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Causa en Común es una ONG multidisciplinaria de mexicanos trabajando por México que pretende se... Causa en Común es una ONG multidisciplinaria de mexicanos trabajando por México que pretende ser al mismo tiempo incómoda y propositiva. Es presidida por María Elena Morera y se dedica a la construcción de ciudadanía, la promoción del Estado de Derecho y a exigir una mayor rendición de cuentas por parte de las autoridades. Síguela en Twitter: @causaencomun. (Leer más)
Las drogas contra la guerra
Por Causa en Común
16 de febrero, 2012
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Por: Carlos Quintero Herrera Lasso (@Wintero), Consejero de Causa en Común.

 

La semana pasada, en este mismo espacio, debatimos sobre el error que cometió el Presidente de la República al etiquetar a la persecución del delito de la delincuencia organizada como la “guerra contra el narcotráfico” (Guerra sin tregua). En éste artículo quiero abordar el mismo problema desde un punto de vista diferente que también tiene que ver con una verbalización equivocada: el concepto de “la guerra contra las drogas”.

Las drogas se han planteado en este sexenio como el gran enemigo a vencer. “Para que la droga no llegue a tus hijos”, leemos y escuchamos permanentemente en diversos medios de comunicación. Sobre este punto hay dos cuestionamientos que resultan pertinentes: por un lado, si las drogas en verdad son el enemigo a vencer o si, por el contrario, lo son la violencia, los homicidios, los secuestros, las violaciones, la ruptura del tejido social, la corrupción y el miedo; por el otro lado, si se ha cumplido la promesa del Gobierno Federal de evitar “que la droga llegue a tus hijos”.

Es falso que las drogas sean el enemigo a vencer. El enemigo a vencer es la ilegalidad y, muy particularmente, los delitos violentos. Parece obvio, pero si un grupo de personas en mi colonia se juntan a drogarse para mí no tiene importancia alguna; sin embargo, si se reúnen para asaltar, secuestrar o violar me afecta gravemente.

Nadie que tenga un poco de información puede negar que el consumo de drogas es dañino para la salud. Tampoco que los consumidores de drogas lo son independientemente de si éstas son legales o no, por lo que, si lo que se busca es evitar el consumo, la prohibición ha resultado altamente ineficiente. Tan es así que, según la última Encuesta Nacional de Adicciones  de la Secretaría de Salud, más del 5% de la población entre los 12 y los 65 años de edad consume drogas ilícitas.

Habrá claramente divergencias de opinión sobre si el 5% es mucho o poco, pero lo que es claro es que el problema de las drogas no es su consumo sino que los consumidores salen de lo lícito y se mueven al mundo de la ilegalidad. No olvidemos que el mismo sujeto que vende mariguana es el que vende cocaína, el que vende una pistola y, finalmente, el que recluta a jóvenes sicarios.

Una vez establecido que la droga sí llega a nuestros hijos, vale la pena reflexionar sobre lo que falta: información. En toda la frenética comunicación del gobierno federal respecto a la multicitada guerra no he visto un solo spot en el que le se le explique a los potenciales o actuales consumidores de drogas cuáles son los graves efectos negativos que éstas tienen en la salud. ¿Cuántas personas conoces que han dejado de fumar a causa de las desagradable imágenes que tienen ahora las cajetillas de cigarros? Yo algunas, pero las que no, se notan francamente molestas por ellas. Para que la droga no llegue a tus hijos, primero hay que explicarles por qué no la deben dejar llegar.

Finalmente, quiero señalar una paradoja sobre el cambio de paradigmas. Han pasado casi 100 años de la época de la prohibición del alcohol en los Estados Unidos y hoy el consumo de esta sustancia se encuentra totalmente socializada y la principal razón para dejar de consumirla es para cuidar la salud. Por su parte, en los años sesenta, el movimiento contracultural hippie pensaba que la alternativa a la guerra era el amor y la paz, que se manifestaban, en parte, a partir del consumo de drogas. 50 años después, en México, estos, la droga y la guerra, son prácticamente sinónimos. Imposible predecir lo que pensaremos en 50 años más. Por lo pronto, las manifestaciones en favor de la legalización son cada vez más frecuentes y, algunas, como la de esta semana del Presidente de Guatemala, Otto Pérez, deben ser tomadas muy en serio.

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