La paridad inicia la transformación del país - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Diversas y juntas
Por Aúna
Aúna es una plataforma que impulsa nuevas representaciones políticas con liderazgos de mujeres,... Aúna es una plataforma que impulsa nuevas representaciones políticas con liderazgos de mujeres, para alcanzar mayores resultados en bienestar, justicia y protección del medio ambiente. (Leer más)
La paridad inicia la transformación del país
La LXV legislatura tiene los votos suficientes para garantizar la paridad en los órganos de dirección y de decisión del Congreso de la Unión y también para obligar a lograr un Presupuesto que coloque a las mujeres en el centro de las políticas públicas.
Por Lorena Villavicencio
8 de septiembre, 2021
Comparte

Mi pertenencia a la legislatura saliente, la primera legislatura de la paridad, pasó como un destello en mi vida, por la intensidad del trabajo y la gran diversidad de temas abordados. La nuestra fue una legislatura marcada por el mandato transformador, a veces retórico o regresivo, pero real; por la pandemia, y por la paridad.

Esta legislatura disruptiva inició sus trabajos impulsando el principio de austeridad, al establecer límites salariales a los funcionarios de la Administración Pública y Poder Legislativo -ambos federales-, la cual no alcanzó a los privilegios de la Corte del Poder Judicial  y fue recusada por algunos órganos autónomos, en particular del INE, lo cual le costó la animadversión del presidente y ahora está en riesgo su conformación en la inminente reforma electoral ya anunciada.

No obstante las resistencias, la vida institucional que conocimos por muchos años cambió por otra más austera, dejando atrás lujos, prebendas y privilegios, pero también mucha incertidumbre sobre su funcionalidad. Sobre todo, en los sectores de la cultura, ciencia y tecnología, así como los organismos encargados de garantizar los derechos de los migrantes, de los niños y niñas; de los que otorgan protección a los defensores de derechos humanos, periodistas, los familiares de los desaparecidos, y los que tienen responsabilidad de reparar el daño de las víctimas directas e indirectas de la violencia feminicida.

Está claro que los derechos humanos son un tema marginal del actual gobierno que buscamos reivindicar muchas diputadas, con resultados muy limitados. Espero que esta legislatura impulse el sostenimiento y consolidación de estas instancias e instituciones garantes de los derechos humanos. El panorama se ve sombrío.

Preocupa el aumento presupuestal y ampliación de facultades de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Guardia Nacional. No solo por quebrantar el compromiso de regresar a los militares a sus cuarteles y de transitar a una Guardia Civil, tal como lo acordamos las y los legisladores federales, sino, por impedir la pacificación del país. La política  de la guerra contra las drogas y la presencia de los militares en las calles ha escalado la violencia en este país, reforzando la que se vive en los hogares y en la sociedad.

Por su parte, la pandemia fue un parteaguas para la legislatura saliente, lo cual nos obligó  a replantear la agenda y el presupuesto para atender la emergencia sanitaria y sus fatales consecuencias que obligaron al confinamiento de la sociedad.

Los recursos aprobados ampliaron la capacidad hospitalaria del Estado y la adquisición de las vacunas, pero no fueron suficientes para eliminar las grandes deficiencias del Sistema de Salud Público que estaba un total abandono. Esta agenda debe ser atendida en la próxima legislatura a fin de garantizar un sistema de salud universal, que incluya derechos económicos y laborales a quienes trabajan en la economía informal, así como dar condiciones al sector productivo del país para su permanencia.

El tercer elemento que definió los trabajos legislativos fue la propia conformación de la Cámara, donde casi la mitad éramos mujeres. Ello impactó no solo en la conducción de los órganos institucionales como la Mesa Directiva y comisiones importantes encabezadas por diputadas, sino la definición de la agenda legislativa.

Los avances y las tareas pendientes de la agenda feminista

La integración paritaria de la Cámara de Diputadas y la presencia del feminismo movilizado en las calles nos permitió aprobar temas como la paridad total, la cual se convirtió en un principio rector en  la integración de todos los poderes y niveles de gobierno para que la mitad de los espacios públicos sean asumidos por mujeres. A partir de esta reforma estructural fueron llegando otras iniciativas que impactaron todo el ordenamiento jurídico del país para incorporar la perspectiva de género en cada una de las políticas públicas del país. Dos fueron los ejes del trabajo de las diputadas: la igualdad sustantiva y la erradicación de las violencias de género y el feminicidio.

Avanzamos mucho en desmontar la visión patriarcal que permea en las leyes, incluyendo la perspectiva de género como principio rector de las políticas públicas y de la actuación de las instituciones federales. Esto reforzó la amplia regulación de la violencia política que sanciona cualquier conducta misógina que afecte o menoscabe el ejercicio de sus responsabilidades de las mujeres que participan como servidoras públicas, y también conductas que afecten los derechos políticos de las candidatas o de quienes aspiren a serlo.

Logramos el reconocimiento de la violencia obstétrica, cibernética y feminicida, mejorando el tipo penal de feminicidio, a efecto que toda muerte violenta de una mujer sea investigada bajo el protocolo de feminicidio, pero no pudimos alcanzar la suficiencia presupuestal para políticas de prevención, atención, sanción y reparación del daño de la violencia feminicida, ni lograr impactar en el funcionamiento del sistema de justicia que está colapsado. Mientras ello no ocurra, la impunidad seguirá a la alza, afectando el derecho a la justicia de las mujeres pero también lesionando la vida institucional y el Estado de Derecho.

Para fortalecer la autonomía de las mujeres establecimos en la Constitución el derecho al cuidado digno y tiempo propio, lo cual será muy importante. Sigue regular el Sistema Nacional de Cuidados. Quedamos pendientes en la despenalización del aborto o el derecho de las mujeres a decidir sobre su sexualidad reproductiva. Confío en que las feministas que se reeligieron lograrán eliminar toda norma prohibicionista que interfiere en el ámbito de decisión de las personas.

Nuestro cuarto de al lado

Me queda como aprendizaje la constatación de la capacidad de las mujeres a dialogar, debatir y lograr consensos, más allá de su filiación partidista. Esa complicidad de causas, nos permitió tener nuestro cuarto de al lado, como fue la Comisión de Igualdad Sustantiva. Desde ese lugar donde concurrimos mujeres de todas las bancadas, impulsamos muchas iniciativas y puntos de acuerdo, lo cual mostró una nueva forma de hacer política desde la horizontalidad, los argumentos y el reconocimiento al pensamiento distinto.

Dejamos un legado importante, pero el siguiente paso es que las mujeres dejemos de incidir, para decidir. No hay pretexto, son 250 diputadas, tienen los votos suficientes para garantizar la paridad en los órganos de dirección y de decisión del Congreso de la Unión y también para obligar a lograr un Presupuesto que coloque a las mujeres en el centro de las políticas públicas. Esperaría que cada diputada y diputado de esta nueva legislatura, la de la paridad total, recuerde que representa a la ciudadanía que le delegó su soberanía a través del voto.

La Cámara de Diputadas y Diputados tiene un papel central en la transformación del país, desde donde deben estar representadas la diversidad de ideas y pensamientos de la ciudadanía para fortalecer la definición de las políticas prioritarias, para avanzar en ampliar y garantizar los derechos fundamentales, lograr presupuestos con perspectiva de género y fortalecer la división de poderes. Por ello, las mujeres forjadas en el debate y con pensamiento crítico somos indispensables en la Cámara para alcanzar una vida democrática plena, donde ser mayoría no signifique desconocer los derechos de las minorías y que impulsen deconstruir ese síndrome colectivo del presidencialismo, que impide asumir y ejercer a las diputadas y diputados sus responsabilidades de forma autónoma, no por consigna. Cierro mi ciclo como diputada federal convencida de que la paridad es el inicio del proceso de transformación del país, cuyo destino principal es la igualdad de derechos para todas y todos los mexicanos.

* Lorena Villavicencio (@SLVillavicencio) fue diputada federal de la Legislatura de la Paridad (LXIV Legislatura), presidenta de la Asamblea Legislativa (tercera legislatura), senadora suplente, feminista, abogada, activista y promotora de derechos humanos, fundadora de Mujeres de Hierro A. C. e integrante de Rebeldes Con Causa.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.