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Decidí ser concejala por amor a Azcapotzalco
Ser concejala también posibilita la intervención de la sociedad civil en la fiscalización del presupuesto para poder supervisar, controlar, vigilar, verificar, revisar su aplicación, y así lograr una alcaldía sustentable  y sostenible.
Por Leticia Villegas
24 de noviembre, 2021
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Soy habitante de Azcapotzalco, o más bien de la alcaldía Azcapotzalco, nombrada así desde 2017. Lo he sido casi desde los inicios de mi matrimonio hace 36 años cuando, siendo ambos inmigrantes de otras delegaciones cercanas y colindantes (Cuauhtémoc y Gustavo A. Madero), decidimos adquirir un inmueble en la colonia Nueva Santa María, alcaldía Azcapotzalco, por las razones que expondré a continuación. En primer lugar, la colonia nos parecía un hermoso lugar para vivir al estar en una zona muy arbolada, con calles amplias y perpendiculares a la avenida Cuitláhuac, todas con camellón, sobre todo aquellas cercanas al Parque Revolución. Otros significativos detalles como los árboles ahuehuetes, que en nuestra lengua náhuatl significa árbol viejo de agua; sus pozos naturales y la importancia de la comunidad y la seguridad le dieron sentido a nuestra elección. La colonia, más que un lugar privilegiado para vivir, lo era para habitar y formar una familia; el gran anhelo de las personas de nuestra generación.

Durante el gobierno del presidente Manuel Ávila Camacho se fundó la delegación Azcapotzalco, asignando una muy importante área destinada para ser zona industrial y habitacional. En este contexto es como nace el proyecto de nuestra colonia, “Nueva Santa María”,  en el año 1944.  A partir del proyecto de colonia, eventualmente se fueron alcanzando los objetivos de su construcción, con los servicios de comercio (mercado público), parques bien cuidados de esparcimiento, centros educativos desde niveles básicos y muy cercanos a los de nivel superior, con vías de tránsito y medios de transporte que abastecían al tránsito peatonal y vehicular, y con todos los servicios urbanos en óptimas condiciones; cualidades muy significativas para el bienestar social que contribuían a propiciar todas las condiciones para poder ejercer el derecho ambiental que nos permite vivir en armonía con un importante propósito: el de elevar la calidad de vida de los habitantes (art. 4º. Constitucional y art. 13º. Constitución CDMX).

De 1944 hasta 2003, la mayoría de los habitantes no nos preocupábamos por el bienestar del entorno y en nuestro caso sólo había que dedicarse a la profesión, a cultivar el amor y respeto de pareja y a la educación moral, emocional y académica de los hijos, para así cumplir con los deberes de buenos ciudadanos para la nación. Sin embargo, siempre fuimos conscientes y responsables de cumplir con el pago de impuestos para contribuir al bienestar social de nuestro país y para depositar nuestra confianza a los servidores públicos con nuestro voto.

Desde 2004 al 2021, toda la demarcación ha venido en decremento, causando preocupación y enojo porque no se ha cumplido con las tareas fundamentales para proveer lo antes expuesto en servicios urbanos, especialmente en lo que respecta al abastecimiento de agua, la seguridad y mucho menos en la inversión en los servicios básicos ni en su reestructura y modernización con materiales, tecnología y mano de obra.

Aunado a eso, las nuevas disposiciones legales que justificaron el cambio de los Programas de Desarrollo Urbano del 2008 (Gaceta Oficial del D.F. 24 Septiembre 2008) en esta demarcación, según las autoridades estatales, fue motivado y fundamentado por la baja densidad de población, por una parte, y  por otra, para poder apegarse al desarrollo de Ordenamiento Territorial del DF ahora CDMX que, de acuerdo con esta línea, favorecería al ambiente y economía de Azcapotzalco. Más fue de intención, no de realidad.

Desafortunadamente, estos cambios trajeron consigo el permiso para realizar proyectos de infraestructura de megaproyectos a pequeños de construcción habitacional, cambiando el uso de suelo de industrial a vivienda, ocasionando así pérdidas de fuentes de empleo y pérdida de ingresos para la alcaldía (disminuyendo la captación de impuestos a la federación) y  favoreciendo al incremento de uso de los servicios urbanos, provocando entonces un caos en estos esenciales servicios sin reflejar favorablemente a la población, que persiste. Entonces, vale la pena preguntarse en dónde están las obras de mitigación realizadas y obligadas por la Ley de Desarrollo Urbano. Desde luego, en proyectos autorizados y permitidos por los Programas Delegacionales de Desarrollo Urbano 2008, sin ninguna supervisión en la vigilancia de autoridades locales, solo de confianza al desarrollador (establecido en su propio reglamento de construcción). Con leyes no relativas y coherentes por exigir sin tener control, y supervisión y así ocasionando el descontento de la población por provocar el desmejoramiento de vida.

En el pasado octubre dio inicio la actual administración y no cuenta con presupuesto para poder reparar los daños que esta reglamentación irresponsable ha ocasionado. De igual forma,  las normas de construcción no tienen una supervisión estricta en vigilar a los desarrolladores inmobiliarios que se sujeten a su esencia, como fue el caso de la norma 26, suspendida y ahora nuevamente activada, que muchos ciudadanos declaramos como corrupta toda vez que fue hecha con materiales baratos y vendida como vivienda residencial, totalmente fuera de la esencia de la norma 26, como ejemplo de burla a la ciudadanía, con abuso y engaño al comprador.

Recordando una junta vecinal exactamente el 19 de febrero 2014, donde dieron a conocer la construcción  de 7 edificios en la colonia, con extrañeza pregunté por qué tendrían más de 3 niveles cada uno y excavaciones para sótanos. Al verificar al día siguiente la información recopilada en esta reunión, con gran sorpresa era real. Me pregunté porque se estaban permitiendo estas construcciones si el Programa Delegacional de Desarrollo Urbano no lo permite, si existen afectaciones con colindantes, y cuáles eran sus experiencias, por qué la excavación para hacer sótanos en un suelo de transición II, que era una norma de construcción, etc. Tenía muchas preguntas sin respuesta y sentí en este momento la necesidad de integrarme al activismo social.

Desde 2014 hasta el 2021, he realizado acciones en defensa del derecho ambiental, agradecida por el apoyo a sociedades civiles, y grupos vecinales que me han fortalecido. En esos grupos de incidencia fue donde encontré los motivos fundamentales para decidir iniciar mi trayecto en la política. Como activista social fueron muchas las puertas que toqué y aunque los logros fueron escasos, fueron sustantivos. Gracias a Aúna se me presentó entonces la oportunidad de ser nominada,  y después de las campañas y una larga preparación, dar inicio en la actividad política como concejala al ser elegida por Margarita Saldaña actual alcaldesa de Azcapotzalco, como concejala plurinominal, a quien agradezco por depositar su confianza en mí.

A un mes de inicio de actividades me es muy grato tener contacto con la ciudadanía y ser el enlace con las autoridades correspondientes para lograr soluciones, con el  único propósito de perseguir el bienestar social. Mi objetivo es seguir realizando acciones en defensa del derecho ambiental, recibiendo  el apoyo y confianza de la comunidad y autoridades, que me fortalecen y motivan en el trabajo diario que aunque es arduo, desarrollo con mucho entusiasmo.

Estoy comprometida en cumplir fielmente con las tareas de concejala y ser digna representante de  los ciudadanos de la demarcación para exigir que todos sean bien informados y tengan derecho a participar en el desarrollo urbano del lugar que habitan. Decidí ser concejala porque quiero invitar a la población a estar activos, para facilitar los seguimientos de sus demandas hasta ser concluyentes. Por otra parte, ser concejala también posibilita la intervención de la sociedad civil en la fiscalización del presupuesto para poder supervisar, controlar, vigilar, verificar, revisar su aplicación, y así lograr una alcaldía sustentable  y sostenible.

* Leticia Villegas (@LetyVillegasCar) es actual concejala de Azcapotzalco, Contadora Pública egresada del Instituto Politécnico Nacional, así como coordinadora e integrante del grupo vecinal “Vecinos Unidos Nueva Santa María / Hogar y Seguridad” desde febrero 2014. Desde el activismo, defiende fuertemente el desarrollo sostenible en la ciudad, procurando la integración entre autoridades locales, la zona industrial y la comunidad. Contacto: [email protected].

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