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La Asamblea Nacional Ciudadana (ANCA) es la forma que asumimos diversos grupos que en 2009 promov... La Asamblea Nacional Ciudadana (ANCA) es la forma que asumimos diversos grupos que en 2009 promovimos el voto nulo en México. Somos un movimiento abierto, plural, apartidista, horizontal, deliberativo e independiente. (Leer más)
Está la violencia… filósofos y ciudadanos también
Por Asamblea Nacional Ciudadana
12 de abril, 2011
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Por: Rossana Reguillo / @rossanareguillo

“No todos los hombres tienen la función de ser filósofos, pero todos los hombres son filósofos”
Antonio Gramsci

Escribo estas notas apresuradas, perseguida por múltiples urgencias que considero más importantes; sin embargo sabemos que “lo urgente termina ganándole el espacio a lo importante”, así que consideré que era urgente articular un mínimo de palabra contra-argumentativa al interesante artículo de Héctor de Mauleón, que escrito en El Universal, circula profusamente por las redes, levantando interesantes discusiones.

¿A quién le reclama Mauleón?, ¿a “los intelectuales, poetas y escritores que le mandaron un par de correos invitándolo a marchar por los 40 mil caídos”?, ese debiera ser un reclamo personal, porque sinceramente, estoy convencida de que el país no cabe en dos correos, por muy copiosas que sean las firmas que los acompañen. ¿A quién le reclama Mauleón?, ¿a los dueños de firmas editoriales y sindicadas?, ese debiera ser un reclamo profesional, porque estoy convencida de que México es un país tan grande como complejo, tan fuera cada vez más del centro de su capital (a veces ensimismada, pero siempre clave) y porque hoy la palabra pública y el pensamiento crítico en su compleja gama de posiciones ideológicas, no se centra más en los espacios consagrados por la modernidad, la periferia puso en crisis al centro.

Los “intelectuales”, una categoría complicada por su herencia iluminista, masculina, autorizada, encuentra en estos tiempos su mejor desafío en el activismo social, el cibernético, el cotidiano, el voz a voz, el de la legitimidad “orgánica” (asumiendo la necesidad de revisitación de esta categoría gramsciana), que se conquista cada día al margen o sin considerar lo que circula por los medios autorizados.

La pregunta que me persigue desde hace varios meses, es la cantidad de ejercicio intelectual y físico que se requiere hoy día en México (y en otros países) para estar medianamente a la altura de lo que denominamos “realidad”.

¿Por qué considera Mauleón que la convocatoria a “estamos hasta la madre” (que dicho sea de paso, para pedirle que corrija su artículo, no fue el 5, sino el 6 de abril), lamentaba la muerte de los grandes capos? Y en su artículo una lista de los malosos famosos (debo confesar que yo sí lamento la ejecución de Beltrán Leyva y su posterior exhibición con el mismo lenguaje del narco) y de Nacho Coronel; a ellos yo los hubiera querido encarcelados, sometidos a la justicia y dando la importante información que “acabó” o si diluyó en esos operativos, que de tan torpes, generan la duda de lo que los intelectuales mediáticos –uso la clasificación de Martín Hopenhayn, CEPAL, a salvo de sospechas)-, llaman “el pueblo bueno”. Pero ese es otro tema.

Dice Mauleón que la cosa acabó en felicitaciones entre “intelectuales” (hasta dónde ampliamos esta categoría o hasta dónde la reducimos, me pregunto, siguiendo sus argumentos), en el intercambio de blogs y la satisfacción de haber salido en la foto. Y contra pregunto ¿se asomó Mauleón a lo que pasó en el país, a las 48 marchas, plantones, concentraciones y reclamos ciudadanos? ¿se enteró de las 9 réplicas internacionales, que sin “intelectuales” armaron su propio modo de sumarse a esta exigencia?

Tengo casi la certeza de que no, que no escuchó el poema en su propia capital de María Rivera (los Muertos):

Ni el poema de “Oración para fregar una cazuela” de Guadalupe Morfín en Guadalajara y mucho temo que tampoco haya revisado la intensidad con que muchos jóvenes, mujeres y hombres, no sólo sumaron su voz, sino que nos enseñaron de que están hechos.

Indudablemente –como parte de toda esta protesta-propuesta–, encuentro que es mucho lo que hay revisar y corregir, la autocrítica es fundamental. Sin embargo, considero que medir con un vara –de la que no nos da configuración, ni consistencia-, lo que Mauleón hace es fortalecer el no solo trivial, sino peligroso argumento de que esta marcha fue solamente por el hijo de Javier Sicilia (que la merecía, como la han merecido las mil y una que ya hemos organizado en el país y que escapan al radar del intelectual); es alimentar el falso supuesto de que quienes nos manifestamos exoneramos a los delincuentes (nada más falso, si se revisan con la cuidado que exige el trabajo de los pensadores públicos, los “N” mil videos, notas y declaraciones en las 48 marchas-plantones-concentraciones nacionales y las 9 internacionales).

Hago una nota de pie de página desde la legitimidad que me otorga mi trabajo como investigadora (y ciudadana): algunas y algunos intelectuales hacemos nuestro trabajo, no siempre de cara a la espectacularidad mediática, pero pasamos largas horas tratando de entender, producir alguna mínima intelección y asumimos el resto de una palabra pública que ha decidido que sus espacios no son los consagrados por la modernidad, sino justamente, esos otros, al que las madres, los punketos, los anarcos, los ciclistas, los morros de todos y de todas, la poeta sin libro, el Nóbel doctor sin plaza, el bloguero lleno de ideas, el tuitero latoso pero pertinente, el feisbukero dolido hasta el alma, han decidido migrar.

Legisladores o intérpretes me pregunto hoy junto con Bauman; la matria o la patria (capital), me pregunto con el historiador Don Luis González; estrategia o táctica, me pregunto con De Certeau. No tengo problema: intérpretes, matria estrategia… va siendo hora de asomarse a las periferias “intelectuales”.

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