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Soy Rosita Aguilar, siempre de pie
Hacer política desde lo local ha sido valiosísimo aquí en mi pueblo para involucrar a las mujeres en puestos de toma de decisión, a los que antes no tenían acceso. Tanto hombres como mujeres debemos trabajar por hacer una política ética que recupere su dignidad, porque la política debe trabajar para alcanzar el bienestar de las personas.
Por Rosita Agular
15 de diciembre, 2021
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Mi nombre es Rosita Aguilar, soy una mujer zapoteca de corazón y originaria de Reforma de Pineda, Oaxaca. En 2016 me convertí en la primera alcaldesa independiente en México. En el presente artículo mi intención es contarles sobre los retos que actualmente enfrento durante mi periodo de funciones como regidora. Para ello, quiero precisar algunos elementos importantes de cómo llegué a la presidencia municipal en 2016.

Para que yo llegara a ser autoridad, tuve que romper con muchos estigmas: llegamos un grupo de mujeres, encabezado por mi, con un proyecto diferente donde tuvimos siempre la sana intención de  hacer valer la dignidad de los votantes que nos otorgaron su confianza. Sin embargo, enfrentamos un largo proceso de concientización, pues ellos nadie en el pueblo había concebido la idea de ser gobernado por una mujer ni que pudiera hacerse por la vía independiente y no por un partido político. Hubo mucha desconfianza, por lo que fuimos objeto de burlas, discriminación y violencia física, verbal, cibernética y de todo tipo por ser mujeres.

Desde el partido hegemónico que hasta entonces llevaba años ocupando el poder en mi comunidad y que no vale la pena mencionar, los hombres de poder todo lo decidían haciendo de la democracia y el ejercicio electoral, una mera simulación; los cargos públicos tenían nombre desde antes de cada elección, todo quedaba entre compadres, hermanos o primos. A las mujeres solían darles pequeños apoyos y todos estaban aparentemente contentos.

Las palabras dicen poco cuando las acciones hablan por sí mismas: los meses que pasamos platicando, participando, concientizando y haciendo compromisos nos hicieron ganar. De un 100% de electores simpatizantes de ese partido poderoso, ganamos la confianza de un 50% y a dos personas, puesto que solo ganamos por dos votos. A este dramático triunfo le seguiría la impugnación de la elección en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), lugar en el que se corroboró que, dignamente, ganamos la elección.

A partir de entonces, ya siendo autoridad, nos pusimos a trabajar para responder a la gente y no a los colores; cumplimos con los compromisos establecidos y dedicamos mucho trabajo social y político para empoderar a las mujeres. Primero impulsamos la creación de un Centro para el Desarrollo de las Mujeres (CDM), un espacio en donde hubo personal profesional que envió la Secretaría de la Mujer Oaxaqueña como psicólogas y sociólogas para escuchar sobre los problemas de violencia de género que sufrían, de orientarlas en los trámites que tenían que hacer en casos de divorcio o juicios sobre sus bienes al ser, muchas de ellas, abandonadas por sus maridos.

Durante nuestra administración, se hizo evidente el crecimiento personal de las mujeres de nuestra comunidad: ellas empezaron a participar más activamente en todos los eventos políticos, sociales, culturales y económicos. Por otra parte, empezamos a trabajar en la infraestructura del pueblo; edificios gubernamentales, transporte, arreglo y mantenimiento de servicios públicos básicos. Meses más tarde, reactivamos la Casa de la Cultura e incentivamos el deporte para niños, jóvenes y adultos. A pesar de que la administración también estuvo marcada por el terremoto de septiembre de 2017, trabajamos fuertemente en la reconstrucción por lo que ganamos una fuerte legitimidad.

Puesto que en ese tiempo mi periodo de gobierno solo duró 2 años porque en el estado de Oaxaca se tuvieron que igualar los tiempos a nivel federal,  por lo que solo goberné desde el 2017 al 2019, cuando llegaron las siguientes elecciones en el mes de julio platicamos con todo el equipo de trabajo: había muchas gestiones encaminadas y faltaban muchas cosas por hacer, principalmente en torno al tema de reconstrucción, por lo que tomamos la decisión de ir por la reelección y decidimos volverlo a hacer de la misma manera, sin comprar la dignidad de nadie y sin hacer mucha campaña política, pues la gente ya conocía nuestro trabajo. Mientras la gente fue comprada y amenazada, nosotros recibimos amenazas de muerte y persecuciones. Muchas personas de nuestro equipo comenzaron a tener miedo y se retiraron.

A pesar de que perdimos la reelección, yo tenía derecho a ocupar una regiduría por el resultado proporcional de la elección, pero la presidenta municipal nunca me tomó protesta ante el Tribunal. El 19 de marzo del 2019 el Tribunal Electoral del Estado de Oaxaca (TEEO) emitió una sentencia a través de la cual ordenó al ayuntamiento de Reforma de Pineda tomarme protesta como regidora, debido a que habían omitido hacer esto desde enero, cuando se integró el Cabildo.

Más tarde tuve que llevar el caso a una segunda instancia; la sala Xalapa del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). Perdí el primer juicio y el caso fue llevado a la Sala Superior de dicho tribunal. En este segundo juicio, para el cumplimiento de la sentencia, me tomaron protesta. Sin embargo, me asignaron una regiduría inexistente, que pone en evidencia la violencia política ejercida hacia mi persona. El día que tomé posesión me dijeron que fuera al parque a barrer porque eso es lo que me correspondía.

Gracias al empuje de todas las organizaciones de mujeres que me conocen, a través de redes sociales y medios, protestamos y presionamos nuevamente al tribunal donde después de comprobar todos los daños verbales psicológicos, económicos y políticos que me causaron y de solicitar la revocación de mandato, la actual administración me ofreció la regiduría de medio ambiente en Reforma de Pineda y acepté.

A pesar de estar, desde entonces, a año y medio de asumir funciones, se me ha mantenido al margen de la mayoría de los asuntos del municipio. Asimismo, la violencia y amenazas persisten, lo que me ha llevado a limitar mi actuar con tal de proteger mi integridad personal.  Mientras tanto, me he encargado de la reforestación de las áreas verdes y a trabajar en lo que he podido a pesar de que solo me pagan 4 mil pesos a la quincena y no me dan personal para trabajar.

Me gustaría poder escribir en este espacio sobre mi agenda de trabajo y sobre cómo he intentado impulsarla. Sin embargo, aunque tengo muchos planes y proyectos aquí, definitivamente se me han bloqueado. Las personas de mi pueblo extrañan lo que hacía Rosita Aguilar, pero el sistema no quiere a Rosita en ningún espacio del pueblo. A pesar de ello, seguiré de pie, apoyando e impulsando siempre a las mujeres.

Finalmente, quiero compartirles mis reflexiones sobre la importancia de seguir haciendo política desde lo local, a pesar de los obstáculos y la lucha ardua. Hacer política desde lo local ha sido valiosísimo aquí en mi pueblo para involucrar a las mujeres en puestos de toma de decisión, a los que antes no tenían acceso. Tanto hombres como mujeres debemos trabajar por hacer una política ética que recupere su dignidad, porque la política debe trabajar para alcanzar el bienestar de las personas. Asimismo, la honestidad y la lealtad son fundamentales para hacer política porque la gente ya está harta de políticos de plástico y de promesas vacías.

A pesar de encontrarme en una situación particularmente limitante durante mi actual administración, me siento muy fortalecida porque cuando yo salgo a mi pueblo y voy a todas partes, la gente me bendice y me aplaude por haber salido con las manos limpias, me agradece y felicita, lo que me motiva a seguir creciendo. Todas esas mujeres aliadas -que son muchas- que en gestos de sororidad que me han dado su apoyo me ha hecho ver que podemos seguir en la vía política.

Me alegra saber que, en mi pueblo, la gente ha comenzado a defender sus derechos y que son principalmente las mujeres quienes ahora están luchando. Ya es tiempo de que en ningún rincón del país dejamos que gente que solo tienen intereses mezquinos y personales acaben con los recursos de un pueblo que deberían ser usados para la educación, la cultura, los servicios públicos y otras necesidades reales. Que los recursos no sean empleados para tales fines en un estado tan pobre como el nuestro, es imperdonable. Hoy en día, yo sé que ya no se trata solamente de Rosita Aguilar, sino de muchas mujeres que están encabezando estos movimientos y defendiendo los intereses de nuestra comunidad.

* Rosita Aguilar Antonio es una mujer zapoteca originaria de Reforma de Pineda Oaxaca, en el Istmo de Tehuantepec. Trabajó en la docencia 30 años de su vida en la  educación bajo la firme convicción de que el cambio social está en los niños y jóvenes. Es maestra en Psicología Educativa y Ciencias de la Educación, activista incansable por los derechos de las mujeres y fue la primera alcaldesa electa independiente en México. Rosita se define a sí misma como una mujer alegre y de gran carácter.

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