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Causa en Común es una ONG multidisciplinaria de mexicanos trabajando por México que pretende se... Causa en Común es una ONG multidisciplinaria de mexicanos trabajando por México que pretende ser al mismo tiempo incómoda y propositiva. Es presidida por María Elena Morera y se dedica a la construcción de ciudadanía, la promoción del Estado de Derecho y a exigir una mayor rendición de cuentas por parte de las autoridades. Síguela en Twitter: @causaencomun. (Leer más)
Policías en México: precariedad y riesgos frente al contexto de inseguridad
La apuesta de seguridad debe estar en los cuerpos policiales, como una de las vías para atender la crisis de violencia que vive el país.
Por Genaro Ahumada García
12 de enero, 2022
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Como cada año, Causa en Común realizó el conteo de policías asesinados durante 2021, con el apoyo de una red de periodistas en las entidades federativas. En este año, al menos 401 policías fueron asesinados, siendo los estados de Guanajuato (54), Estado de México (47), Zacatecas (36), Veracruz (30) y Chihuahua (27) quienes encabezan la lista de más asesinatos. Del 1 de diciembre de 2018 al 31 de diciembre de 2021 suman 1,415 policías asesinados, consolidándose como una de las profesiones más peligrosas para realizar en México y con menores incentivos para ejercerla.

Las corporaciones policiales son una parte esencial del Estado y son por excelencia las instituciones de seguridad con las que cuenta el país, sin contar a las Fuerzas Armadas. Sin embargo, históricamente han vivido una situación de abandono y precarización permanente, lo cual ha permeado en su desempeño y en la percepción que tienen los ciudadanos sobre ellas. En la encuesta ¿Qué piensa la policía? De 2019 y en el Índice de Desarrollo Policial 2018 (INDEPOL), elaborados también por Causa en Común, fue posible identificar algunos de los principales problemas, deficiencias e insuficiencias que enfrentan las corporaciones:

1) Salario indigno. La encuesta “¿Qué piensa la policía?” realizada por Causa en Común, señaló desde 2019 la desigualdad salarial en la que trabajan los policías del país. Por ejemplo, de acuerdo a esta encuesta, un policía de Oaxaca percibía en promedio 7,500 pesos al mes, en uno de los estados con mayores niveles de violencia y confrontación social. Por otro lado, un policía en Baja California, percibía en promedio 18 mil pesos por el mismo trabajo. En 2021, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) y la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) elaboraron un documento con una propuesta de incremento salarial a las y los policías a 13,600 pesos promedio. Este aumento tendría un impacto económico de 5 mil millones de pesos al año, es decir, solo un 10% del aumento presupuestal de 50 mil millones anunciado el año pasado para la Guardia Nacional. Si se aumentara el salario al doble, es decir, a más de 26 mil pesos por policía, la inversión no alcanzaría ni el 25% de ese presupuesto.

2) Equipamiento y condiciones para realizar sus funciones. Es algo común que las y los policías pongan de su dinero para pagar parte del material que requieren para su trabajo: por ejemplo, 51% de los policías consultados dijo haber puesto de su dinero para comprar botas o calzado especial; el 42% haber pagado de su dinero sus propios uniformes; el 25% asumieron el pago de la compostura de sus patrullas o invirtieron de su propio dinero para los cartuchos que requieren sus armas; y un 12% mencionó haber comprado su propio chaleco antibalas. Además, el 29% dijeron tener jornadas laborales de 24 por 24, que sin duda representa una jornada extenuante, agotadora y de enorme riesgo para la salud de las y los policías.

3) Presuntos actos de corrupción y abuso de poder de mandos medios y superiores. Las y los policías reportaron que sus mandos les piden determinadas cuotas, por ejemplo, para tener una patrulla, para evitar castigos o suspensiones, o para obtener un ascenso. En este sentido, un dato muy relevante es que el 69% de las y los policías encuestados dijeron no haber recibido nunca un ascenso, y el 65% dijeron no haber recibido nunca un estímulo por su trabajo.

4) ¿En los presupuestos? Las transferencias federales destinadas a la seguridad pública de las entidades federativas y municipios mantendrá la tendencia de reducciones registradas desde hace un par de años. Ejemplo de ello es el Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública, mejor conocido como FASP, que se encuentra estancado. Este fondo nutría de recursos a los cuerpos de seguridad a nivel estatal. Por otro lado, El Fortaseg, otro fondo para el fortalecimiento en materia de seguridad pública simplemente desapareció. En detrimento, las Fuerzas Armadas manejan, en conjunto, un presupuesto superior a los 230 mil millones de pesos, muy cercano al presupuesto de uno de los programas insignia de esta administración, como lo son las pensiones a las personas adultas mayores.

5) Percepción de la ciudadanía. El debilitamiento de las corporaciones policiales y el aumento exponencial del presupuesto y el apoyo político a las Fuerzas Armadas se explica debido a la altísima aprobación social que tienen el Ejército y la Marina en tareas de seguridad, y la poca confianza que tiene la población en las policías civiles. Es importante señalar que no es posible ni justo comparar la percepción de las Fuerzas Armadas respecto a la de las policías, cuando reciben apoyos tan desiguales.

Si hace tres años las cosas ya estaban mal respecto a las policías en México, hoy en día la situación debe ser mucho peor. Por ello es necesario seguir insistiendo y exigiendo que se les otorgue un mejor salario, mayor y mejor equipamiento, mejores capacitaciones, y que se les otorgue a los familiares todas las prestaciones en caso de fallecimiento. También se necesita reconocer el trabajo de los policías, quienes arriesgan su vida por la de los ciudadanos. La apuesta de seguridad debe estar en los cuerpos policiales, como una de las vías para atender la crisis de violencia que vive el país. Para ello, se requiere de presupuesto para fortalecer sus capacidades. Si queremos policías mejor preparados, las autoridades tienen que tomarlo como un proyecto de Estado. El proyecto militarista no es la solución a la inseguridad y sólo ha terminado de destruir la opción civil de la seguridad pública.

* Genaro Ahumada García (@AhumadaGenaro) es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UNAM y maestrante en Comunicación Política por la Universidad Austral de Argentina. Se ha desempeñado en el servicio público en áreas relacionadas a la protección de los derechos humanos. A lo largo de su trayectoria ha sido consultor, asesor, investigador y redactor de discursos políticos.

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