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Causa en Común es una ONG multidisciplinaria de mexicanos trabajando por México que pretende se... Causa en Común es una ONG multidisciplinaria de mexicanos trabajando por México que pretende ser al mismo tiempo incómoda y propositiva. Es presidida por María Elena Morera y se dedica a la construcción de ciudadanía, la promoción del Estado de Derecho y a exigir una mayor rendición de cuentas por parte de las autoridades. Síguela en Twitter: @causaencomun. (Leer más)
¿Organizaciones criminales más pequeñas = a menos violencia?
La captura de los líderes de muchas organizaciones criminales, se ha traducido en la atomización de los grandes cárteles de la droga, en grupos más pequeños de corte regional, cuyas ganancias dependen de el control de unas cuantas plazas. Esto ha generado un aumento en los niveles de violencia de muchas regiones del país, ya que estas organizaciones no se pueden dar el lujo de perder las plazas que controlan, debido a que su supervivencia depende de ello.
Por Causa en Común
28 de octubre, 2014
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Por: Víctor Manuel Sánchez Valdés (@victorsanval)

Desde el año 2005, las organizaciones criminales que operan en nuestro país han experimentado un proceso sostenido de fragmentación debido a la captura de varios de sus líderes. En menos de diez años hemos pasado de tener un puñado de cárteles nacionales, los cuales se dedicaban de forma predominante al tráfico de drogas, a un esquema con decenas de organizaciones que lo mismo incluye a grupos criminales de corte regional que se dedican al secuestro, a la extorsión y al narcomenudeo, que a grandes organizaciones que aún tienen como principal fuente de ingresos al tráfico de estupefacientes hacia los Estados Unidos.

A pesar de que la acción gubernamental ha permitido fraccionar a las grandes organizaciones criminales en unidades de menor tamaño, lo cierto es que las consecuencias de este fenómeno no han sido debatidas a profundidad. Es decir, que el Gobierno Federal todavía no ha presentado evidencia suficiente que demuestre que la división de los grandes cárteles de la droga en decenas de organizaciones criminales de corte regional, se puede traducir en una reducción significativa de los niveles de violencia que aquejan a nuestro país.

Existe al menos una ventaja que se deriva de la fragmentación de las organizaciones criminales: es más sencillo combatir y desarticular a los grupos criminales de menor tamaño, que a los grandes cárteles de la droga.

Esto se debe a tres motivos fundamentales: primero, las organizaciones de menor tamaño, suelen operar en un ámbito territorial reducido, por ende, sus ingresos dependen del control de unas cuantas ciudades. Por lo tanto, las fuerzas de seguridad del Estado pueden implementar ataques focalizados a esas ciudades, para así estrangular las fuentes de ingresos de la organización, y como la misma no puede mudar sus actividades a otras regiones, la presencia prologada de las fuerzas de seguridad del Estado en dicha zona puede significar una sentencia de muerte para este grupo criminal.

El segundo motivo por el cual es más sencillo combatir y desarticular a las organizaciones criminales de menor tamaño es que como su ámbito de acción es reducido, sus actividades criminales suelen ser repetitivas. Esto genera una serie de patrones que, con los procesos adecuados, las fuerzas de seguridad del Estado los pueden identificar y analizar. Es decir, que si se utilizan algunos de métodos de inteligencia criminal, las autoridades podrían recopilar una serie de datos que los ayuden a desarticular una organización criminal.

En estos casos no se trata de realizar arrestos rápidos, por el contrario, se debe hacer un seguimiento de las actividades que realizan quienes han sido identificados como miembros de la organización, para que los movimientos de éstos conduzcan a las autoridades hacia otros miembros, hasta lograr reconstruir la estructura tentativa de la organización, las actividades a las cuales se dedican, la ubicación de sus negocios, su modus operandi, sus fuentes de ingresos, sus aliados, sus enemigos y demás información, que sirva para llevar a cabo la captura simultanea del mayor número posible de integrantes del grupo criminal, así como para recabar evidencia que sirva para iniciar un proceso penal en contra de los mismos.

Por último, el tercer motivo reside en el hecho de que las redes de corrupción de las organizaciones de menor tamaño sólo se extienden en los territorios donde operan de forma directa, es decir, que invierten parte de sus recursos en asegurar la cooperación de las policías y las autoridades locales, pero su capacidad para corromper a los agentes federales o a los miembros de las fuerzas armadas es limitada, por ende, si el Gobierno Federal lleva a cabo operativos focalizados en las zonas donde operan estas organizaciones, pueden asestar importantes golpes a la estructura de las mismas.

A pesar de lo dicho en los párrafos anteriores, muchas de las organizaciones de menor tamaño que operan en nuestro país, tienden a ser (en términos relativos) más violentas que los grandes cárteles de la droga. Esto se debe a dos razones fundamentales: la primera de ellas tiene que ver con las fuentes de financiamiento de la organización, por ejemplo, cuando la principal fuente de ingresos de una organización criminal es el tráfico de drogas, como sucede con las grandes organizaciones criminales, los miembros de dicho grupo se cuidan de no llamar la atención de la autoridades, por lo que reducen en la medida de lo posible el uso de la violencia o la comisión de otros delitos, como es la extorsión o el secuestro. Pero cuando un cártel se escinde en pequeños grupos de corte regional, es previsible que muchos de estos grupos no tengan los contactos suficientes para seguir traficando drogas, así que migran a otros delitos que requieren un uso más intensivo de la violencia, como es el secuestro, la extorsión y el narcomenudeo.

Por ejemplo, si un grupo criminal quiere extorsionar a los comerciantes de una zona, tiene que demostrar que está dispuesto a utilizar la violencia en contra de aquellos empresarios que se nieguen a pagar, por eso estas organizaciones queman y atacan negocios con armas de fuego, para infundir miedo al propietario de dicho establecimiento y a los vecinos.

El segundo factor que explica el hecho de que las organizaciones criminales de menor tamaño sean más violentas es que como su ámbito de influencia territorial es más reducido, no se pueden dar el lujo de perder una de las pocas plazas que controlan porque ello puede significar su extinción. Cuando una organización criminal es muy grande, como lo es un cártel de la droga, puede hacer una retirada estratégica de una plaza si ve que es muy costoso sostener un enfrentamiento con el Gobierno o con otros grupos criminales, al fin y al cabo ésta tiene el control de muchas plazas (y rutas) que le pueden ayudar a amortiguar las pérdidas en sus ingresos. Pero una organización más pequeña no se puede dar ese lujo, ya que hay casos en los que una plaza representa más de la mitad de los ingresos de dicha organización; por ejemplo, el Cártel Independiente de Acapulco depende casi por completo de las actividades criminales que dicho grupo desarrolla en el puerto que le da nombre a su organización.

El que las organizaciones criminales de menor tamaño estén dispuestas a defender sus territorios a cualquier precio, ha generado enfrentamientos muy cruentos en diferentes partes de país. Lo sucedido en Iguala con la agrupación Guerreros Unidos es un claro ejemplo de cómo una escisión de un cártel de la droga puede detonar en importantes brotes de violencia, ya que esta organización ha tenido que hacer un uso intensivo de las armas para defender su zona de influencia de otros grupos criminales, misma que abarca el norte de Guerrero, el occidente de Morelos, así como el sur y el oriente del Estado de México. También hay que considerar que desde que Guerreros Unidos se separó de la Organización de los Beltrán Leyva, éstos han tenido un acceso bastante limitado a las redes de tráfico de drogas hacía los Estados Unidos, así que han tenido que incursionar en otras actividades complementarias, como es el secuestro y la extorsión.

De hecho, el principal factor que explica el incremento en los niveles de violencia que han experimentado en los últimos años entidades federativas como Guerrero, Morelos o el Estado de México, así como Tamaulipas en el presente año, es la lucha por las plazas, que se da a partir de la fragmentación de la Organización de los Beltrán Leyva en los primeros casos, así como del Cártel del Golfo en el caso de Tamaulipas.

Desde el 2009, la Organización de los Beltrán Leyva ha transitado por un duro proceso fragmentación, que ha dado origen a 14 organizaciones independientes o semiindependientes (ver ilustración), este proceso de desintegración ha provocado una serie de enfrentamientos entre las organizaciones escindidas del Cártel de los Beltrán Leyva por el control de las plazas que el mismo tenía en Guerrero, Morelos y el Estado de México. Por ello no es casual que estas tres entidades hayan experimentado un aumento significativo en la cantidad de homicidios, secuestros y extorsiones, desde el 2009.

Gráfica Blog Causa en común 28oct14

Por su parte, el aumento en la cantidad de homicidios que ha experimentado Tamaulipas en lo que va del año se debe, principalmente, al enfrentamiento entre dos bandos que luchan por el control del Cártel del Golfo (los Metros y los Rojos). Esta crisis se originó por una serie de capturas de varios líderes de dicha organización criminal, al grado que llegó un momento en el que las diferentes facciones no se pudieron poner de acuerdo sobre qué persona debía dirigir la organización, así que desde el primer trimestre del presente año estas facciones han luchado por el control de ciudades como Reynosa, Matamoros o Tampico. Aún es pronto para saber si alguna de las facciones en conflicto va lograr el control del Cártel del Golfo, o si dicha organización se dividirá en dos; lo único cierto es que la población de Tamaulipas ha tenido que sufrir las consecuencias de esta lucha interna.

Pero lo que más debe preocuparnos es que lo que hoy sufre Guerrero, Morelos, Tamaulipas y el Estado de México, se puede presentar en otras entidades en el futuro, ya que en los últimos años las organizaciones criminales del país se han ido atomizando a gran velocidad. Por ejemplo, en el 2005 había 4 cárteles de la droga cuyo ámbito de acción abarcaba varias entidades (Sinaloa, el Golfo, Juárez y Tijuana), además de tres organizaciones de corte regional (Mileno, Colima y Oaxaca). Pero en menos de diez años muchas de estas organizaciones han sufrido hondos procesos de fragmentación hasta cuadruplicar la cifra original de grupos criminales, y nada impide que esta tendencia continúe en el futuro.

 

Es cierto que algunas de las organizaciones que aparecen en la ilustración anterior se han disuelto, como es el caso de la Nueva Administración o la Resistencia, y que otros grupos siguen vinculados a la organización que les dio origen, como es el caso de los Ántrax o el Cártel del Poniente, los cuales dependen del Cártel de Sinaloa, aunque lo cierto es que tienen cierta independencia operativa. Pero lo que trata de transmitir la ilustración es que así como la captura de algunos líderes ha dado origen a la fragmentación de organizaciones criminales, las nuevas capturas que se den en el futuro pueden tener efectos similares.

 

Por ejemplo, debe preocuparnos lo que va pasar en Michoacán con los vacíos que dejan los Caballeros Templarios, ya que muchos de los remanentes de dicha organización podrían convertirse en grupos independientes que lucharían entre sí y con otras organizaciones (como el Cártel Jalisco Nueva Generación), por el control de las plazas que dejan vacantes los Templarios. De hecho, ya se puede hablar de al menos una célula que antes pertenecía a los Caballeros Templarios y que hoy opera de manera independiente, la cual es conocida como los Viagras.

 

Tampoco podemos descartar que en el futuro organizaciones como el Cártel de Sinaloa, los Zetas o el Cártel Jalisco Nueva Generación sufran nuevas escisiones y den origen a nuevos grupos criminales, para lo cual es importante que el Gobierno Federal esté preparado para afrontar los efectos nocivos que se derivan de estos posibles escenarios.

 

Lo expuesto en el presente texto de ninguna forma significa que el Gobierno Federal debe dejar de realizar esfuerzos para desarticular a las grandes organizaciones criminales. Por el contrario, el mensaje que intento transmitir es que la captura de los grandes capos no debe ser el único objetivo a perseguir. El gobierno también se debe preocupar por los cambios internos que sufren las organizaciones criminales a partir de la muerte o la captura de sus líderes, ya que si se generan vacíos dentro del organigrama de los grupos criminales, esto puede generar escisiones que vienen acompañadas por el uso intensivo de la violencia. Por tal motivo, el Gobierno Federal debe generar estrategias de seguimiento a las organizaciones que pierden a sus líderes, no sólo para contener los posibles brotes de violencia y así evitar que la ciudadanía se vea afectada, sino también para capturar, en un corto tiempo, al mayor número posible de miembros de dicha organización, para así evitar que las posibles escisiones sigan teniendo un tamaño considerable.

 

* Víctor Manuel Sánchez Valdés es colaborador de Causa en Común, A. C., alumno del Doctorado en Políticas Públicas del CIDE y especialista en temas de seguridad pública. [email protected]

 

 

     Entre los que se cuentan: los Rojos, el Cártel Independiente de Acapulco, los Caballeros Templarios y los remanentes de la Familia Michoacana.

     Intervienen en el tráfico de cocaína y de heroína, pero en muy bajas cantidades, así como en el cultivo del opio, que después se utiliza para la producción de la heroína.

     No se trata del mismo grupo criminal que opera en la zona de Morelos y Guerrero.

     También hay que considerar que había grupos que ya existían, pero que fueron absorbidos por un cártel aunque siguieron conservado parte de su independencia, como es el caso de Barrio Azteca, que opera como una unidad semiindependiente del Cártel de Juárez, o bien el caso de Mexicles y Artistas Asesinos, que lo hacen a favor del Cártel de Sinaloa.

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