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El blog de Causa en Común
Por Causa en Común
Causa en Común es una ONG multidisciplinaria de mexicanos trabajando por México que pretende se... Causa en Común es una ONG multidisciplinaria de mexicanos trabajando por México que pretende ser al mismo tiempo incómoda y propositiva. Es presidida por María Elena Morera y se dedica a la construcción de ciudadanía, la promoción del Estado de Derecho y a exigir una mayor rendición de cuentas por parte de las autoridades. Síguela en Twitter: @causaencomun. (Leer más)
No vamos a ningún lado
Por Causa en Común
21 de marzo, 2012
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Por: Carlos Quintero Herrera Lasso (@Wintero), Consejero de Causa en Común.

 

Admito que el título de este artículo no corresponde a la realidad del tema que se trata, aunque pretende reflejar un destino que vemos cada vez más posible los habitantes, vecinos, trabajadores y visitantes del Distrito Federal. En los últimos años, el aumento en el nivel del tráfico y las dificultades para trasladarnos de un lugar a otro fue paulatino y, en los últimos meses, ha sido exponencial. Algunas distancias que antes recorríamos en diez minutos hoy lo hacemos en casi una hora.

Es cierto que parte del problema de la inmovilidad en la ciudad es producto de las mejoras de infraestructura que están en curso, pero éstas no son la única causa. Seguramente algunos lectores habrán visitado ciudades en otros países del mundo en las que se realizan grandes obras y la afectación a la rutina de sus habitantes es mínima o nula.

En México, sin embargo, la autoridad ha tratado de resolver este problema con métodos que no sólo han probado ser ineficientes, sino que incluso lo han empeorado. Todos hemos sido testigos de misteriosas acumulaciones de coches que finalmente se pueden explicar por un policía que, con el objetivo de corregir las absurdas instrucciones que por medio de sus luces de colores emite el semáforo, tiene la misión de administrar y controlar el tráfico.

Esto tiene una explicación lógica. Existen, a grandes rasgos, dos tipos de semáforos de control de tránsito vehicular. Uno, accionado por el tráfico que automáticamente modifica la duración de los altos para permitir el mayor flujo vehicular para todos y; otro, cuya programación es un trabajo técnico complejo que funciona de acuerdo con la demanda de vehículos.

En cualquier caso, poner policías a administrar los cruceros es una tontería no sólo porque se desperdician recursos que podrían utilizarse para evitar que los coches se estacionen en doble fila, banquetas, pasos peatonales o se detengan a la mitad del propio cruce, sino que, además, complican el paso. Si no funcionan los semáforos, hay que reprogramarlos. Recurrir a los policías en lugar de resolver el problema de fondo tiene el mismo efecto que obstruir el flujo del agua del lavabo con el dedo en lugar de cerrar la llave. Haga usted mismo la prueba.

Por otro lado, el deterioro de la cultura de la movilidad en la ciudad ha contribuido a nuestra ignorancia sobre el tema. Muy pocos saben que el Artículo 1º del Reglamento de Tránsito del Distrito Federal señala que su objetivo es garantizar la seguridad vial de peatones, conductores y pasajeros. El propio reglamento menciona antes a los peatones que a los usuarios de los vehículos ya que son quienes necesitan una mayor protección.

La razón por la que nadie conoce este artículo es porque no se requiere un examen para otorgar licencias de manejo sino que su obtención y renovación dependen únicamente de la capacidad económica del conductor para pagar cada tres años. Como una decisión de política pública, si el objetivo es generar movilidad, aumentar el flujo y reducir el tráfico, y no sólo generar una mayor recaudación por medio de la expedición de las licencias, hay que dar facilidades y mayor seguridad a peatones y ciclistas y hay que exigir más a los conductores.

La obligatoriedad del examen sería un excelente medio de control para que los conductores conozcan las normas de tránsito y un muy buen método de selección para que, los que no las conozcan o no tengan las habilidades físicas necesarias para manejar una máquina de la complejidad de un automóvil, no lo hagan.

Sin duda falta mucho por hacer en materia de tránsito y movilidad en el Distrito Federal respecto a policías, peatones, conductores, semáforos, licencias, transporte público y otros temas más que por cuestiones de espacio no es posible tratar en este artículo. Es necesario que la autoridad realice un rediseño completo de las políticas públicas a partir de plantear nuevos objetivos y alcanzarlos por métodos modernos que tengan entre sus prioridades proteger a los más desprotegidos: peatones y ciclistas.

Finalmente, también hay algo para lo que no necesitamos a la autoridad que podemos hacer los ciudadanos para mejorar las condiciones de tránsito en las que vivimos: cumplir el reglamento, exigir que otros lo cumplan y manejar con cortesía y conciencia de que los demás también tienen cosas que hacer y sufren el mismo tráfico. Esta es la única forma de lograr que todos lleguemos a donde tenemos que llegar en el menor tiempo posible.

 

Publicidad de la Oficina de Planeación de Münster, Alemania, Agosto de 2001.

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