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Clase media: aportes a la economía, la democracia y la seguridad
La derrota política y electoral propinada contra el movimiento del presidente el pasado 6 de junio en la Ciudad de México ha servido como excusa para denostar una vez más a las clases medias del país, precarizadas cada vez más por las acciones del gobierno.
Por Genaro Ahumada García
17 de junio, 2021
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La lista de adversarios del presidente Andrés Manuel López Obrador crece cada vez más. A los empresarios, académicos y científicos, burócratas, periodistas y organizaciones de la sociedad civil, entre otros, se suma la “clase media”.  De acuerdo con el INEGI, la clase media en México es un sector amplio y diverso de 12.3 millones de hogares y 44 millones de personas. Este grupo, en mayor o menor medida, es transversal en cada uno de los espacios o profesiones descritas al principio, y hay evidencias de la animadversión del presidente contra este sector. Pero, ¿qué aportes realiza la “clase media” al país y por qué el presidente no debería despreciarlos como lo hace?

El pasado 11 de junio, el presidente aseguró que el “avance del conservadurismo” –como denominó al triunfo de la oposición en 9 de las 16 alcaldías de la Ciudad de México, y el avance del PAN en el Congreso local– “lo atribuyo a que, sobre todo, sectores de clase media fueron influenciados, se creyeron lo del populismo, el de que íbamos a reelegirnos, lo del ‘mesías tropical’, el ‘mesías falso’”.

Continuó asegurando que “es muy interesante cómo la gente humilde, la gente pobre sí internalizó bien el mensaje” (el de su proyecto de gobierno), y sentenció que “un integrante de la clase media-media o media-alta, incluso con licenciatura, maestría o con doctorado, no es muy fácil de convencer, es el lector del Reforma, ese es para decirle: ‘Siga usted su camino, va usted muy bien, porque es una actitud aspiracionista, es triunfar a toda costa, salir adelante, muy egoísta’”.

Mucho se ha hablado y escrito en los últimos días sobre este tema. Existen ya suficientes estudios sobre los aportes de la clase media como categoría social o como objeto de estudio. A partir de muchos de dichos estudios, análisis, opiniones y publicaciones vertidas en días recientes se realizó un breve análisis sobre los aportes de la clase media a la economía, la democracia y la seguridad del país, así como el grave error de denostar y estigmatizar un sector que le ha dado mucho al presidente y su gobierno, más de lo que él y su equipo podrían imaginar.

En materia económica, la principal aportación de la clase media viene de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes). Las Mipymes aportan más del 50% del Producto Interno Bruto (PIB) y generan 8 de cada 10 empleos formales. En el empleo informal también están las clases medias, generando más del 20% del PIB nacional.  Hasta antes de la pandemia, se calculaba que en México existían 4.1 millones de microempresas (INEGI, 2018). Sin embargo, hubo un criminal abandono del gobierno a este sector durante la etapa más dura de las medidas de confinamiento. Mientras el mundo discutía sobre el ingreso mínimo vital, condonaciones de impuestos o subsidios en servicios como electricidad, agua o predio, esta administración abandonó a su suerte a las pequeñas empresas que tanto requerían de estas medidas para amortiguar el impacto negativo de la pandemia; sin embargo, nada ocurrió. En contraste, el gobierno fortaleció los programas de transferencias monetarias, y no solo no generó medidas contracíclicas de apoyo extraordinario, sino que durante este periodo se registraron aumentos sustanciales en el gas, la gasolina y el diésel, entre otros.

Por otra parte, pareciera que el aporte de la clase media al triunfo electoral del presidente en 2018 fue ignorado. De acuerdo con un estudio publicado por Parametría realizado el mismo día de la elección presidencial, reveló que el voto mayoritario a favor del movimiento encabezado por López Obrador vino de la clase media, no de las personas de menores ingresos, como se podría afirmar. Según este estudio, el 64% de las personas con ingresos entre los 15 mil y más de 20 mil pesos votaron por Morena, y el 65% de dichos votos fueron de personas que contaban con estudios de nivel licenciatura o más. A diferencia de esto, el 57% de las personas con ingresos menores a 4,500 pesos dieron su voto a José Antonio Meade. El presidente exige lealtad absoluta y permanente de quien lo llevó a la presidencia.

Finalmente, se pueden identificar aportaciones de la clase media en materia de seguridad. De acuerdo al estudio Under Pressure: The Squeezed Middle Class (OCDE, 2019), “las sociedades con una clase media sólida tienen bajos niveles de inseguridad, así como una mayor confianza, satisfacción y estabilidad económica”. Este estudio asegura que “una clase media fuerte y próspera es crucial para el éxito económico  y la cohesión social”. Sin embargo, el mismo estudio alerta sobre el abandono de las clases medias en los países que integran el organismo, lo cual deriva en sociedades más angustiadas por temas socioeconómicos como el crecimiento incluyente, la precarización del empleo (informalidad, subcontratación o carente de seguridad social), o el estancamiento en los salarios, lo cual podría llevar a un decrecimiento económico más prolongado después de la pandemia, y con ello, un aumento en el descontento social, violencia e inseguridad.

La derrota política y electoral propinada contra el movimiento del presidente el pasado 6 de junio en la Ciudad de México ha servido como excusa para denostar una vez más a las clases medias del país, precarizadas cada vez más por las acciones del gobierno. El nivel de virulencia de sus palabras solo demuestra que el embate contra las clases medias (principalmente urbanas) seguirá y podría ponerse peor en los años que están por venir, cuando el movimiento requiera de mayor legitimidad y renovados adversarios rumbo a las elecciones de 2024.

A modo de reflexiones finales, se puede afirmar lo siguiente:

  • El “conservadurismo”, enemigo natural del proyecto de gobierno del presidente López Obrador, toma su rostro más perverso en las clases medias aspiracionistas, egoístas, y además, manipulables.
  • La ira del presidente en contra de la clase media deviene de un asunto relacionado a lo electoral. Es decir que, para él, todas las críticas a su administración tienen connotaciones electorales, y todo lo electoral tiene tinte personal. El presidente no ha querido terminar la campaña política que lo llevó al poder, porque esta “campaña permanente” resulta muy beneficiosa para su movimiento y sus intereses políticos.
  • Para el presidente de México, la sociedad se divide en: el pueblo (clase baja, la gente más pobre, el pueblo bueno); los que quieren ser ricos, y los ricos (corruptos en mayor medida, excepto quienes defienden o se suman a su movimiento).
  • Las aspiraciones legítimas de cualquier persona a realizar más estudios después del nivel licenciatura son leídos como un acto de soberbia, y no como un modo de movilidad social.
  • No tiene ningún sentido que López Obrador hable de una cultura aspiracionista, cuando fue la propia aspiración la que lo llevó a competir por más de 18 años en busca del poder.
  • Qué pensará el presidente de México de toda la gente pobre que no votó por él: ¿también es conservadora?, ¿también es aspiracionista?

* Genaro Ahumada García (@AhumadaGenaro) es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UNAM y maestrante en Comunicación Política por la Universidad Austral de Argentina. Se ha desempeñado en el servicio público en áreas relacionadas a la protección de los derechos humanos. A lo largo de su trayectoria ha sido consultor, asesor, investigador y redactor de discursos políticos.

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