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Demócratas Deliberados
Por Democracia Deliberada
Los demócratas deliberados son los integrantes de un grupo de ciudadanos, profesionistas, acadé... Los demócratas deliberados son los integrantes de un grupo de ciudadanos, profesionistas, académicos y activistas de la sociedad civil organizada que utilizan la deliberación abierta para construir posiciones colectivas sobre asuntos públicos específicos. Esta corriente de opinión, deliberadamente de izquierda, ha buscado sistemáticamente transformar la agenda, e influir en la acción política, de las izquierdas partidistas mediante acciones deliberativas y legales. El objetivo ha sido y sigue siendo darles a estos partidos un rumbo más igualitario, más sustentable y más abierto a la sociedad. En este foro los demócratas deliberados reproducen todas sus posiciones colectivas y algunas reflexiones de sus miembros a título personal. (Leer más)
Desigualdad y eficiencia en las universidades #TodosSomosPolitecnico
Aunque la mayoría de los jóvenes de estratos altos asiste a educación superior privada, también buena parte de ellos ocupan los espacios en las universidades públicas. ¿A qué se debe esto? Principalmente a que la desigualdad en el ingreso también se expresa en desigualdad en el capital cultural con que los jóvenes cuentan para contestar los exámenes para ingresar a la educación media superior y superior.
Por Democracia Deliberada
30 de octubre, 2014
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En Democracia Deliberada creemos que la educación es una herramienta necesaria, junto con un crecimiento redistributivo, para superar la pobreza y permitir la movilidad social. El movimiento estudiantil del Instituto Politécnico Nacional (IPN) se puede explicar, entre otras cosas, por la desigualdad en el ingreso y permanencia en la universidad, los problemas del empleo para los egresados de educación superior, y las políticas educativas en el tema de los últimos años. Por ello, creemos que es oportuno discutir públicamente los mecanismos regresivos del ingreso y permanencia en la educación superior en México.

La desigualdad es el factor que determina quien estudia o no en este país. México es uno de los países con menor cobertura en educación superior. Esta es de 26% de la población, mientras que en América Latina es de 34% y en los países de ingreso per cápita alto es de 67%. Desde la década de 1980 más de la mitad de los espacios en educación superior han sido asignados a jóvenes de estratos altos de ingreso, en cambio sólo 7.4% son ocupados por jóvenes de estratos de bajo ingreso. Aunque la mayoría de los jóvenes de estratos altos asiste a educación superior privada, también buena parte de ellos (jóvenes con mayores recursos socioeconómicos) son quienes ocupan los espacios en las universidades públicas. ¿A qué se debe esto? Se debe principalmente a que la desigualdad en el ingreso también se expresa en desigualdad en el capital cultural con que los jóvenes cuentan para contestar los exámenes para ingresar a la educación media superior y superior. Si los padres de un joven estudiaron hasta la universidad hay un 59% de probabilidad que él llegue a ese nivel educativo, mientras que la posibilidad se reduce si sus padres sólo estudiaron hasta la primaria. La misma desigualdad es la mayor determinante de que los jóvenes tengan bajos puntajes en aprendizajes de matemáticas, español o conocimientos generales en la educación básica. Por igual, la deserción escolar y el rezago se relacionan directamente con la desigualdad en el ingreso. En este contexto, los exámenes estandarizados de ingreso perpetúan la desigualdad en el sistema educativo.

Ingresar a la universidad es esencial porque tener un título universitario, o estudios universitarios, es, en términos económicos, la mejor apuesta para un joven para tener un mejor ingreso en el futuro, pero los jóvenes no se enfrentan a un futuro sencillo. El mercado laboral que encontrarán los jóvenes egresados de educación superior se caracteriza en parte por el desempleo. El desempleo entre éstos es del 6.5%, mientras que el desempleo para los estudiaron hasta la educación básica es del 4.5%. Eso quiere decir que la estructura del mercado de trabajo en México sigue favoreciendo a la población con menos años de escolaridad, porque la economía en su conjunto no parece requerir de manera masiva egresados de educación superior. Eso habla de un modelo económico basado en la mano de obra barata no calificada, desde maquiladoras hasta el sector informal de comercio.

La política educativa de las autoridades federales en los últimos años ha sido aumentar los espacios de educación media superior y superior sólo para las ramas técnicas, acrecentar la eficiencia terminal por medio de reglas estrictas, y privilegiar al sector educativo privado. Esa política es parte de un modelo de educación superior que sólo reacciona ante las necesidades actuales del mercado y no de la población o una política económica estatal. Aunque no nos oponemos al fortalecimiento de las opciones técnicas, creemos que las universidades públicas estatales deben crecer para aumentar la cobertura en educación superior y no fortalecer opciones privadas de dudosa calidad. Para ello las instituciones de educación superior no deben sufrir de problemas presupuestales todos los años, más bien, deben tener aumentos financieros significativos para aumentar su oferta. Los estudiantes del Politécnico han percibido este problema y lo han expresado en sus demandas. Y la política de aumentar eficiencia terminal por medio de hacer reglamentos más rígidos sin considerar sus condiciones en las universidades afectó directamente a los estudiantes del Politécnico.

Las medidas que sólo combaten el problema de la eficiencia por medio de reglas desconocen qué efectos tiene la desigualdad en la reprobación de materias o los rezagos en conocimientos de los niveles anteriores. Por estas razones el movimiento de los estudiantes del IPN reacciona a los cambios en sus reglamentos y programas por la percepción de que estos mecanismos institucionales no les permitirán continuar sus estudios y les quitarán herramientas para obtener un trabajo en el futuro. Por ejemplo, el reglamento hizo más estrictas las condiciones para los alumnos que reprueban y limitó las causales para la baja temporal. Estas medidas no consideran que la eficiencia terminal -que es de 61.97%-  y desempeño escolar de ellos se relaciona fuertemente al ingreso familiar. Un estudio sobre las condiciones socioeconómicas de los estudiantes del IPN afirma que el 70% ellos vive en hogares con ingresos menores a cuatro salarios mínimos. Reglas más rígidas son otro mecanismo institucional que reproduce la desigualdad.

Finalmente, las demandas del movimiento estudiantil del IPN se han relacionado a la poca comunicación entre autoridades y estudiantes a la hora de diseñar políticas y cambiar reglas por una grave falla de la representación estudiantil en los órganos colegiados del Instituto. Es necesario que las instituciones de educación superior consideren las opiniones y condiciones de sus estudiantes antes de hacer cambios reglamentarios y políticas, no solo para tener un diagnóstico más certero, también para hacer más gobernables estas instituciones. Esperamos que los diálogos entre el movimiento de estudiantes del Politécnico y el gobierno den como resultado una institución más democrática.

En conclusión, el movimiento Politécnico nos permite reflexionar del imperativo de revisar el funcionamiento de nuestro sistema de educación superior para transformarlo en una política progresiva. Es necesario que se utilicen acciones afirmativas para que estudiantes de ingresos bajos puedan tener acceso a la educación superior, combatiendo la idea que sólo un examen meritocrático debe resolver el ingreso a la Universidad. Es igual de urgente combatir el rezago educativo y la desigualdad que afecta la calidad en todos los niveles para que los estudiantes tengan mejores condiciones para ingresar al nivel superior. La política de educación superior no debe ser sólo ser reactiva al mercado y debe asociarse con una nueva política industrial que mejore las condiciones de empleo de los egresados de las universidades. Por último, en las universidades deben promoverse políticas universales para mejorar las condiciones socioeconómicas de sus estudiantes para mejorar la calidad y la eficiencia terminal, por ejemplo, con becas y programas de tutoría funcionales para nivelar a los estudiantes en conocimientos.

Por lo anterior, aquellos que ignoren el efecto de la desigualdad en la cobertura y calidad en educación; que defiendan que sólo se consideren criterios meritocráticos que fortalecen la desigualdad en el ingreso y permanencia en educación superior; que niegan una política industrial que mejore el campo laboral de los egresados de las universidades, y que nieguen la participación de los estudiantes en la toma de decisiones en las instituciones públicas serán nuestros adversarios políticos.

 

 

Aunque también otro factor que influye en el desempleo de universitarios es que parte de ellos tienen ingresos suficientes para esperar y seleccionar una oferta laboral que les sea más atractiva.

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