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Defensores de la Democracia
Por Defensores de la Democracia
México es uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo en el mundo. Desde 2000 ... México es uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo en el mundo. Desde 2000 a 2019, según las cifras más conservadoras, han asesinado 111 reporteros en el país. Ante esta crisis, los trabajos de los periodistas --en su mayoría de medios locales-- corrían el riesgo de desaparecer. Desde Defensores de la Democracia encontramos y resguardamos estos trabajos en un archivo viviente; también creamos Voces Silenciadas, un podcast documental donde contamos sus historias. Aquí ampliamos el análisis y el debate sobre la construcción de memoria y las fallas estructurales que amenazan la libertad de expresión en México. (Leer más)
Introducción a la serie #DeQuéEscribía: ¿Qué cubrían los periodistas asesinados? y, ¿por qué importa?
¿De qué escribían los periodistas asesinados? Depende. Habría que empezar por romper la pregunta en 116 preguntas; en 116 casos; en 116 vidas dentro de sus contextos. Ésta será una serie de artículos en la que ahondaremos sobre la obra de diferentes periodistas asesinados en el ejercicio de su labor.
Por Monserrat Narváez, Sara Mariana Benítez Sierra, Alejandra Ibarra Chaoul
6 de noviembre, 2020
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¿De qué escribían los periodistas asesinados? La respuesta no es corta, pero se puede resumir en: depende. Depende de qué periodista, pero también depende durante qué época de su vida; depende del lugar donde vivió y depende de dónde estaba trabajando; depende del medio para el que publicaba o si lo hacía por cuenta propia. Depende. Depende, porque como cualquier persona, la vida y obra de cada periodista asesinado es diferente y variada –aunque de eso sepamos poco.

Somos uno de los países más peligrosos para ser reportero en el mundo. En México han sido asesinados 116 periodistas desde el año 2000, según datos del Comité de Protección a Periodistas. La impunidad es tan abrumadora que se pueden contar, con los dedos de una mano, los casos donde se ha sentenciado a un asesino material. De asesinos intelectuales ni hablemos, porque no los hay. No se investigan. No se identifican. No se encuentran ni se llevan ante la justicia. Por muchos años nos hemos quedado con eso. Con esos números, esas estadísticas, esos datos que miden la violencia e intentan darle sentido a algo que no tiene. Pongamos una pausa en los asesinatos de los reporteros, que son el final de su historia, y volvamos al principio.

¿De qué escribían los periodistas asesinados?

Depende. Habría que empezar por romper la pregunta en 116 preguntas; en 116 casos; en 116 vidas dentro de sus contextos. Ésta será una serie de artículos en la que ahondaremos sobre la obra de diferentes periodistas asesinados en el ejercicio de su labor. Por lo pronto, empecemos con algunos ejemplos.

Antes de empezar a construir Defensores de la Democracia –el archivo viviente que agrega estos trabajos–, sabíamos algunas cosas muy generales del trabajo de algunos periodistas asesinados, pero ignorábamos muchas más.

Sabíamos que Javier Valdez Cárdenas1 escribía crónicas hermosas y desgarradoras en su sección “Malayerba” para Ríodoce, el semanario que co-fundó. Un ejemplo, es ésta sobre un maestro, sus alumnos y la cosecha de amapola, publicada de manera póstuma por Ríodoce. Conocíamos su cobertura como corresponsal de La Jornada, donde publicaba notas como ésta, publicada en mayo de 2017 días antes de que lo mataran, donde hizo un recuento de los maestros asesinados en Sinaloa. Pero no sabíamos de su columna “Con sabor a asfalto”, que escribió en los noventas para Noroeste. No sabíamos que en ella, trataba temas como la transformación de la ciudad, la vida desapercibida de los ambulantes, los sitios emblemáticos de Culiacán que se quedan en la memoria y los tiempos y ritmos de una ciudad a veces bulliciosa y a veces vacía como en los días posteriores a la Navidad.

No sabíamos, tampoco, que Miroslava Breach2 en los noventa, había cubierto a lujo de detalle y con todo rigor el proceso legal contra Sergio Andrade y Gloria Trevi por corrupción de menores. Tampoco habíamos leído sus artículos sobre los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez del año de 1998. Conocíamos, eso sí, su cobertura más reciente sobre defensores del medio ambiente, como la nota que publicó en marzo de 2017, días antes de ser asesinada, sobre el homicidio de un defensor del bosque en las Coloradas, Chihuahua.

Quizá una de las cosas que nos generan mayor sorpresa –y fascinación– es que muchos periodistas asesinados en México cubrían eventos cotidianos de sus contextos híper locales. Un buen ejemplo de eso son las notas de Víctor Manuel Báez Chino. Explorando el trabajo rescatado del reportero policiaco, encontramos esta nota de 2010: “Captura la AVI a campesino por lesionar a machetazos a otro”, donde relata una pelea entre vecinos.

Dicho en otras palabras, muchos de los trabajos de estos reporteros podrían parecer inocuos o triviales, pero no por eso son menos relevantes. Podría parecer que la nota de Báez Chino del crimen entre dos campesinos no nos dice mucho, pero esto cambia cuando se observa a detalle y dentro de su contexto.

Báez Chino escribió: “El detenido Sergio Murillo dijo a la Policía que él se encontraba tomando bebidas alcohólicas con su hermano Sixto. Al pasar por el domicilio de Eusebio, éste se encontraba sentado en su patio y empezó a burlarse de su hermano. Las burlas eran porque su esposa andaba con él. Dijo que su hermano y él se le aventaron a Eusebio a los golpes pero como se defendió fue que sacaron los machetes y le empezaron a pegar.” Ahí, de entrada, el reportero pintó una postal del tipo de violencia que se ejercía en el lugar: machetazos, así como de la causa de la trifulca, que podría ser el presunto pleito de infidelidad o la ridiculización entre miembros de la comunidad. De manera quizá inintencional también evidenció la facilidad con la que se podía llegar a ese nivel de agresión.

Leyendo los trabajos de los periodistas asesinados no sólo podemos aprender más de ellos como personas y de su obra como profesionistas, sino que podemos conocer las características de violencia, en este caso, en una ubicación y un momento muy particular en el país y en el tiempo. Leerlos nos ayuda a entenderlos y recordarlos con la dignidad que merece cualquier persona en su enorme complejidad; leerlos también nos acerca a conocernos como país.

Tal es el caso de los artículos que escribió Armando Rodríguez Carrón sobre los feminicidios y los casos de ataques a las mujeres que, desafortunadamente, aún se viven en Ciudad Juárez.  En el 2004, Rodríguez Carreón hablaba sobre el alza de este tipo de delitos en la frontera,  las sospechas sobre los posibles perpetradores e incluso se describe el modus operandi de los agresores.4 Relatos sobre mujeres asesinadas, violadas y agredidas fueron tema, desafortunadamente, común en las notas e investigaciones que este ávido periodista creaba.

Así como el caso de  Filadelfo Sánchez Sarmiento5, quien trabajó en La Favorita 103.3 FM en Miahuatlán de Porfirio Díaz en Oaxaca, una radio comunitaria. Comunmente pensamos que los periodistas que son asesinados suelen ser únicamente aquellos que escribían pero la muerte de Filadelfo está relacionada con algunas denuncias que hizo al aire -de forma oral- sobre el candidato del Partido Revolucionario Institucional en su estación de radio comunitaria, en donde se mostró opositor a Oscar Valencia, quien ganó la elección a pesar de que se había denunciado que en varios mítines había gente con armas de uso exclusivo de la fuerza.

Lo que nos lleva a la segunda pregunta: ¿Por qué importa de qué escribían?

Para esta segunda pregunta existen muchas respuestas. Importa, por un lado, porque estos trabajos abordan problemáticas sociales que aún enfrentamos, y a las que no hemos podido dar solución. Esa postal de los campesinos que se agredieron a machetazos sigue siendo vigente en miles de lugares del país; la ligereza con la que se ejerce violencia como alternativa a una resolución de conflictos con árbitros confiables sigue vigente.

De igual manera, en el caso de los feminicidios y la violencia a la mujer, en México hoy más que nunca vivimos una época de crisis pues de acuerdo con cifras del INEGI, diariamente son asesinadas en el país 10 mujeres. De esta manera, un tema del cual se hablaba hace décadas y que exige justicia social sigue estando como materia pendiente en el sistema penal.

Por otro lado, importa porque las personas sobre las cuales versan sus escritos siguen vivas. Mujeres y familias que claman por justicia, que esperan ver a los perpetradores pagar por su crimen, aunque eso no les quite el dolor y les devuelva su tranquilidad. Todavía viven también algunos de los criminales sobre los cuales escribían y que siguen impunes y que –peor aún–, continúan cometiendo los mismos delitos por los cuales eran protagonistas de las historias de estos periodistas. En pocas palabras, importan porque las historias e investigaciones que plasman nos hablan de un pasado que aún no ha muerto.

Finalmente importan porque cada uno de estos relatos son parte de una estructura gigante que nos da un par de anteojos para observar desde otro punto de vista una representación de la realidad, esa que es parte de nuestro país y que puede que desde la ciudad en la que consultamos el sitio no sepamos que existía ahí, en un lugar no tan lejano pero poco presente en nuestros radares. Pueden ser cosas que sucedían al mismo tiempo que aquel año que recordamos con cariño por ser la fecha en que nos graduamos o celebrábamos una boda o un nacimiento. Para otros, esa misma fecha, puede significar una pérdida irreparable. Pero sobre todo importa porque recordar cada una de sus obras es un esfuerzo digital por traer a la oralidad su memoria y sus recuerdos. Al nombrarlos por su trabajo, sabemos que su muerte no fue en vano y celebramos sus vidas.

* Monserrat Narváez (@monse_narvaezn) es historiadora por el Instituto de Investigaciones Dr. José Ma. Luis Mora, es maestra en Museología por la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía y especialista en políticas públicas por la Universidad Autónoma de México. Sara Mariana Benitez Sierra (@samaranto) es historiadora por la Universidad Iberoamericana, estudia un posgrado en Artes Visuales en la FAD de la Universidad Nacional Autónoma de México y coordina las redes de Defensores de la Democracia (@DDLD_MX). Es creadora del proyecto de divulgación de la historia, Historia Chiquita. Alejandra Ibarra Chaoul (@luoach) es politóloga y periodista, creó y dirige Defensores de la Democracia (@DDLD_MX).

 

 

1 Javier Arturo Valdez Cárdenas fue un periodista que a lo largo de su vida cubrió temas como Policiaca, Justicia y Derechos Humanos, Política, Religión, Educación, Salud, Economía / Laboral, Cultura / Sociedad, Medio Ambiente, Noticias, Deportes. Los últimos medios donde trabajó incluyen Ríodoce y La Jornada. Su vida fue segada el 15 de mayo de 2017 en Culiacán, Sinaloa. Al momento de su muerte el presidente municipal de Culiacán era Jesús Antonio Valdés Palazuelos del PRI. El gobernador de Sinaloa era Quirino Ordaz Coppel del PRI. Javier Arturo Valdez Cárdenas ejercía el periodismo en ese municipio, donde el nivel de rezago social era muy bajo, el porcentaje de adultos analfabetas mayores a 15 años era 3 y había un nivel de violencia que alcanzaba los 91.48 homicidios por cada 100 mil habitantes.

2 Miroslava Breach Velducea fue una periodista que a lo largo de su vida cubrió temas como Policiaca, Economía / Laboral, Justicia y Derechos Humanos, Política, Noticias, Educación, Cultura / Sociedad, Salud, Medio Ambiente, Religión, Deportes. El último medio donde trabajó fue La Jornada. Su vida fue segada el 23 de marzo de 2017 en Chihuahua, Chihuahua. Al momento de su muerte la presidenta municipal de Chihuahua era Maria Eugenia Campos Galván del PAN. El gobernador de Chihuahua era Javier Corral Jurado del PAN. Miroslava Breach Velducea ejercía el periodismo en ese municipio, donde el nivel de rezago social era muy bajo, el porcentaje de adultos analfabetas mayores a 15 años era 0.99 y había un nivel de violencia que alcanzaba los 199.27 homicidios por cada 100 mil habitantes.

3 Víctor Manuel Báez Chino fue un periodista que a lo largo de su vida cubrió temas como Justicia y Derechos Humanos, Policiaca, Política, Cultura / Sociedad, Educación, Medio Ambiente, Deportes, Salud. Los últimos medios donde trabajó incluyen Milenio y Reporteros Policiacos. Su vida fue segada entre el 13 y 14 de junio de 2012 en Xalapa, Veracruz.  Hasta el 2018, el estatus del caso del asesinato de Víctor Manuel Báez Chino era el siguiente: Investigación pendiente.

4 Armando Rodríguez Carreón, El Diario, Denuncian 219 violaciones en últimos meses, publicado el 6 de noviembre del 2004. Trabajo próximamente disponible en la página.

5 Filadelfo Sánchez Sarmiento fue un(a) periodista que a lo largo de su vida cubrió temas como Cultura / Sociedad. Los últimos medios donde trabajó incluyen La Favorita 103.3FM, La Voz de la Sierra Sur. Su vida fue segada el 2015-7-2 en Miahuatlán de porfirio díaz, Oaxaca. El gobernador de Oaxaca era Gabino Cue Monteagudo del MC. Hasta el 2016-5-13, el estatus del caso del asesinato de Filadelfo Sánchez Sarmiento era el siguiente: Al menos un autor material arrestado.

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