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Diversas y juntas
Por Aúna
Aúna es una plataforma que impulsa nuevas representaciones políticas con liderazgos de mujeres,... Aúna es una plataforma que impulsa nuevas representaciones políticas con liderazgos de mujeres, para alcanzar mayores resultados en bienestar, justicia y protección del medio ambiente. (Leer más)
Vencer el miedo para seguir caminando
Si el miedo en lo individual paraliza, en la colectividad de Aúna logró movilizarnos. Durante el proceso electoral, fuimos capaces de crear recursos de protección a partir de la armonización de nuestros esfuerzos individuales. Logramos hacerlo sin generar dependencias y sin dejar de insistir en que es obligación del Estado garantizar a las mujeres el ejercicio de nuestros derechos político-electorales.
Por Dafne Pimentel Corona y Pilar Tavera Gómez
22 de julio, 2021
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Como resultado de la jornada electoral llevada a cabo el 6 de junio de este año, la LXV legislatura continuará siendo paritaria, con un ligero aumento en la representación de las mujeres. De los 500 curules de la Cámara de Diputados, 248 serán ocupados por mujeres a partir de septiembre de 2021, en contraste con los 241 de la pasada legislatura 1.

En lo que respecta al poder ejecutivo, 6 mujeres fueron electas como gobernadoras. Contemplando a la actual jefa de gobierno de la Ciudad de México, 7 mujeres coincidirán en el cargo de mandatarias estatales. Esta es la cifra más alta hasta el momento de representaciones de mujeres en el ejecutivo estatal.

El aumento en la representación femenina constituye un logro en sí mismo si se considera que, a pesar de que el derecho de las mujeres a votar y ser votadas para puestos de elección popular fue reconocido en 1953, no fue sino hasta 1979 que Griselda Álvarez Ponce de León se convirtió en la primera mujer gobernadora de nuestro país 2. No obstante, para hacer realidad la igualdad sustantiva es necesario considerar tanto las propuestas de las representantes electas en materia de género, como el contexto de violencia política y violencia política en razón de género al que se enfrentan las mujeres en el ejercicio de sus derechos político-electorales.

De acuerdo con la consultora especializada en violencia política Etellekt, durante el proceso electoral 2020-2021 se registraron 1066 agresiones contra personas políticas, lo cual representó un incremento del 38% respecto al proceso electoral 2017-2018, según sus estimaciones 3. Es decir, las pasadas elecciones fueron históricas no sólo por la cantidad de puestos a elegir, sino también por los altos índices de violencia política.

De las 1066 agresiones registradas se identificaron 956 víctimas, de las cuales 36%, son mujeres. Si consideramos únicamente esta cifra, parecería injusto dedicar esfuerzos diferenciados a atender la violencia política contra las mujeres. No obstante, es necesario voltear a ver la violencia política contra las mujeres en razón de género (VPMG).

La VPMG se refiere a aquella violencia que es dirigida hacia las mujeres por ser mujeres, es decir, por su género, o que implica consecuencias desproporcionadas para ellas y que tiene por objetivo menoscabar sus derechos político-electorales. Dado que también puede ocurrir VPMG en el ejercicio de sus cargos, estimar las cifras representa un verdadero reto. Una posible alternativa, aunque insuficiente, es el conteo de las denuncias.

Entre septiembre de 2020 y junio de este año el Instituto Nacional Electoral recibió 134 denuncias por VPMG, de las cuales 40 se referían a ataques cometidos en su mayoría mediante redes sociales 4. Como se puede ver en la resolución del INE sobre la denuncia presentada por la candidata electa a diputada federal, Wendy Briceño, estos ataques reproducen estereotipos y roles de género que constituyen violencia simbólica y psicológica.

Ante este panorama, desde Aúna sabemos que para hacer frente a las múltiples formas de violencia que enfrentan las mujeres en política es necesario hacer red y sumar esfuerzos para restar miedos. En un contexto donde la violencia se impone, convocar a mujeres para avanzar con una agenda en favor de la igualdad y la democracia requiere también de un esfuerzo por acompañar a estas mujeres, acuerparlas en caso de alguna agresión que pusiera en riesgo su vida o integridad física.

La misión no era sencilla. Como recursos teníamos la voluntad de las nominadas, sus equipos y la conformación de lo que se denominó Comité de Seguridad. Como obstáculos, la vertiginosidad de los tiempos electorales y la velocidad con la que la violencia electoral se mostraba, que nos llevaron a poner en marcha tres protocolos de protección y un protocolo de emergencia que, en su conjunto, resultaron en un plan de seguridad para las nominadas de Aúna. Fue un esfuerzo sin precedentes en México, en tanto que la seguridad de las nominadas requería de un andamiaje institucional que lamentablemente no era suficiente por la atomización de la responsabilidad en los ámbitos municipales, estatales y federales. Fue así como desde el principio de la corresponsabilidad, las nominadas, sus equipos y quienes integramos Aúna comenzamos a caminar juntas para exigir y devolverle al Estado su obligación de proteger los derechos político-electorales de las mujeres.

Aunque desde el Instituto Nacional Electoral existían ya diversos protocolos de actuación en caso de riesgo de personas candidatas, Aúna necesitaba generar una red que permitiera, primero, prevenir situaciones de riesgo y después, en caso de ocurrir, salvaguardar la integridad de las nominadas en caso de agresiones físicas y denunciar estos actos porque de alguna manera u otra, las cosas tenían que cambiar.

Se trató de una metodología inspirada en diferentes estrategias de la protección colectiva que existen para personas defensoras de derechos humanos 5. En específico, recurrimos a la construcción de redes de protección para lograr articularnos con instituciones federales y estatales que podrían ofrecer recursos de protección con capacidad territorial a las nominadas. Para tejer estas redes, el papel de las enlaces de seguridad era primordial. Se trata de mujeres solidarias que se acercaron a cada capítulo estatal de Aúna para monitorear cualquier incidente de seguridad que se presentara durante las campañas de las nominadas.

Desde la experiencia de una de estos enlaces, Carmen Munguía, “el acompañar, hacer red entre mujeres y ver juntas por la seguridad de otras mujeres que buscaron ocupar puestos importantes, de toma de decisión, de poder, en el ámbito político, en las que fueron las elecciones más importantes del país en los últimos años, significó primeramente, un acto de congruencia, dar sentido absoluto al concepto de sororidad, dejar en la historia esa irrisoria rivalidad entre mujeres, subyacente del mismo sistema patriarcal; para abrir paso a una lucha colectiva y democrática, para juntas llegar a ocupar esos espacios que se nos negaron históricamente por el solo hecho de ser mujeres”.

Si el miedo en lo individual paraliza, en  la colectividad de Aúna logró movilizarnos. Fuimos capaces de crear recursos de protección a partir de la armonización de nuestros esfuerzos individuales. Logramos hacerlo sin generar dependencias y sin dejar de insistir en que es obligación del Estado garantizar a las mujeres el ejercicio de nuestros derechos político-electorales.

A futuro queda mantener la sororidad que hizo posible esta estrategia de protección y continuar apostando a la creación de redes y a la organización de colectivos que permitan que las elecciones sean ejercicios representativos de agendas sustantivas para el avance de derechos, y no meramente la competencia por la obtención de recursos públicos. Como concluyó una de las enlaces Aúna: “Hacer red entre mujeres y cuidar por la seguridad de otras mujeres nos deja claro que es urgente asegurar caminos más transitables para que nuevos liderazgos incursionen en la esfera política; que no basta con cubrir cuotas, que las medidas afirmativas definitivamente abonan para acelerar el camino a la igualdad, pero que al mismo tiempo se requiere transversalizar la perspectiva de género, toda vez que la igualdad a la que se aspira no es una igualdad simulada, sino sustantiva”. En pocas palabras, que para hacer frente a los contextos de violencia es necesario ir juntas y aunar esfuerzos, al mismo tiempo que construimos nuevas realidades.

* Dafne Pimentel Corona es egresada de la licenciatura en Relaciones Internacionales por El Colegio de México. Ha colaborado en diferentes espacios de la sociedad civil haciendo investigación sobre violencia de género desde una perspectiva feminista interseccional. Recientemente formó parte del Comité de Seguridad de Aúna. Pilar Tavera Gómez es especialista en incidencia y análisis político. Eterna creyente de la justicia social, ha abogado por el combate a las desigualdades desde diversas trincheras. En su vida pasada fue especialista en protección a personas defensoras de derechos humanos y periodistas; en su vida presente, es asesora política.

 

 

 

1 Disponible aquí.

2 Para consultar una cronología de la paridad de género en México véase aquí.

3 Disponible aquí.

4 Disponible aquí.

5 Disponible aquí.

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