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Diversas y juntas
Por Aúna
Aúna es una plataforma que impulsa nuevas representaciones políticas con liderazgos de mujeres,... Aúna es una plataforma que impulsa nuevas representaciones políticas con liderazgos de mujeres, para alcanzar mayores resultados en bienestar, justicia y protección del medio ambiente. (Leer más)
No estás heche para la política
Que nadie les diga nunca que no están heches para la política. Si no cabemos en su concepto de política entonces desde diferentes espacios, como Aúna, seguiremos construyendo otra política en la que sí entramos.
Por Ana Paula Muñoz
12 de octubre, 2021
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El punk no está muerto, es la ternura, la empatía y la solidaridad en la política. Quien diga lo contrario, no sabe que las estructuras del terror o basadas en la verticalidad palidecen ante la apropiación de lo construido en conjunto. Desde la horizontalidad, quienes vemos la política como una herramienta de transformación social positiva y comunitaria somos quienes en realidad estamos heches para la política.

Me gusta entender la política como una acción que todes realizamos diariamente.  Todes hacemos política cuando negociamos, cuando dialogamos, cuando nos organizamos y cuando nos relacionamos. Sin embargo, las definiciones no son universales ni absolutas, porque nuestras experiencias de vida y manera de entender el mundo tampoco lo son. Es por esto que aunque la política para mí sea pública y colectiva, no necesariamente lo es para todes.

Es muy probable también que se asocie a la política con la búsqueda desenfrenada del poder, con la traición, con el dolor, el autoritarismo, la indiferencia e incluso con la violencia y el olvido, que son para mí concepciones tradicionalmente patriarcales de comprenderla y de ejercerla que se han quedado marcadas en el imaginario colectivo, porque es la manera en la que accionan quienes se han apropiado de ella para el beneficio exclusivo de sus agendas e intereses.

Cuando pienso en la política tradicional me imagino a un conjunto de individuos, principalmente hombres y en menor medida mujeres, que están dispuestes a destruir a todas las personas y todo lo que se encuentren en su camino para poder alcanzar el poder. Me imagino a les legisladores que no han regresado a sus territorios en años, a Duartes y Lozoyas robando y gastando dinero que le pertenecía al bien común y no a sus bolsillos ni a sus familias o amigues.

Pero al pensar en la concepción de la política en la cual yo creo, entiendo que para mí es una en la que participamos todes y no sólo las élites, en la que se llega al poder comprendiendo que nuestros iguales confían en nosotres y en la que ninguna persona y ningún ideal son sacrificables.

En la política que quiero ayudar a construir, la ternura, la sensibilidad y la empatía no solo son posibles, sino también necesarias. Esta es una nueva política que no solo intenta ser construida en México, sino que miles de ciudadanes en el mundo intentan transformar y resignificar.

A lo largo de mi vida he convivido con personas que creen de manera diametralmente opuesta en las dos distintas concepciones que planteo de la política. Me he encontrado con personas dispuestas a lastimar a cualquiera solamente por conseguir sus objetivos, personas que creen que México les debe todo por el hecho de que existan aquí y para quienes el bienestar comunitario es un chiste; que fueron criadas para pensar que la validez de las personas, las formas de vida, los objetos y los recursos solo existe mientras sea benéfico para elles.

Para muchas de elles esto sucede porque creen que el fin justifica los medios, y en los mejores casos, el fin que persiguen se plantea como uno positivo, en el que quieren hacer el bien pero las formas que practican para hacerlo no son las más empáticas o socialmente responsables. Pero en los peores casos son gente para los que el único fin es su beneficio y sus metas personales sin importar qué o a quién deben destruir en el camino.

Así mismo me he encontrado a otros perfiles que son todo lo contrario, donde se trabaja arduamente de manera cotidiana por crear espacios que motivan a creer en el mundo, en la gente y a tener esperanza, que motivan a construir un futuro más justo e igualitario. Espacios en donde se prioriza el bienestar humano, espacios de crecimiento no solo profesional sino integral, donde aparte de proporcionar las herramientas para crecer y desarrollarse, se enseña de la importancia del acompañamiento emocional y de entender a todas las personas.

Como plantea la transformadora social Diana Lagunes: lugares y experiencias en donde aprendamos a entender a todes desde su grandeza, no ignorando sus defectos pero reconociéndoles más allá de su productividad, por su voluntad de contribuir positivamente a la sociedad y de aprender a ser más asertivos y compasivos.

Para mí, Aúna es uno de estos espacios. Aquí se busca y se abraza a mujeres interesadas por el impacto social positivo. Se nos otorgan herramientas para ser buenas candidatas al igual que espacios como las “Círculas de lectura”, donde nos comunicamos entre todas para reflexionar, sanar y crecer juntas. Existen espacios de construcción de agendas y objetivos horizontales donde aportar se entiende como profundamente más relevante que protagonizar y la escucha activa es un hábito clave

Son estos espacios, experiencias y perfiles los que me convencen de que no hay herramienta más radical para revolucionar y transformar que la ternura. En un mundo en donde la política está cooptada por la violencia patriarcal, organizaciones como Aúna nos demuestran que no necesitas ser un robot sin emociones o alguien dispuesto a “chingar” a las personas que entiendas como contrarias a ti.

Por el contrario, nos recuerdan continuamente que es posible construir en y desde lo común, sin que eso signifique dejar de mantener una postura crítica. Siendo especialmente importante el buscar maneras no patriarcales de organizarse y comunicarse, priorizando el bienestar, el equilibrio y los espacios seguros de crecimiento.

Hannah Arendt define el poder como aquella confianza que te otorga la comunidad, que este se vincula a nuestra capacidad de actuar colectivamente. Su definición de lo que significan la política y la incidencia en lo público resuena profundamente conmigo, particularmente el hecho de que plantea que estas pueden surgir desde la unión, el diálogo y la confianza, en contraposición a la imposición y la violencia. ¡Cómo deseo comprender y cooperar a reconstruir este concepto!

A la incidencia pública podemos entrar todes, les sensibles, les apasionades, les confiades, les idealistas e incluso creo que a la política le faltan muchos más perfiles así. Estoy harta de la normalización de la violencia en todas sus presentaciones y de cómo parece que buscan orillarnos a aceptar que a la política sólo puede entrar quien tiene cayo y es resistente a todo pero no es cierto.

La política también es aquello que construimos todos los días cuando nos cuidamos entre todes, en la organización vecinal, en la construcción comunitaria, la defensa del territorio, el activismo social, las redes de apoyo, la sociedad civil, les chaves y niñes que se organizan e inciden en sus escuelas y entre elles, e incluso es los diálogos que se tienen en una mesa familiar, la conversación que se tiene en un puesto de comida o en una reunión entre amigues.

La política también es todas las personas dispuestas a defender causas, a aprender en lugar de sólo querer enseñar, a trabajar y no solo a presumir, es la gente dispuesta a luchar por sueños en lugar de resignarse a que este es el mejor futuro al que podemos aspirar.

No podemos permitir que nos arranquen la política ni la incidencia en lo público, resistir desde la ternura, el amor y el cuidado es revolucionario, porque es a través de esta pequeña rebelión cotidiana en contra de la indiferencia y el individualismo que contribuimos día con día a crear el mundo con el que soñamos y por el que luchamos.

Que nadie les diga nunca que no están heches para la política. Si no cabemos en su concepto de política entonces desde diferentes espacios, como Aúna, seguiremos construyendo otra política en la que sí entramos. Plataformas en donde es seguro transformar, en donde podemos equivocarnos, aprender, acuerparnos y abrazarnos. Donde los círculos de acompañamiento emocional, la escucha y el apoyo en lugar de la competencia desplazan a los protagonismos, a la violencia y a las formas patriarcales.

* Ana Paula Muñoz es Licenciada en Derecho y Ciencias Políticas con especialidad en Gobierno y Transformación Pública por el Tecnológico de Monterrey.  Desde hace más de 5 años se desempeña como activista de movilidad, medioambiente y género, buscando luchar en contra de la desigualdad social y a favor de la construcción de ciudades más justas y sostenibles. Fue nominada Aúna en Puebla durante el proceso electoral 2021.

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