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Demócratas Deliberados
Por Democracia Deliberada
Los demócratas deliberados son los integrantes de un grupo de ciudadanos, profesionistas, acadé... Los demócratas deliberados son los integrantes de un grupo de ciudadanos, profesionistas, académicos y activistas de la sociedad civil organizada que utilizan la deliberación abierta para construir posiciones colectivas sobre asuntos públicos específicos. Esta corriente de opinión, deliberadamente de izquierda, ha buscado sistemáticamente transformar la agenda, e influir en la acción política, de las izquierdas partidistas mediante acciones deliberativas y legales. El objetivo ha sido y sigue siendo darles a estos partidos un rumbo más igualitario, más sustentable y más abierto a la sociedad. En este foro los demócratas deliberados reproducen todas sus posiciones colectivas y algunas reflexiones de sus miembros a título personal. (Leer más)
Tierra llamando a Monreal #NoShopultepec
En Democracia Deliberada hacemos un llamado a que el delegado Ricardo Monreal no sólo se pronuncie en contra del Corredor “Cultural” Chapultepec, sino que también sea oposición activa al gobierno de Miguel Ángel Mancera que ha perdido el rumbo de la izquierda en el Distrito Federal.
Por Democracia Deliberada
2 de diciembre, 2015
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En Democracia Deliberada creemos que la mejora del espacio público debe ser para todos los habitantes de la Ciudad de México. El Gobierno del Distrito Federal no lo cree así. El llamado Corredor “Cultural” Chapultepec (CCChapultepec), en lugar de mejorar el espacio de todas y todos, es una iniciativa privatizadora del espacio público y ha sido impuesta de una manera arbitraria y opaca.

Para construir el CCChapultepec, el gobierno de la ciudad hizo que una calle (Avenida Chapultepec) y sus calles adyacentes se convirtieran en un predio mediante un decreto administrativo que ni siquiera firmó el Jefe de Gobierno, ni aprobó la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. No solo hizo que las calles se convirtieran en un predio, sino que, además, las concesionó por 40 años a un fideicomiso de control privado para desarrollar un centro comercial.

La Agencia de Inversión Social y de Desarrollo de infraestructura del Gobierno de la Ciudad de México (ProCdMX), en voz de su director general Simón Levy, argumenta que el título de concesión de la avenida Chapultepec lo tiene su dependencia (que es una sociedad anónima de capital variable, por cierto) y no directamente una empresa privada. No obstante, se trata de una privatización pues la concesión faculta al Grupo Invex Infraestructura, una empresa privada, a administrar el Corredor como un activo financiero mediante un fideicomiso privado.

De esta manera, el gobierno de la ciudad convierte al espacio público en un instrumento para obtener beneficios privados, eliminando la avenida Chapultepec como espacio de ejercicio de derechos para los habitantes de la ciudad. No es casual que se haya planeado que en el Corredor se construyan espacios comerciales para 700 locales en una estructura elevada de tres niveles a lo largo de la avenida Chapultepec y de nueve niveles al lado de la Glorieta de Insurgentes. Será un centro comercial más, un “shopping center”, un Shopultepec.

De forma engañosa, ProCdMX ha dicho que sólo el 18% del espacio del Corredor Chapultepec corresponde a espacio comercial y el resto a “espacio público” que estaría bajo el control total de Invex, quien podrá imponer sus reglas sin la necesidad de ser titular de ese terreno para recuperar su inversión de cerca de mil millones de pesos. En realidad, los espacios planteados en el diseño arquitectónico (que no se concursó) del proyecto fungen como vestíbulos y pasillos de un gran centro comercial mediante accesos controlados por vigilancia privada. Así, el Gobierno del Distrito Federal quiere condicionar el acceso al espacio público a cambio de consumo.

ProCdMX ha actuado de manera profundamente antidemocrática. No hubo ningún proceso participativo directo a lo largo de su desarrollo ni mecanismos de rendición de cuentas adecuadas que garantizaran la prevalencia del interés público. Sólo hasta que se dio el contrato de concesión y se firmó el fideicomiso privado con Invex fue que se presentó el proyecto a la sociedad y se convocó a un “ejercicio de participación cívica”, en el cual sólo se opinaría sobre qué hacer en determinados espacios, pues todo el proyecto estaba ya decidido de antemano.

Este proceso se detuvo gracias a la oposición vecinal que reivindicó su derecho a ser consultada. Sin embargo, este derecho no está garantizado. El Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF) ha servido de comparsa para los intereses de ProCdMX; en un proceso desaseado, convocó a una consulta para el 6 de diciembre en términos que no fueron solicitados por los vecinos opositores al proyecto. El desaseo fue tal que en la asamblea de los comités vecinales que pidieron la consulta no se verificó el quórum y se manipuló el número de votos en el acta con la complacencia del IEDF. Incluso su consejero Carlos González aceptó que “si se cumpliera al extremo la ley” no habría consulta. Por otra parte, en la asamblea que designó a los representantes del “no” al CCChapultepec solo asistieron 21 vecinos. Una de ellas, líder de un grupo de comerciantes, obtuvo 15 votos, dos personas fueron representantes con solo un voto cada uno (el suyo) y el resto no obtuvo más de dos votos. A pesar de tal nivel de ilegitimidad, el IEDF siguió adelante con la consulta.

La consulta es limitada e inequitativa. A pesar de que aceptar o no el CCChapultepec es una decisión que incumbe a toda la ciudad, solo los habitantes con credencial vigente en la delegación Cuauhtémoc podrán votar. Quienes transitan, trabajan, viven en la zona pero tienen credencial de otra delegación o estado no tienen derecho a ser consultados. A su vez, la consulta se está realizando con una enorme inequidad electoral. El GDF lleva meses promocionado el proyecto con recursos públicos y aprovechando los espacios bajo su control, como en el metro, para difundir su propuesta con maquetas e imágenes paradisíacas y engañosas. Los opositores no cuentan con tales recursos. En suma, se trata de una simulación de participación para un proyecto que ya está decidido y firmado.

Por todo lo anterior, en Democracia Deliberada nos pronunciamos por la suspensión definitiva del proyecto y nos sumamos a la exigencia de la sociedad civil que demanda la reposición total del proceso, con participación ciudadana, concursos, transparencia y financiamiento público. No hace falta un centro comercial (elevado o no) sobre la avenida Chapultepec. Hace falta arreglar la calle y replantear el plan urbano como se hizo con éxito en la avenida Reforma, mejor aún, con un desarrollo urbano que respete la identidad de barrio de la zona, favorezca los comercios locales ya existentes, involucre a los vecinos y ayude a la generación de riqueza local en oposición a la trasnacional.

En Democracia Deliberada no nos negamos a la remodelación del espacio público, hace falta en prácticamente toda la ciudad. Sin embargo, nos opondremos a toda obra de infraestructura pública que afecte negativamente a la ciudadanía, en especial cuando eso implica la pérdida de los bienes públicos para beneficiar a intereses de privados, especialmente el de grupos pequeños de inversionistas.

Por estas mismas razones, celebramos la oposición al proyecto que, desde la izquierda, ha dado el diputado local Suárez del Real, así como el rechazo que ha manifestado el diputado César Cravioto, coordinador de diputados de Morena en la ALDF, y Martí Batres, líder de Morena en el DF, a este proyecto que sólo implica mayor desigualdad y menos democracia. Es lo mínimo que podríamos esperar de un partido de izquierda. Incluso algunos miembros de otros partidos se han manifestado en contra con buenas razones.

Sin embargo, hay un gran ausente en esta discusión y es el delegado de Cuauhtémoc, Ricardo Monreal, quien pareciera alinearse a los intereses de ProCdMX. Su omisión es grave dado que no habrá muchas consultas durante su administración y que él tiene un deber político con lo que ocurre en su delegación. Su oposición pública al proyecto no sólo lo haría sumarse al interés de muchos vecinos y al de sus compañeros de partido; también demostraría que como gobernante comprende la importancia de defender los valores de la igualdad y la democracia,  de apoyar otro modelo de desarrollo urbano; planes y valores olvidados por el jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera y Raúl Flores, el cínico presidente del PRD D.F que ya se manifestó a favor. El silencio de Monreal lo vuelve cómplice político de la privatización de la ciudad y permite que los adversarios de la izquierda avancen más y tomen el control del Distrito Federal. Si quiere encabezar un proyecto comprometido, claro y transparente para la jefatura de gobierno de todo el D.F., debería manifestarse.

Por eso, en Democracia Deliberada hacemos un llamado a que el delegado Ricardo Monreal no sólo se pronuncie en contra del Corredor “Cultural” Chapultepec, sino que también sea oposición activa al gobierno de Miguel Ángel Mancera que ha perdido el rumbo de la izquierda en el Distrito Federal. Este sería el primer paso de muchos que se requieren dar para que la ciudad nuevamente sea ese faro que la izquierda alguna vez tuvo y que el país necesita.

Por ello declaramos que quienes aprovechen las instituciones públicas para incrementar la desigualdad, para erosionar la democracia, quienes privaticen el espacio común, quienes mienten alevosamente a la ciudadanía serán nuestros adversarios políticos. Y tú Ricardo ¿qué declaras?

 

@ddeliberada

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