Derecho a la igualdad, al trato digno y no discriminación
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Derecho a la igualdad, al trato digno y no discriminación
Retrocedimos de la atención con un modelo social basado en derechos a un obsoleto modelo asistencialista, donde se piensa que quienes tienen una discapacidad pueden sobrevivir con una dádiva gubernamental $1250.00 pesos al mes.
Por Marcela Páramo Ortega
24 de febrero, 2022
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Una ley se convierte solo en un papel si no lo vemos traducido en acciones, que de manera habitual y en todos los entornos de la vida de una persona se puedan cumplir. Es decir, para que una ley sirva debe de aplicarse siempre en condiciones equitativas para todas las personas, evitando todo tipo de discriminación motivada por su origen étnico o nacional, género, edad, discapacidad, condición social, de salud, religión, opiniones, preferencias, estado civil o cualquier otra distinción que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública.

Respecto a la discapacidad, el Estado mexicano reconoce en diversos instrumentos normativos, locales e internacionales, los derechos humanos de las personas con discapacidad para lograr su desarrollo integral e inclusión social. Podemos mencionar entre ellas, como principales fuentes, la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad, Ley para la Inclusión y Desarrollo Integral de las Personas con Discapacidad del Estado de Jalisco, así como las observaciones generales y recomendaciones dirigidas al Estado mexicano que en la materia ha emitido el Comité de Derechos Humanos.

Todo esto sin duda es un avance extraordinario para la no discriminación de quienes vivimos con alguna discapacidad, sin embargo, en la vida diaria seguimos viviendo condiciones de desigualdad en distintos entornos de la vida.

Al saber que un bebé tiene discapacidad, sus padres inician un camino difícil por no decir tortuoso. Si bien les va, el médico les dará la noticia de la mejor forma para que no caiga como un balde de agua helada y la cosa no termina ahí, falta dar la noticia a la familia, para que inicien las miradas de lástima o los comentarios inoportunos. La falta de cultura, el desconocimiento del tema y falta de empatía hacia las personas con discapacidad inicia a veces desde el hospital donde se nace y la casa.

Las personas con discapacidad emprendemos un camino donde te enfrentas a una realidad muy distinta a la planteada en la Ley. La mayoría de las veces hasta incluso desconocemos nuestros propios derechos. Desconocemos que la Ley nos pone en igualdad de oportunidades, desconocemos que vivir con una condición distinta no hace que perdamos nuestros derechos humanos y que somos nosotros mismos quienes debemos hacerlos valer.

Yo tengo 60 años de vida, presento una discapacidad congénita y puedo hablar sobre la percepción de las personas con discapacidad ha tenido nuestro país. Con tristeza observo cómo los insuficientes avances que se habían logrado en nuestro país, a partir del 2018 de un plumazo fueron borrados, sin importar caer en acciones discriminatorias.

Retrocedimos de la atención con un modelo social basado en derechos a un obsoleto modelo asistencialista, donde se piensa que quienes tienen una discapacidad pueden sobrevivir con una dádiva gubernamental $1250.00 pesos al mes. Esto en contraposición a hacer valer nuestros derechos a la salud, la educación, una vida plena en todos sentidos, incluyendo, por supuesto, el derecho al trabajo, rubro donde la brecha de desigualdad es mucho más evidente. Cuesta trabajo creer que siendo México, el país que propuso a la ONU la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, no sea el país que marca la tendencia en hacer valer los derechos de quienes viven con esta condición, cuesta trabajo creer que en lugar de eliminar barreras, el gobierno y la sociedad las sigan imponiendo.

No todo es negro, por lo menos hoy existe las leyes y nos corresponde a nosotros, quienes vivimos con discapacidad, desde cada una de nuestras trincheras, dar a conocer y ampliar la cultura hacia las personas con discapacidad, hacer valer cada uno de nuestros derechos marcados en la ley y no dar oportunidad a retroceder  ni un solo paso.

Es trascendental hacer conciencia de que todos somos corresponsables de formar una sociedad inclusiva y que la suma de acciones entre gobierno, sociedad y personas con discapacidad es lo que dará por resultado una sociedad donde todos y todas tengamos Derecho a la igualdad, al trato digno, equitativo  y cero discriminación.

* Marcela Páramo Ortega es Licenciada en Pedagogía y Fundadora del Centro Psicoeducativo Freire A. C., regidora en el Ayuntamientyo de de Zapopan de 2018-2021. Actualmente se desempeña como Directora de Inclusión y Atención a Personas con Discapacidad.

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