¿De qué hablamos cuando hablamos de política?
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¿De qué hablamos cuando hablamos de política?
Todas las personas somos políticas, no solo por nuestros actos cotidianos, sino porque nos importa lo que sucede a nuestro alrededor. Que los partidos no se arroguen la exclusividad en lo político.
Por Ángeles Anaya
15 de junio, 2022
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Para todas las personas con las que he conversado intensamente de todo.

 

“Ya se politizó”, “yo de política no hablo”, “solo habla de política”, “todos los políticos son unos corruptos”, “mejor la ciudadanía que la clase política”, “la política es un asco…”. Hemos escuchado estas frases (y las que me faltan) en innumerables ocasiones, curiosamente para situaciones distintas, pero todas tienen una palabra en común: política.

No intento entrar en definiciones y mucho menos cuando hay tanta teoría detrás, pero quisiera dejar claro que lo político es lo que nos atañe a todos y a todas: nos afecta el manejo del agua, el transporte público, que los vecinos hagan una fiesta a las tres de la mañana y no nos dejen dormir… la lista es enorme. Vivimos en comunidad, cada quien en su casa, pero vivimos en comunidad.

Así que todo lo que sucede es político, nos guste o no. Aunque pensamos que estamos totalmente desconectados de lo político, no es cierto. Nuestros actos son políticos: lo que comemos, cómo nos vestimos, nuestra forma de movernos, hasta la forma de relacionarnos en nuestras casas es político (justo a eso se refiere la frase “lo personal es político”). Y es que las consecuencias de estas decisiones influyen en muchas personas, más aún en un mundo globalizado como el nuestro.

Es cierto que estamos organizados en un sistema democrático en el que participan los partidos políticos, cada uno con una ideología, con un modo particular de ver las cosas. Hay personas que prefieren votar por un partido que por otro, y eso parte de la naturaleza de la democracia. No todos vemos todo de la misma manera; sin embargo, hay que ponerse de acuerdo y llegar a consensos. Y en todas estas tensiones y negociaciones, unas más válidas que otras, con razón o sin razón, hablamos de política partidista.

También sabemos que muchos partidos están más preocupados buscando votos que ocupados en resolver los problemas de la comunidad. Si pudiera resumirlo, sería con frases que todos hemos escuchado alguna vez: “los partidos están más preocupados por la siguiente elección que por la siguiente generación”, “está sacando su tajada política”, “ya está politizado”. En todos estos casos, estamos hablando de la búsqueda de votos y caemos en el territorio de la política electoral.

Por eso es necesario distinguir entre la política partidista y la política electoral por un lado, y por el otro la política que hacemos todas y todos, con verdaderas causas. Que los partidos no se arroguen la exclusividad en lo político.

Todas las personas somos políticas, no solo por nuestros actos cotidianos, sino porque nos importa lo que sucede a nuestro alrededor. Así, una conversación en una cena familiar puede ser política sin hablar de partidos, una tarde de chelas puede ser política sin mencionar a líderes partidistas.

Y no estoy diciendo que dejemos de hablar de política partidista/electoral, ¡por supuesto que no! Solo que mi deseo es que en esas conversaciones podamos distinguir y matizar mucho mejor lo que sucede. Necesitamos hablar mucho de lo que pasa en nuestra sociedad, no solo en México sino en el mundo. Nos importa y nos duele que en este país haya 100,000 personas desaparecidas, que maten a 11 mujeres al día, que crucen personas centroamericanas el territorio mexicano en la más absoluta indefensión. No dejemos de hablar de temas que nos importan, pero que no todo se centre única y exclusivamente en la política partidista.

Me gustaría poner como ejemplo al movimiento feminista de los últimos años. Los feminismos (así, en plural) han generado nuevas conversaciones entre amigas, familias y parejas, y lo han logrado poniendo el cuerpo en las calles, con consignas, pancartas, exigiendo un trato digno para todas y cada una de las mujeres. Recuerdo muchas conversaciones de personas que hace tiempo se decían molestas por la intervención de monumentos, pero ahora, en 2022 que seguimos sin ver justicia, aplauden cada vez que un nuevo monumento es intervenido y se comparte el enojo cada vez que lo borran.

Todo esto fue logrado sin que un solo partido político interviniera. Que haya quienes quieren sacar “tajada política (partidista)” de un lado o del otro es otro tema, pero en el fondo el logro ha sido de la gran cantidad de mujeres que han salido a las calles. Y no solo el 8M, sino todos los días. Las que se organizan en colectivo, las que se presentan para pedir la despenalización del aborto, como sucedió en Guerrero y Baja California Sur las últimas semanas.

Por más y mejores conversaciones, matizadas, sobre los muchos apellidos de la palabra política. No dejemos de ser personas políticas que persiguen el ideal de un mundo mejor.

* Ángeles Anaya es abogada especializada en organizaciones de la sociedad civil, feminista y oaxaqueña por adopción, co-fundadora de Aúna. Editó: Georgina Rodríguez.

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