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Por Asamblea Nacional Ciudadana
La Asamblea Nacional Ciudadana (ANCA) es la forma que asumimos diversos grupos que en 2009 promov... La Asamblea Nacional Ciudadana (ANCA) es la forma que asumimos diversos grupos que en 2009 promovimos el voto nulo en México. Somos un movimiento abierto, plural, apartidista, horizontal, deliberativo e independiente. (Leer más)
#ACTA no va, Internet es al revés
Por Asamblea Nacional Ciudadana
17 de febrero, 2011
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El miércoles 16 de febrero, el Grupo de Trabajo para el Acuerdo Comercial Anti-falsificación (ACTA por sus siglas en inglés) del Senado de la República convocó a miembros de la sociedad civil para opinar sobre este tratado. Participaron, entre otros ponentes, Antonio Martínez y Jesús Carlos Soto quienes dieron una visión del por qué no debe aprobarse este documento. Compartimos en este espacio las versiones estenográficas de sus intervenciones.

Más información en http://www.openacta.org/

Internet es al revés

Por: Jesús Carlos Soto* / @negrosoto

Este calzón que me pongo es ACTA y mi cabeza la red. Así de burdo es pretender controlar la información, no hay forma, ya se ha explicado técnicamente por qué. Yo hablaré de las implicaciones sociales de intentarlo. Y propondré que mejor pensemos en otra estrategia para beneficiar a quienes tanto nos preocupan.

Internet es la fuente de información y de comunicación de este siglo.

ACTA al igual que las megaobras en función de los autos como la Vía Express en Guadalajara o la Supervía de acá, es una infraestructura falta de toda imaginación y entendimiento del espacio público para resolver la movilidad. Es antidemocrática porque sólo busca beneficiar a la élite que va en automóvil o en este caso, a quienes lucran con la industria del copyright: los distribuidores. A nivel suelo no se está tomando en cuenta ni al usuario consumidor ni al productor de arte, pues si de verdad fuera este el interés, estaríamos buscando un acuerdo entre estas partes. Aquí hablamos de contenido comercial que nada tiene que ver con creatividad y con arte.

ACTA es como estos puentesotes que rompen la potencia del espacio público a escala humana. Pensemos en sus externalidades que nadie cubre. Las frecuencias son espacios públicos. Por ahí sucede lo mejor que nos da internet, que no es únicamente el acceso a la información, sino el despliegue del lenguaje para la comunicación interpersonal, el intercambio de ideas, la democracia en su estado más vivo y primario. Internet está construyendo la sociedad de la manera que ni los mercados ni los estados han podido lograr. Basta voltear a ver a Egipto o la rapidez con que se difunden acciones locales para mejorar la calidad de vida o frenar la especulación con el territorio.

Además internet no sólo sirve para el 15% o 20% que tiene acceso a él en este país. Según el uso que le demos quienes sí tenemos acceso es que le abriremos oportunidades a los que no, nos formaremos mejor, nos comunicaremos mejor y con eso abriremos nuestras potencialidades para ayudar a resolver la brecha de inequidad que hoy padecemos.

No se trata de debatir si ACTA pasa o no, si es posible llevar a cabo un control de internet como el que se propone para proteger contenidos comerciales. Se trata de entender que hacerlo es minar el potencial de internet porque las cosas no van a ocurrir como lo prometen quienes promueven este tratado. Necesitamos comprender las externalidades que produce un tratado como este y que nadie pagará por ellas.

En un país tan corrupto como el nuestro la información privada se podrá comprar por 100 pesos en la calle. El chantaje que habrá sobre cada uno de nosotros de revelar nuestras conversaciones privadas y la absoluta facilidad de montar información falsa y hacer responsable a un tercero deberían ponernos en guardia suficiente contra este mecanismo de vigilancia.

ACTA es como la Vía Express o la Supervía porque contamina el entorno en que hoy nos movemos mermando el esparcimiento al aire libre. Los habitantes o usuarios, perderán la posibilidad de recrearse y de comunicarse saludablemente. En un escenario de total corrupción nadie querrá compartir sus datos, nadie querrá ya usar internet. O por el contrario, se desatará una inevitable lucha por romper los candados que acuerdos como el que hoy se discute y que se quieren imponer de manera arbitraria, aumentará los costos de nuestro sistema carcelario porque básicamente todos iremos a dar al bote.

Por cierto, ¿Quién les dijo a Jorge Amigo, a Gilda González, Eduardo Sojo, Medina Mora, Bruno Ferrari que me representan? ¿Por qué el señor Amigo puede ir a todo el mundo a negociar un tratado comercial que pretende criminalizar mis prácticas? Perdón, ¡pero dónde quedó el Estado! ¿Para qué lo tenemos? ¿Para qué nos sirven ustedes diputados y senadores? ¡Este hombre debería estar fuera de su puesto por la manera en que ha actuado sin transparencia alguna a pesar de lo que digan! Nosotros nos enteramos de ACTA por filtraciones.

Con un 40 o 45% de población en condiciones de extrema pobreza, atentar contra la piratería es detonar una cruenta revolución. La piratería y el comercio informal son hoy la única oportunidad de salir adelante de miles (o el narcotráfico claro está, por tristeza). No sólo por las ganancias que generan estos mercados que nos benefician a todos porque crecen y hacen circular la economía local, sino porque amortiguan la necesidad de la violencia para asegurar el pan de cada día, permiten que quien tiene una vida de infierno pueda consumir un bien cultural a bajo costo cuando los costos de la industria del copyright (que no del arte) son estratosféricos. Imaginen que el padre de familia no pueda comprarle un DVD pirata a sus hijos que jamás podrá llevar al cine o que una chica no pueda comprar una bolsa Louis Vuitton. ¿Qué frustración no estamos fomentando ahí? ¿Y a ver, por qué no estamos discutiendo si le ponemos un tope al costo de los libros, de los CD, de la ropa? Un tope en función de nuestras posibilidades reales de consumo. Ahí si estaríamos entrando en un verdadero debate con todas las partes.

Si impides la piratería hoy en día vas a producir una sociedad de sujetos alterados, violentos, nerviosos, desesperados. Con eso armas una revolución de odio. Por otro lado, la privatización de la escuela nos muestra el absoluto fracaso del sistema educativo. Internet permite que nos eduquemos a pesar de ello. Imaginen la cantidad de jóvenes que no podrían terminar su carrera sin el uso que le dan a internet. Cuando tengamos equidad social hablamos de propiedad intelectual.

Y también hay que preguntarnos: ¿Qué le debe el artista a la sociedad que le posibilita de alguna forma, al menos pagando impuestos? ¿Cuál es la obligación del derecho de autor si sabemos que a todo derecho corresponde una obligación? Con el pago de nuestros impuestos facultamos la posibilidad de la investigación y el desarrollo de tecnología de la que los artistas dependen, de la que la industria de la música y del arte dependen. Y nadie les está cobrando un extra por ello. Nadie.

Además quienes controlan la industria del copyright son unos tontos faltos de imaginación. ACTA es harakiri a la industria del arte. Están matando el medio de marketing gratuito más grandioso que nunca se haya pensado. ¡Internet no les cuesta a ellos e Internet hace difusión gratuita de sus artistas! ¿Qué sería de un grupo como Kinky sin internet? ¿Lo conoceríamos como hoy? ¿La gente iría a sus conciertos tanto como hoy? Imposible. Internet es la mejor herramienta de marketing del artista, sin control.

En una democracia estaríamos asegurando el tiempo libre de los artistas para que creen (voltear a ver al artista). Les estaríamos asegurando la seguridad social y la calidad de vida necesarias para que produzcan. No que vivan a expensas de su sociedad. En ningún lugar se dice que autor es igual al medio de su retribución. En ningún lugar hay un contrato social que nos diga que a los artistas se les paga sólo y únicamente comprando los productos oficiales. No podemos hoy poner en peligro la esfera pública por una práctica mercantil monopólica. Deberíamos estar discutiendo cómo le haremos para que el costo de un CD esté en función de la inversión de trabajo y gastos del artista más una compensación razonable por el riesgo que asume. Y si el costo del CD se excede, que un jurado le ponga el precio. Si así fuera los CD estarían de a peso. ¿Qué diferencia hay entre quienes copian un CD de manera legal y los que no? Ninguno retribuye al autor. Copiar no es falsificar. La legitimidad de quienes copian legalmente sólo viene dada por quienes difunden la obra, nada más ridículo.

Ya no discutamos ACTA, por favor. Es un tratado opaco, gestionado de la manera más antidemocrática posible, es anticonstitucional porque pone en riesgo absolutamente la libertad de expresión y de privacidad, por más que nos quieran convencer de que por abajo del mega puente no habrá sombra, crecerán árboles, papalotes, no habrá ruido y la contaminación se reducirá.

Deberíamos estar discutiendo cómo ayudar a los productores, a los poetas, a los artistas a los músicos. Si el sistema no les está funcionando es porque no lo entienden. Beatriz Zavala, Carlos Sotelo, Eloy Cantú, Federico Döring, Francisco Castellón, Francisco Javier Berganza… sus nombres y fotografías están circulando por toda la red, pensemos la manera en que ustedes queden bien con los mexicanos, es decir, que hagan democracia. Que este Senado se pare el cuello altamente proponiendo este año un gran foro, una feria o serie de ellas de encuentros entre consumidores y artistas, geeks, expertos en tecnología y académicos para que debatamos y propongamos las mejores ideas para sacar adelante a nuestros autores, productores, artistas. El Senado se ganaría el reconocimiento tanto de los artistas como de los ciudadanos, los verdaderos fines de esta discusión.

Internet es el medio de encuentro de nuestras diferencias. Y es tanto la abuela que teje un abrigo común a todos los nietos al mismo tiempo que da la libertad para que nos peleemos, pero que así al menos le demos una oportunidad a la tregua, al acuerdo, al consenso. ACTA va a minar este terreno fértil para la democracia que ya está dando frutos pero apenas inicia. Aprueben el tratado y le habrán dado el tiro de gracia a sus propios hijos.

Gracias.

Foto: @JERAMM

#ACTA NO VA

Por: Antonio Martínez* / @antoniomarvel

Buenos días,

Este día me parece que debe ser recordado como importante en los episodios de la construcción de la democracia en México. Es importante porque convergemos sociedad civil, iniciativa privada y gobierno para discutir un tema que ha sido, por decir lo menos, incómodo en la agenda pública del Ejecutivo federal.

Como ciudadano, venir a expresar mi punto de vista en el lugar donde trabajan mis representantes no es un lujo sino el simple ejercicio de mi soberanía ciudadana emanada del artículo 39 Constitucional. Y es positivo constatar hasta dónde se puede llegar cuando uno se asume también responsable de las problemáticas del país.

Estamos reunidos para hablar del Acuerdo Comercial Anti-falsificación (ACTA por sus siglas en inglés) y en verdad me gustaría hablar de los argumentos jurídicos y técnicos que durante más de un año hemos construido con el análisis puntual y exhaustivo de la información disponible sobre el tema. Entre otras cosas hemos documentado: la opacidad del tratado, la imposibilidad técnica para cumplirlo, la manipulación del Estado por las grandes corporaciones, la contravención de derechos fundamentales como la libre expresión, el riesgo económico que representa proteger el modelo de negocios de unos cuantos en contra de la ciudadanía, etcétera.

Sin embargo los últimos eventos relacionados con el tema han hecho que sacrifique la explicación de esos argumentos para decirle a los señores Senadores: ACTA no va.

El día de hoy existen hechos políticos incontrovertibles que ponen al Senado en una difícil posición: aprobar un acuerdo ilegítimo y poner en juego la soberanía política del país o rechazarlo para garantizarla. Los hechos a los que me refiero están documentados en cables diplomáticos reportados desde la embajada de Estados Unidos en México.

El pasado 3 de febrero, estos cables revelados por Wikileaks dejaron en evidencia lo turbio y lamentable de las negociaciones encabezadas por el IMPI, la SE y la PGR. En estos cables se pone de manifiesto el servilismo del gobierno de México para satisfacer los intereses de Estados Unidos de América de aprobar este tratado a pesar del rechazo ciudadano. Se deja en claro que la participación de México en este instrumento jurídico sirve para legitimar las prácticas más opacas en la creación de políticas públicas internacionales y para socavar los intereses de los países en desarrollo y su progreso económico futuro.

Así, confirmados los hechos, discutir el contenido de ACTA ya no es la virtuosa opción que representaba hace unos meses porque una de las partes involucradas; es decir, los negociadores del Ejecutivo, carecen de la legitimidad para hablar con los ciudadanos a los que han traicionado. Discutir sus pros o contras demostraría una vez más que darnos «atole con el dedo» es la práctica favorita de nuestros políticos.

La actuación de Jorge Amigo, Gilda González, Eduardo Sojo, Eduardo Medina Mora, Bruno Ferrari y Arturo Chávez en relación con este tratado deja al descubierto la captura del Estado, pone de manifiesto la corrupción institucionalizada que insisten en negar, la opacidad como estándar de negociación de libertades, la falsificación de la democracia como práctica común. Por ello el Legislativo deberá buscar que estos funcionarios, al poner en riesgo la soberanía política del país, tengan responsabilidades legales y políticas o desde la Ley poner candados para evitar repetir episodios tan lamentables para la vida institucional del país.

Por lo anterior discutir la viabilidad de ACTA no debe ser tema de estas mesas. La única opción es rechazar el acuerdo. Les digo a los negociadores, a la industria que ACTA no va. ACTA no va, porque los ciudadanos lo hemos rechazado. No va, porque el Senado deberá defender la soberanía política de México. No va, porque la corrupción perpetrada en los agentes negociadores de la Administración Pública Federal es inaceptable. No va, porque si México quiere crecer debe hacer políticas públicas propias y funcionales para nosotros en lugar de copiar modelos caducos y que no corresponden a nuestra realidad político-económica.

No todo son malas noticias. Aprovechen esta convocatoria y amplíenla para discutir los nuevos derechos y obligaciones de los ciudadanos del siglo XXI.

Aprovechemos esta convocatoria para poner a debate los derechos de propiedad intelectual, derechos de autor, uso justo y nuevas licencias involucrando a todas y cada una de las partes interesadas.

Esta experiencia nos ha enseñado, sobretodo que sociedad y gobierno, podemos dialogar y proponer para construir juntos políticas públicas que beneficien a todos.

* Participaciones en la “Reunión del Grupo de Trabajo para Dar Seguimiento al Proceso de Negociaciones del Acuerdo Comercial Antifasificación con ciudadanos y representantes de la Sociedad Civil”, el 16 de febrero en el Senado de la República.

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