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Por Asamblea Nacional Ciudadana
La Asamblea Nacional Ciudadana (ANCA) es la forma que asumimos diversos grupos que en 2009 promov... La Asamblea Nacional Ciudadana (ANCA) es la forma que asumimos diversos grupos que en 2009 promovimos el voto nulo en México. Somos un movimiento abierto, plural, apartidista, horizontal, deliberativo e independiente. (Leer más)
ANCA en el 2010: asambleas, aventones, atoles y lo que sigue
Por Asamblea Nacional Ciudadana
23 de diciembre, 2010
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Por: Antonio Martínez (@antoniomarvel) y Jesús Soto (@negrosoto)

Al término del 2010 reconocemos vital echar una mirada retrospectiva para evaluar los esfuerzos que durante un año colectivos organizados esgrimimos en la esfera pública para detonar un proceso democratizador que inició con la protesta del voto nulo en el 2009 y que este año se concentró en la propuesta de una reforma política con el objetivo de dotar a la ciudadanía de mecanismos de control social sobre lo público, justo porque reconocemos en nuestro diagnóstico que el punto de partida de los problemas en México es nuestra inútil, por no decir ociosa, costosa y corrupta clase política.

Con este recorrido textual, los autores queremos ofrecer un panorama sintético pero completo de los intentos de varios ciudadanos de la ANCA por posicionar un tema poco sexy pero sin duda vital para nuestro país.

En 2009 nuestra democracia de alto costo y nulo rendimiento parió a este movimiento llamado la Asamblea Nacional Ciudadana. Quienes lo integramos no somos otra cosa que ciudadanos en formación, algo difícil de lograr en este país bananero de reglas torcidas y atajos, donde el intento por devenir ciudadano pasa por ser un esfuerzo agotador, sin tregua y muchas veces frustrante:  constatación cotidiana de las pésimas condiciones del espacio público, del deterioro territorial, de la violencia y la inseguridad, al amparo de una burocracia política que lejos de apoyar la activación civil se esfuerza por desincentivar el entusiasmo a través de un autoritarismo practicado básicamente en todos los niveles de poder.

Este año lo iniciamos en Monterrey con una asamblea de gran fervor deliberativo, discutimos una y otra vez sobre los temas que a consideración de los asistentes, obstaculizan el desarrollo del país. En esa IV Asamblea Nacional votamos poco porque pensamos mucho (y pensar es otro trabajo que nuestro sistema, empezando por el educativo, se empeña en  inhibir) y una de las cosas que decidimos en ella fue recorrer el país con “aventones” para denunciar, entre otras cosas, el sistema enclaustrado en el que se discuten temas tan trascendentales para el reestablecimiento una relación ciudadano-funcionario público, ciudadanía-Estado, como lo es una reforma política.

Previo al aventón ciudadano, el 27 de febrero realizamos foros simultáneos en el D.F., Jalisco y Monterrey, donde diversas voces, académicas y ciudadanas, expresaron argumentos a favor o en contra de los diversos temas que se discuten para una posible reforma política, entre ellos los contenidos por el decálogo que el presidente Felipe Calderón presentó a finales del año pasado, donde claramente se reconocen algunas de las banderas que promovió el voto nulo en las elecciones del 2009. Algunas intervenciones pueden escucharse en: http://asamblea-ciudadana.blogspot.com/

Después de los foros ciudadanos, el 19 de abril emprendimos una de las acciones más emocionantes de este año: el aventón ciudadano. Partimos de cuatro puntos del país, comitivas de entre 2 y 4 personas con el propósito de llegar al Ángel de la Independencia en 5 días viajando exclusivamente a través de aventones que nos proporcionaran ciudadanos en las carreteras. Trailers, picup’s, bochos, todo tipo de vehículos fueron testigos de conversaciones donde lejos de reconocer una ciudadanía apática y desinformada encontramos ciudadanos muy molestos con los políticos, plenamente desconfiados con ellos, pero absolutamente convencidos de que los cambios vendrían por imposición de la sociedad civil. En http://aventonciudadano.wordpress.com/ pueden encontrarse algunos de estos testimonios.

¿Logramos lo que queríamos? Es una respuesta difícil, esto es ¿logramos que se aprobara una reforma política favorable? No, ninguna. ¿Se abrió el sistema institucional a una discusión más amplia del tema? Tampoco. ¿Entonces? Puede decirse que los éxitos están en otros ámbitos: el más identificable es el del lenguaje, pues cuando nos propusimos esta aventura uno de los objetivos era que los temas propuestos fueran discutidos en la sobremesa de los ciudadanos. Si bien no se abrieron los canales institucionales si se ganó un espacio, la ANCA, de discusión plural sobre temas como la reelección, la reducción al financiamiento de los partidos, las candidaturas independientes o los medios de democracia directa y participativa. Estos logros, que pueden parecer pírricos (pero que sumados a otras pequeñas ganancias son muchos) son oxígeno para nuestro sistema político.

Después del aventón  en mayo tuvimos nuestra V asamblea en Puebla, con ánimo renovado (o al menos eso parecía). En 11 estados de la República se llevaron a cabo elecciones para renovar todos o alguno de los poderes locales y debíamos pronunciarnos. El debate fue amplísimo ¿promover o no el voto nulo? Algunos creyeron que sí, la justificación fue que ninguno de los acuerdos mínimos que se exigieron en la elección de 2009 y que habían sido reconocidos por la clase política como necesarios, habían prosperado. Otros por el contrario defendieron no promocionar de manera generalizada la opción de anular el voto pues en algunos estados la alternancia debe ser condición necesaria para impulsar esta agenda u otras. Al final lo dejamos a criterio de cada uno de los grupos en los estados donde ocurririeron elecciones.

Tras el proceso electoral y una vez renovados los periodos legislativos, concluimos que a pesar de la “voluntad” mostrada por algunos legisladores y los recursos públicos gastados en “foros”, nos habían dado puro «atole con el dedo» y fuimos a devolvérselos. Afuera del congreso local de Jalisco y del Senado de la República los días 7 y 9 de octubre, con atole y vasos en mano les fuimos a ofrecer la tradicional bebida a nuestros políticos. Lo mejor de la acción: le pareció ofensiva a varios diputados y senadores (otros se lo tomaron con gracia demostrando un poco de madurez), y eso reforzó nuestro argumento de la perversión con que se manejan. El discurso y la acción pueden seguirse en: www.atoleconeldedo.mx

¿Pudimos hacer más o pudimos hacerlo mejor? ¡Indudablemente sí! La definición de un paraguas para las distintas formas de entender y vivir lo público y la ampliación de nuestra agenda son temas en los que hemos fallado, al igual que en asumirnos de manera más formal (sin abandonar nuestra organización horizontal descentralizada) como un actor político en constante oposición al autoritarismo en la forma de tomar la decisiones políticas. Otra de las tareas pendientes es abrir más y mejores discusiones a cada vez más ciudadanos; la política no puede ser exclusiva de lo los políticos, al final del día todo es política y los ciudadanos debemos de asumir nuestro rol. Hemos fallado también en demostrarle a más personas que no somos un grupo elitista o cerrado, sino que cualquiera puede integrarse o contribuir a esta construcción de una esfera pública verdaderamente democrática.

¿Entonces no hicimos nada bien? Por el contrario, la mayor ganancia la reconocemos en la cohesión lograda entre los grupos locales de Jalisco, Monterrey, Puebla, la zona Lagunera, Chihuahua, Tlaxcala, Chiapas, Distrito Federal. Los ciudadanos no sólo son más conscientes sino que han ideado maneras novedosas para incidir en su realidad política, formas cada vez más provocadoras como lanzar jitomates a sus diputados, o sacar lonas en pleno acto . Sin identificar si se trata de una virtud o falla, podemos decir que la ANCA vale más por las acciones de cada una de sus partes que por el conjunto en abstracto.

¿Qué sigue? Para el 2011 tenemos como reto continuar nuestro trabajo de apropiación de lo que ya es nuestro: el poder político. El poder de transformar, como lo indica el artículo 39 constitucional, nuestra forma de gobierno. El poder de apropiarnos de lo público. Tendremos que seguir insistiendo con los legisladores, que dicen representarnos, la pertinencia de una reforma política que abra el sistema a los ciudadanos y le ponga candados a la arbitrariedad de los políticos; una reforma política que le de posibilidad a la pluralidad política efectiva y que le de la oportunidad a quien así lo desee, de contender por un puesto de elección popular sin la imperiosa necesidad de pertenecer a un partido. En suma, les pedimos lo imposible pero lo más sensato, y lo único que nos puede sacar adelante como sociedad: que se autoinmolen y cedan poder a quienes sufren, viven, experimentan las condiciones de este país, los ciudadanos, los patrones de México (ellos en realidad sólo deben reconocer su condición laboral).

Otro reto será volver a posicionar en el debate público que los partidos políticos no deben recibir tanto dinero público, deben ser sujetos obligados de transparencia y rendición de cuentas, deben democratizar su aparato interno y en definitiva que no pueden monopolizar el poder. Un reto más será posicionarnos de manera más clara sobre la posibilidad de anular el voto en los comicios locales del 2011 y articular nuestra posición  rumbo al 2012. Un reto que ya nos propusimos fue presentar de manera formal al legislativo una iniciativa de reforma política, en ello trabajamos y habría que retomar la discusión. Definitivamente tendremos que ampliar nuestra agenda de manera que podamos asumir que todo aquél esfuerzo que busque la transformación social a partir de la apropiación ciudadana de lo público nos incumbe, interesa y compromete. No somos los únicos actores en ello, pero quizá si somos los más numerosos en red, en 20 Estados del país, a través de más de 60 organizaciones locales.

Ante la situación política que vive el país: quejarse no es suficiente, exigir nunca es demasiado, protestar con propuestas siempre, asumirnos ciudadanos todos los días. Todos los ciudadanos mexicanos vivimos en un laberinto y parece ser que la única forma de salir de él será llenándolo de gente, hasta que alguien dé con la salida. Provoquemos, sumemos, sumemos, sumemos.

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