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Por Asamblea Nacional Ciudadana
La Asamblea Nacional Ciudadana (ANCA) es la forma que asumimos diversos grupos que en 2009 promov... La Asamblea Nacional Ciudadana (ANCA) es la forma que asumimos diversos grupos que en 2009 promovimos el voto nulo en México. Somos un movimiento abierto, plural, apartidista, horizontal, deliberativo e independiente. (Leer más)
#cicloviaciudadana impaciencia justificada
Por Asamblea Nacional Ciudadana
24 de enero, 2011
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Por: Jesús Soto @negrosoto

“Pues ya que nuestros políticos no hacen nada, es hora de hacerlo nosotros”

– Christian Scott

“Es la acción menos reaccionaria que hemos hecho”

– Alberto Manuel

Se dice que Guadalajara es una sociedad apática. Puede haber varias razones para volverse apático. Una es que cada intento de hacer algo culmine en golpes, acoso o castigos. Tenemos un gobierno represor, autoritario. Ni para qué hacer algo, es suicida. La otra es que dado el nivel de incertidumbre cotidiana nuestras acciones estén prejuzgadas por la mala experiencia albergada en memoria y que entonces, anticipemos el contundente fracaso de la acción: Es mejor no hacer nada. Un ejemplo de esta última se da cuando la incertidumbre es propiciada por instituciones políticas que simulan tomar en cuenta ciertas demandas sociales –hacen perder el tiempo– cuando en realidad sólo están haciendo filtro de lo que conviene a unos cuantos.

Como sea, en esta ciudad “apática” un grupo de individuos decidieron reunirse durante meses para elaborar en un garage, señalética con madera, pintura azul y blanca. La experiencia de otros, como la de quienes pintaron la ciudad con letreros de “anulo mi voto” (julio 2009), aportó ideas para diseñar sellos de bicis con esponja y agilizar la pintada en superficie. Unos más desorganizados pero a su vez intensos, resolvieron tres días antes de la acción conseguir una pistola de aire comprimido para disparar pintura y dos días antes compraron un triciclo para montar el equipo y tener así una máquina de guerra no motorizada: “La intensa”. Unos más se fueron a los paseos ciclistas nocturnos a recolectar dinero con botes y a su vez explicar la acción, juntaron un fuerte patrocinio ciudadano. Algunos despistados pactaron con Hugo Chávez y el Cardenal para recibir un donativo de $500 pesos –para aclarar dudas sobre los poderes detrás, ok no. Otros simplemente se levantaron ese domingo muy temprano, para a las 8:00 a.m. en casa de “Yorch” disfrutar de chilaquiles, café, leche y cargar pilas para el trabajo. Y hubo quienes, a pesar de los requerimientos de la reciente maternidad, asistieron para dar instrucciones sobre los trazos correctos.

Este despliegue de capacidades diversas articuladas por un excelente equipo de coordinación, culminó en un trabajo artesanal que reunió a estudiantes de tres universidades, activistas de varios colectivos y de posturas muy diversas y expertos en urbanismo para ejecutar una misma pieza. Aquí el resultado:

En la acción participaron tanto los disque radicales anticapitalistas lúcidos del pilar que representa la industria automotriz para el sistema económico, como los usuarios del automóvil que tan solo quieren seguridad para sus compañeros y los obreros que transitan por la zona. Participaron los que aún creen que es posible activar a las instituciones gubernamentales como lo que están cansados de tener gobierno.

Sin importar la ideología, de derecha o de izquierda, rosita o verde, lo que se puso en práctica fue un acto de soberanía popular, bajo un esquema de tutela de derechos autónomos. Sin necesidad de gobierno. Democracia en operación. Democracia concreta. Es ridículo cuestionar una acción como esta comparada con la ilegalidad con que se urbaniza el territorio o con la que se imponen un sin fin de proyectos. Quienes se indignan por lo ilegal del acto (hay constancia que) por lo general son políticos que no han hecho nada para detener la proliferación de lo ilegal realmente grave.

Lo que los críticos de acciones fuera del marco de la ley como la ciclovía ciudadana nunca se atreven a responder es ¿cómo deben hacer estos ciudadanos que no cuentan con un interlocutor político, que se valen por sus propios medios, que están sujetos a estreses económicos –que por cierto los políticos en turno no– y que padecen las horrorosas condiciones urbanas producto de malas decisiones? Parece ser que su respuesta implícita es más cruel de lo imaginable: seguir insistiendo y esperar.

En desinteresada defensa habrá que decir que no arrebatamos el espacio de nadie, simplemente redefinimos su distribución. Con una ciclovía de 1.40 mts, los 3.60 mts por carril para autos quedaron de 2.90 mts, espacio suficiente para circular todos. Así que no fue un acto de agandalle, como el que sí efectúa un auto estacionado en una calle: 8m2 que si no estuvieran privatizados con metal y hule podrían contener mesas, sofás, sillas, juegos de mesa, agua fresca y gente como puede verse en esta página: http://carfree.mx/x/. Ni se diga de un auto circulando a 60km/hr que se agandalla 100m2 que nadie puede utilizar salvo arriesgando la vida. Multipliquemos esto por un chingo en Guadalajara: 1,800,000 vehículos con 370 que ingresan todos los días a nuestro parque vehicular. Así tenemos más autos que árboles, en una Guadalajara donde hay 2m2 de áreas verdes por habitante, cuando la OMS sugiere 9m2 como mínimo. En suma, alrededor del 80% del espacio público urbano está destinado a los autos. Lo que hicimos fue lo mínimo que debíamos hacer. Punto.

La ciclovía ciudadana se ejecutó ante un escenario político como este: contamos con un Plan Maestro de Movilidad No Motorizada (único en las 52 áreas metropolitanas del país), pagado por el gobierno del Estado, elaborado técnicamente por profesionales, consensado y respaldado socialmente; presentado a todos los alcaldes durante sus campañas electorales (donde se comprometieron a apoyarlo) y finalmente encajonado en las oficinas de algún funcionario egoísta o poco visionario y sin un solo recurso de un fondo metropolitano que se decide a puerta cerrada entre gobierno estatal y los municipios de nuestra metrópoli.

Los únicos 100 millones que se etiquetaron para La Movilidad No Motorizada en esta administración serán gastados tontamente en una ciclovía de 8km (cuando los parámetros establecen 1 millón por kilómetro aproximadamente). 100 millones de un fondo de más de 5,000 millones de pesos (o sea, el 2%). En materia de movilidad, prácticamente todo se fue para el automóvil. El PMNM se puede descargar aquí: http://www.consejomovilidad.org/.

Pero no hay que enmarcar la ciclovía ciudadana únicamente en un contexto de defensa del Plan de Movilidad No Motorizada. También decidimos montarla en la avenida Santa Margarita –entre avenida Central y avenida Aviación– en el municipio de Zapopan porque es donde más muertes ha habido el último año. Al menos cuatro bicicletas blancas hemos colocado entre estas avenidas (ponemos una en cada lugar en que muere atropellado un ciclista, 50 el año pasado). Así que lo que hicimos fue de dotar de más seguridad al ciclista que ya transita, exista o no una ciclovía.

La ciclovía ciudadana a su vez fue una terapia cívica. Para algunos fue una manera de responder a la incapacidad de diálogo de nuestro gobierno: hace no mucho tiempo estuvimos un mes enraizados en un camellón con 15 casas de campaña, una estufa de gas y algunos víveres que la buena voluntad nos dotó. Estábamos en protesta por la construcción del puente atirantado, 500 millones de pesos para brincar cuatro carriles de avenida que forzó la destrucción de un parque. Los trabajadores de la obra nos caían por un té o café al campamento, pero a escondidas porque el patrón los podía regañar. Se quejaban de tener que destinar más de la mitad de su salario tan solo a su transporte (camiones) y que por eso tenían que ir a trabajar sus hijos y su mujer. Nos tuvimos que retirar del campamento por agotamiento (a pesar de lo divertido que fue) y porque jamás se dio diálogo con la autoridad a pesar de invitarles a tomar el té en el campamento “in–formativo”:

¿Cómo seguir esperando que las instituciones caminen cuando todo un entramado de capacidades sociales está empujando para resolver muchas cosas? ¿Cómo sentarse a ver el agua correr en vano hacia la coladera?

Actualmente se construye mucha infraestructura para automóviles en Guadalajara a pesar de que se sabe que atenta contra lo público: eso que debiera ser accesible a todos y bajo las mismas condiciones. La inversión que ya se hizo en infraestructura para autos está muy por encima de lo que nuestro país ha invertido en transporte público y movilidad no motorizada, los medios realmente democráticos, no el de las minorías y las élites (no todos pueden acceder a un auto, todos pueden acceder a transporte público).

La ciclovía ciudadana, al hacer tangible la movilidad no motorizada, teje varios criterios sociales, económicos y sustentables: faculta la interacción en la calle de la diversidad de formas, protege al más vulnerable (el peatón y el ciclista), promueve medios de transporte que no contaminan, incentiva la presencia de personas en las banquetas lo que activa la economía de los negocios locales (hay estudios de la gran aportación al PIB nocturno de los ciclistas en ciertas ciudades) y ante todo no destruye lo público, lo crece creando lazos comunitarios.

La ciclovía ciudadana sin duda es un acto desobediente, ilegal, de protesta, material y simbólico –lo que sea que esto quiera decir– pero también es una fiesta y al menos un desahogo porque nuestras autoridades son incompetentes, y hasta en un sentido digamos pragmático, incapaces de imaginar que la infraestructura para movilidad sustentable igual les dará votos si la ejecutan y venden bien; igual les dará dinero que robarse porque habrá obra y fugas de capital y todo eso que ya hacen pero hacen mal y para maleficio de la ciudad. Si se van a enriquecer ilícitamente, que sea para bien de todos (http://bit.ly/dYM4jA).

Seguiremos haciendo ciclovías ciudadanas mientras las autoridades no hagan lo que les compete y les exigimos. Las ciclovías ciudadanas, chuecas o bien trazadas, seguirán exponiendo la ausencia de gobierno (quien sabe si de aquí surja un esquema de colaboración entre sociedad y gobierno). No queremos hacer su trabajo –porque seguimos pagando impuestos– pero en lo que tenemos una democracia funcional, con los mecanismos debidos para controlar socialmente lo público, actuaremos en consecuencia. Y lo mejor es que nos divertiremos mucho.

– Sí, infringimos la ley. No le pedimos permiso a nadie.

– (República Checa): ¿Y no los metieron al bote?

– No, no nos metieron al bote, ni siquiera nos multaron.

– (República Checa): ¡En Brasil sé que sí los hubieran castigado!

– A nosotros quizá también, si hubiésemos estado en otro contexto. Pero saben que lo volveríamos a hacer, saben que haríamos mucho ruido y saben que no tienen cómo excusarse por su inutilidad.

– (República Checa): ¿Y entonces qué pasó?

– Declararon oficial la ciclovía y la mejorarán.

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