Equidad de género y austeridad: ¿qué hay detrás de la reforma?
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Diversas y juntas
Por Aúna
Aúna es una plataforma que impulsa nuevas representaciones políticas con liderazgos de mujeres,... Aúna es una plataforma que impulsa nuevas representaciones políticas con liderazgos de mujeres, para alcanzar mayores resultados en bienestar, justicia y protección del medio ambiente. (Leer más)
Equidad de género y resistencia a la austeridad: ¿qué hay detrás de la reforma?
Más allá de que la reforma al presupuesto del Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) represente una vulneración a los derechos de las mujeres y de minorías, puede atentar contra la autonomía de los organismos electorales. 
Por Andrea Terminel Lembert
28 de julio, 2022
Comparte

El pasado 14 de julio, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) admitió una acción de inconstitucionalidad promovida por bancadas de oposición en el congreso local de la Ciudad de México, rechazando la reforma que afecta a cinco áreas del Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) y reduce su presupuesto. Desde el 26 de mayo, Aúna ha procurado impugnar la reforma y cuestionar sus motivos. Más allá de representar una vulneración a los derechos de las mujeres y de minorías, podría atentar contra la autonomía de los organismos electorales.

Cada vez son más las organizaciones públicas y privadas que cuentan con personas especializadas en la concientización, educación y puesta en marcha de iniciativas en materia de diversidad, equidad e inclusión. Estas áreas o estos perfiles tienden a ser quienes atienden agravios, implementan mecanismos de supervisión y se encargan de aplicar sanciones ante cualquier tipo de incumplimiento. También son quienes innovan en la materia, y tienen la alineación de incentivos necesaria para sostener esfuerzos y luchar a contracorriente. En los mejores casos, estos equipos son la conciencia, los brazos y los colmillos que hacen de los avances en equidad de género una realidad y no un eslogan. 

Por lo tanto, resulta grave la aprobación de una reforma, como sucedió el pasado 27 de mayo, para que la Unidad Técnica de Género y Derechos Humanos del IECM sea debilitada al adquirir funciones adicionales y recortes a su presupuesto. Como alguien que ha ejercido puestos de Diversidad e Inclusión, estoy familiarizada con el tiempo, los recursos y el grado de especialización que requiere la gestión de iniciativas de esta índole. Para ser efectivas, las iniciativas deben de ser transversales, participativas en vez de impositivas, y tienen que venir simultáneamente desde abajo, con motivación, compromiso y colaboración del personal, así como desde arriba, con el apoyo visible de líderes, recursos para medir avances, y formas de contextualizar, demostrar y comunicar logros. 

En este contexto, tuve la posibilidad de acompañar a dos colectivos, Aúna y Mujeres en Plural,  cuando acudieron al Congreso de la CDMX el pasado 26 de mayo para presentar una carta firmada por 300 personas, recomendando no permitir la reforma propuesta al IECM. Los colectivos sostuvieron un encuentro con las diputadas Gabriela Salido (PAN), Polimnia Romana (PRD), Gabriela Quiroga (PRD), Elizabeth Mateos (Asociación Parlamentaria de Mujeres Demócratas), Luisa Gutierrez (PAN), Ana Francis Mor (Morena), Frida Guillén (PAN) y el diputado Carlos Mirón (Morena).

Tras la lectura de la carta y una discusión sobre cómo se podría proceder ante la aprobación, se sumó al encuentro una portavoz de la bancada proponente de la reforma. Ella nos hizo saber que la forma en que se comunicó la reforma era incorrecta, pues técnicamente la unidad no estaba en riesgo de desaparecer por completo, como se había planteado, sino que se buscaba agrupar bajo un mismo techo las funciones de equidad de género, promoción de los derechos humanos, educación cívica y participación ciudadana.  

Son muchas las mujeres que vivimos con la preocupación, articulada por Martha Tagle y Lorena Villavicencio en la reunión del 26 de mayo, de que múltiples acciones gubernamentales (y no solo del gobierno actual) parecen equiparar la austeridad con la desaparición de los organismos que velan por los derechos e intereses de las mujeres. Aunque esa no sea la finalidad, se debe subrayar lo dañina que es esa percepción y reconocer que esto vulnera los derechos de las mujeres, las personas no-binarias y las personas transgénero. Adicionalmente, representantes de ambos colectivos hicieron hincapié en que el IECM es un organismo autónomo y que por ende es inconstitucional y antidemocrático que el partido mayoritario promueva una reorganización de su organigrama y recortes a su presupuesto.

Desde que presentamos la carta y que se aprobó la reforma, un grupo de 22 diputadas y diputados locales del PAN, PRI, PRD y Movimiento Ciudadano presentaron una acción de inconstitucionalidad (englobando cinco acciones separadas) ante la SCJN. Este tipo de acción busca invalidar o expulsar cualquier norma contraria a la Constitución o a los tratados internacionales que ha ratificado el país, y para promoverla se requiere el equivalente al 33% de las personas que integran el órgano que promovió la norma. En el Congreso de la CDMX, el grupo que promovió esta acción denunció faltas tanto de forma como de fondo, por ejemplo, argumentando que la reforma va en contra de tratados internacionales en materia de equidad de género, restando a las mujeres participación política, paridad, y exponiéndolas a mayor violencia política de género.

Otros representantes acusaron que no existió parlamento abierto, que brinda a la ciudadanía un periodo de 10 días para emitir opiniones y comentarios, y que permite consultar a diferentes sectores. Diego Garrido del PAN mencionó que no se consultó a pueblos originarios ni organizaciones de mujeres o de grupos LGBTTTIQ+. Algo que pude constatar —y que la oposición también mencionó en conferencia de prensa— es que el proyecto de reforma no se circuló con la anticipación debida, de al menos 48 horas. Por esto, los colectivos que pudieron responder rápidamente, como Aúna, pasaron por un proceso más largo y entorpecido en su encuentro con representantes locales. No fue hasta que subió la portavoz al espacio de encuentro que sostuvimos con las y los representantes, que se aclaró el alcance completo de la reforma. Además de eliminar la Unidad Técnica de Género y DDHH y englobarla con otras funciones, la reforma también agrupa la Dirección Ejecutiva de Asociaciones Políticas con la Unidad Técnica de Fiscalización, afectando en total a cinco áreas del organismo. Fallar en circular una iniciativa que impacta a un organismo electoral autónomo es sin duda una omisión y algo que legítimamente debería ser cuestionado por la ciudadanía y revisado por la SCJN.

En el mejor escenario, la reforma al IECM es una reestructuración mal aconsejada que atentará contra la equidad de género y la capacidad institucional de promoverla. En el peor escenario, es un atentado contra la autonomía del organismo que realiza elecciones locales en la capital del país. Como la reforma se apresuró, careció de parlamento abierto y consultas a grupos expertos, y no parece seguir lógicas económicas ni basarse en evidencia, la posibilidad de ser un ataque a la autonomía disfrazado de austeridad es seria y onerosa. Más alarmante aún es la sospecha de algunos miembros del bloque opositor de que la reforma fue un ensayo para poner en práctica lo mismo en otras entidades, debilitando así los procesos electorales en preparación para el 2024, y achicando cada vez más el poder e independencia de los organismos autónomos. De no ser el caso, también es conveniente que se evalúe, para restaurar la credibilidad de la reforma a pesar de las faltas procesales.  

La decisión de promover una acción de inconstitucionalidad, y su posterior admisión a la Corte, permitirá una revisión a fondo, incluirá al IECM y asegurará que más autoridades puedan evaluar el contenido y proceder de la reforma. Explotar la ley para debilitar la democracia y servir a fines partidistas (la preocupación del bloque opositor) es uno de los grandes vicios que han plagado a nuestros gobiernos, y algo que paulatinamente tendremos que aprender a detectar, criticar, impedir y prevenir, con mayor sofisticación, sea cual sea su origen. 

Participar en este proceso fue una gran revelación, ya que motivada por una preocupación basada en mi experiencia laboral en equidad de género, comprendí que mucho más podría estar en juego. La austeridad no se opone a la equidad de género en sí, pero cuando los programas de mujeres se recortan sin un análisis a profundidad y sin consultas participativas, el mensaje de oposición entre la equidad y la austeridad queda plasmado tácitamente, así sea una fachada que esconde otras tendencias. Temo que ante cualquier proyecto de reestructuración o recorte de gastos, público o privado, lo primero que se busque eliminar sean equipos enfocados en estos temas, sin mayor indagación, sin considerar su carácter esencial y sin la seriedad que esto requiere.  

Después de acudir a estos encuentros, y seguir la acción de inconstitucionalidad en las noticias, resulta mucho más difícil desenredar las verdaderas motivaciones detrás de la reforma y entender la finalidad a la que puede servir. Es complejo utilizar una mirada crítica cuando lo único que puedes vislumbrar son suposiciones sobre qué podría buscar o pretender una u otra bancada, y sabes que corres el riesgo de sesgarte y perder objetividad. La situación se volverá más clara en algunos meses, ya que la SCJN admitió a trámite la acción el 14 de julio y solicitó al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación emitir una opinión por escrito. 

Entretanto, debemos seguir fomentando espacios de diálogo con representantes abiertas y abiertos a la discusión constructiva, la promoción de encuentros plurales, y la inversión en mecanismos que defienden la integridad, transparencia y participación política del electorado. Esto debería de ser posible y prioritario desde cualquier partido, pero será más valioso al contar con la inclusión de mujeres y hombres de todas las bancadas.   

* Andrea Terminel Lembert es miembra de Aúna CDMX y coordinadora de Tecnología para Hace La Fuerza, una comunidad de mentoría para mujeres profesionales de Latinoamérica. Es maestra en Política Pública por la Universidad de Oxford y por varios años se desempeñó como especialista en Diversidad e Inclusión, enfocándose en áreas como Equidad de Género, Inclusión LGBTTTIQ, Maternidad y Paternidad, y Personas con Discapacidad. Editó: Gina Rodríguez.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.