vez elaborada una línea cronológica de la trayectoria profesional de todos los periodistas y agotar los recursos digitales para recuperar sus escritos, vino la tarea de ubicar aquellos acervos que en México aún preservan nuestra memoria histórica más allá de la web. Un paso obligado fue la Hemeroteca Nacional de México. Este maravilloso acervo inaugurado en 1994 es uno de los pocos lugares en nuestro país que nos permite conocer la pluma de escritores desde el siglo XVII hasta nuestros días. La riqueza de este recinto es innegable, las posibilidades de investigación permiten que día a día estudiantes, investigadores y profesores no sólo de México sino de todo el mundo se acerquen a sus puertas para enriquecer sus escritos. No obstante, como todos los acervos históricos, cuenta con importantes limitaciones que obstaculizan la investigación y que se convierten en retos para cualquier historiador y de los cuales hablaremos más adelante.

A pesar de los numerosos obstáculos encontrados en el camino, gracias a este acervo, tuvimos acceso a los trabajos de periodistas como Javier Valdéz Cárdenas, Miroslava Breach, Anabel Flores, Rubén Pat Cauich, Mario Leonel Gómez Sánchez y Ricardo Monluí, entre muchos otros. Sin embargo, la búsqueda hemerográfica resulta aún hoy una tarea “artesanal”. Si bien se cuenta con algunos periódicos ya digitalizados que permiten la búsqueda por palabras a través de la Hemeroteca Nacional Digital, los periódicos específicos que se consultaron para este acervo -entre ellos El Noroeste, El Heraldo de Chiapas, El imparcial, entre otros- aún no pasan por este proceso y deben ser consultados volumen por volumen y hoja por hoja hasta que los ojos den con el nombre del periodista y su trabajo. De ahí la importancia para nosotros de tener muy claro los años en los cuales los periodistas trabajaron para cierto diario y poder así solicitar el volumen específico del diario en las fechas deseadas.

Ubicada la nota en cuestión, pasamos al registro y solicitud de fotocopiado de los materiales –proceso que denota un tanto el atraso y complejidad de la labor histórica en pleno siglo XXI y que retrasa un gran número de investigaciones ya que no es posible sacar solamente una fotografía de la nota con un dispositivo digital-. Así, dar vida a este acervo incluyó días buenos donde se obtenían hasta 50 notas de un solo periodista tras seis horas de trabajo en archivo y donde nos dábamos cuenta de la cantidad de volúmenes que faltaban por revisar. Tuvimos también días malos donde tras horas en el archivo se conseguían tan solo tres o cuatro notas de un periodista. Pero así es la labor histórica: picar piedra hasta dar con el dato, la fuente.

La tarea no terminaba ahí. Una vez con estas fotocopias en mano, pasamos a la elaboración de la base de datos que incluía la digitalización de los textos (para que cada palabra fuera reconocible y buscable), catalogación y archivo de los mismos. Esto, para hacer más sencilla la posterior búsqueda en nuestras bases y posibilitar la navegación digital facilitando la accesibilidad y uso de la plataforma por terceros.

Días, semanas y meses fue lo que nos llevó pasar de una sola línea cronológica del trabajo de nuestros 40 periodistas a cientos de fotocopias que rescataban los artículos de cada uno de ellos. Este largo y laborioso proceso de recopilación incluyó grandes obstáculos, por ejemplo: la mala encuadernación de los periódicos en la Hemeroteca que dificulta el fotocopiado y que hacía casi imposible la lectura de las columnas “Con sabor a asfalto” de Javier Arturo Valdez Cárdenas; la disponibilidad y alta demanda de los materiales en el recinto que en ocasiones hacía larga la espera para consultar La Jornada para buscar los artículos de Miroslava Breach; la mala calidad de impresión del periódico fuente y, finalmente, el error humano, que es un factor importante en este proceso y debido al cual el haber pasado de largo alguna nota fue un hecho casi obligado.

No obstante, la labor que se hace en instituciones como la Hemeroteca fue –en parte– la que hizo posible la creación de Defensores de la Democracia y que, a pesar de los limitados recursos que tienen para trabajar, ofrecen maravillosas posibilidades de investigación que de otra manera sería imposible tener.

¿Dónde más hubiéramos encontrado el periódico El sol de Orizaba donde trabajó Anabel Flores Salazar o El Heraldo de Chiapas, último diario donde trabajó Mario Leonel Gómez Sánchez? Y así como estos diarios, cada día llegan a la Hemeroteca diarios de distintas partes del país y de la capital misma, esperando ser archivados, clasificados y consultados por algún investigador ávido de leer sus páginas.

Sin embargo, como mencionamos en un inicio, varias son las limitaciones que enfrentan los acervos de esta clase. Una de ellas es que muchos son los diarios locales y estatales que desafortunadamente no se encuentran en resguardo y de los cuales poco se podrá saber en los siguientes años. Ya sea por falta de recursos económicos de la misma Hemeroteca, por la distribución muy local de los diarios o la misma falta de interés por preservarlos, muchos de estos trabajos se han perdido.

Una gran alternativa de resguardo para estos materiales es que los diarios locales, estatales y nacionales mismos cuenten con un acervo hemerográfico propio de sus publicaciones. Pero, pocos son los que lo hacen y aún así, las preguntas surgen ¿qué tan accesible sería su acervo?, ¿qué tanta libertad de consulta ofrecería?, ¿qué pasaría si algún día el diario cierra y no hay dónde resguardar estos materiales?

¿Nos enfrentamos a la inevitable pérdida del trabajo y de la vida de cientos y miles de periodistas en México?

No olvidemos que muchos, sino es que todos, los periodistas que murieron en el cumplimiento del deber arriesgaron su vida por esos artículos. ¿Qué tanto estamos honrando su memoria si no preservamos sus palabras? ¿Cuál es entonces el verdadero valor que le estamos dando a su vida y a su trabajo? ¿O será que estos periodistas habrán muerto en vano y sus investigaciones están destinadas a desaparecer?

Como investigadores e historiadores, sabemos bien que muchos han sido los testimonios históricos que se han perdido en todo el mundo; desde los libros romanos sibilinos, los códices prehispánicos destruidos por los españoles, los documentos de Auschwitz destruidos durante la Segunda Guerra Mundial, entre muchos otros ejemplos de fuentes históricas que de seguir existiendo nos darían luz sobre nuestro pasado. Defensores de la Democracia es solo un intento por preservar esta memoria, en este caso de México.

La era digital nos ofrece así una posibilidad más para preservar y consultar estos archivos que mucho tienen que decir sobre nuestra sociedad y sobre los conflictos que, desafortunadamente, vive nuestro país. Con este acervo, es ahora posible recuperar las columnas de Ricardo Monlíu Cabrera conocidas como “Crisol” y que narraban los problemas políticos y sociales a los veracruzanos; la columna “Con sabor a asfalto” de Javier Arturo Valdéz Cárdenas, donde narraba historias de ciudad y de los de abajo; así como muchos reportajes que visibilizan los problemas de inseguridad, corrupción, violencia y narcotráfico que vive nuestro país, como los anteriormente mencionados trabajos de Mario Leonel Sánchez Gómez o los textos de Jorge Celestino Ruiz Vázquez, por nombrar algunos.

Defensores de la Democracia se convierte así en un archivo viviente, público y en línea que rescata y resguarda estos trabajos. Como historiadora, contar con un acervo digital, de acceso sencillo y gratuito que permita consultar el trabajo de cada uno de estos periodistas es vital para trabajar sobre la vida de estos escritores. Y, no dejemos a un lado, las posibilidades de investigación en torno a la causa de la muerte y los autores materiales e intelectuales del hecho.

La historia y el periodismo se unen en este maravilloso proyecto que sortea las vicisitudes de la investigación histórica, los atrasos tecnológicos de nuestros acervos, la falta de recursos, entre muchos otros obstáculos y busca honrar la memoria de nuestros periodistas. Con ello, esperamos que el día de mañana estudiantes, investigadores y escritores busquen en nuestro archivo y recreen la vida de estos periodistas, su trayectoria, el contexto de sus ciudades y así, que sus muertes y sacrificios no hayan sido en vano.

Bien decía Voltaire “La historia no es más que el registro de los crímenes y desgracias”, Defensores de la Democracia es este registro viviente de lo que significa ser un periodista en México, del valor que muchos tienen para investigar, para no callar y para denunciar.

@DDLD_MX

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.