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El blog de Causa en Común
Por Causa en Común
Causa en Común es una ONG multidisciplinaria de mexicanos trabajando por México que pretende se... Causa en Común es una ONG multidisciplinaria de mexicanos trabajando por México que pretende ser al mismo tiempo incómoda y propositiva. Es presidida por María Elena Morera y se dedica a la construcción de ciudadanía, la promoción del Estado de Derecho y a exigir una mayor rendición de cuentas por parte de las autoridades. Síguela en Twitter: @causaencomun. (Leer más)
En la maquila, el mercado, la escuela, la oficina
La iniciativa de reforma a la legislación electoral federal que impone candados a los partidos políticos para que 50% de las candidaturas sean para mujeres no se corresponde con la realidad: de las 17 Secretarias de Estado que conforman el gabinete, solo hay 2 mujeres al frente en secretarias de Estado, mismas que representan solo el 17.76% de participación femenina.
Por Causa en Común
8 de marzo, 2014
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Por: María Elena Morera (@MaElenaMorera)

El día Internacional de la Mujer, que se conmemora cada 8 de marzo, más que un día de celebración que evoque acontecimientos aislados es resultado de la conjunción de ideologías encontradas y desencontradas que han llevado a las mujeres a autoconstruirse con varios niveles históricos de mayor jerarquía cada día.

Por supuesto, no está de más hacer mención que en el año de 1908 las obreras de una fábrica textil de Nueva York se declararon en huelga y que, estando encerradas, el dueño provocó un incendio, y que éste fue uno de los motivos enunciados para reflexionar en este día, entre muchos otros como son el reconocimiento del sufragio de las mujeres.

Estas iniciativas fueron parte de la transformación histórica en el contexto mundial y de las mujeres (porque no es sólo una la mujer que existe, sino una gran variedad, y es así como se debe enunciar, como el día internacional de las mujeres, muchas, varias; todas con motivos y luchas diferentes) que junto con hombres estamos construyendo formas de participación  e interacción que permitan adaptarnos a esta realidad siempre cambiante y nunca aislado, como señalaba desde el inicio, nunca aislado de lo que hoy vemos y resulta complicado admitir.

Cada 8 de marzo señalamos los múltiples espacios ganados por las mujeres. La iniciativa de reforma a la legislación electoral federal –enviada por Enrique Peña Nieto al Congreso- a fin de imponer candados a los partidos políticos para que 50% de las candidaturas sean para mujeres, es algo destacable ya que no hay gobernadoras y el escándalo de la famosas juanitas fracturó el derecho a cargos legislativos que se demuestra cuando analizamos que de los 500 legisladores que integran la Cámara de Diputados, el 37% son mujeres y en tanto que en el Senado, la cifra se reduce a un 34%.

Además no entendemos la iniciativa porque en la conformación del actual gobierno de las 17 Secretarias de Estado que conforman el gabinete,  solo hay 3 mujeres al frente de Secretarías de Estado y el buen juez por su casa empieza.

En los estados las cosas no están mejores. En el ámbito de la seguridad sólo hay dos mujeres titulares de Seguridad Pública, por ejemplo.

En el Poder Judicial también encontramos casos de pena ajena como el de Yakiri Rubí Rubio Aupart, de 20 años, acusada de homicidio por asesinar en defensa propia a un hombre que la secuestró y violó. Caso que en materia de impartición de justicia, no es sólo controversial sino que, en términos sociales, es reflejo de la controversia respecto al actuar ante el cuerpo de lo femenino.

Junto con este caso están las de varias mujeres que han parido fuera de los hospitales como resultado de la negligencia médica, que en el contexto de cualquier ciudad es alarmante, pero en estados como Chiapas y Oaxaca las mujeres no reclaman el derecho sino a atención médica, ya que un parto puede ser la diferencia entre vida o muerte de la madre y el hijo. Se violentan los derechos de las mujeres, de los niños, a la salud, a los derechos humanos y lo peor, sin responsables.

Y por otro lado están las nuevas herramientas con las que contamos para organizarnos como ciudadanos que participan de manera activa en la sociedad, donde si bien se suscitan hechos como el mencionado -pero que además hoy se observan como delitos (afortunadamente, porque da pauta para transformarlos de manera organizada) cosa que hace unas décadas no sucedía, pero que tampoco ocurría en el mismo porcentaje- hoy parece escaparse de las manos de los encargados de mantener el orden; no obstante, también de esta manera nos damos cuenta de la necesidad de esos cuantos servidores para recurrir a una participación ciudadana activa, y que a su vez la población debe transformarse en ciudadanos activos, capaces de organizarse y hacer frente a las situaciones que juntos debemos reconsiderar.

Vamos, que estas situaciones a reconsiderar no es sólo la prevención del delito, sino la reeducación cultural, la enunciación del otro, no sólo de las mujeres, sino de los hombres, de los seres humanos en general y del trabajo que tenemos para enfrentar una de las causantes de muerte en nuestro país, de mujeres y niños, donde los hombres, las familias nuevas y tradicionales nos vemos afectadas y directamente vinculados todos.

Como se darán cuenta no estoy hablando sólo de la violación, sino del secuestro, la trata, el narcotráfico, palabras que debemos dejar de ver como ajenos, pero tampoco podemos acostumbrarlas a usar a diario. Este 8 de marzo no sólo es una celebración, sino un día que hoy no nos invita; hoy exige y necesita de la reflexión, no en unas hojas, no en estas palabras, en nuestra vida porque de esta reflexión depende nuestra propia humanidad. O dicho de otro modo, de esta reflexión depende si seguimos existiendo como especie o no, de esta reflexión depende si esta tarde puedes salir a tu casa, con tu familia, a la oficina, al mercado o no. Y esto lo entendieron perfecto las obreras de la fábrica, el Movimiento de la Decimocuarta de junio (en el que participaron las hermanas Mirabal), lo entienden las madres de la plaza de mayo y lo debemos saber todos y todas.

Porque todos y todas somos parte del mismo cuerpo social, así es, un cuerpo en el que no sólo hay mujeres que son esposas, hijas, hermanas, madres, maestras, sino que también hay hombres que son esposos, hijos, hermanos, padres, maestros, y en el que ambos, hombres y mujeres, se construyen nuevas identidades diariamente, porque somos una sociedad que debe abrirse paso,  pero que  tiene métodos para hacerlos: privilegiando la vida y la transformación.

 

* María Elena Morera es presidenta de Causa en común.

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