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Causa en Común es una ONG multidisciplinaria de mexicanos trabajando por México que pretende se... Causa en Común es una ONG multidisciplinaria de mexicanos trabajando por México que pretende ser al mismo tiempo incómoda y propositiva. Es presidida por María Elena Morera y se dedica a la construcción de ciudadanía, la promoción del Estado de Derecho y a exigir una mayor rendición de cuentas por parte de las autoridades. Síguela en Twitter: @causaencomun. (Leer más)
¿Se podrá recobrar la confianza en la policía mexicana?
Con todas las limitaciones que implica su labor, los policías no han sido capaces de mostrar un desempeño efectivo ni hacerle frente a los problemas de seguridad pública que atraviesa el país.
Por Efrén Martínez Torres
10 de junio, 2020
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Actualmente existe una crisis institucional en materia de seguridad pública a nivel Latinoamérica, donde México es uno de los países que refleja –en mayor medida– datos negativos en relación a la identificación, a la confianza y el desempeño de los cuerpos policiales. Según datos del Latinobarómetro 2018, “los países que tienen menos confianza en la policía son México 19%, Nicaragua 21% y El Salvador con 22%”. Históricamente, las instituciones encargadas de preservar la paz y el orden público se han visto rebasadas por un cúmulo de efectos y elementos sociales, culturales, políticos, económicos, inclusive morales.

En primera instancia, las funciones y roles de la policía representan una relación de dominación y sometimiento, en la cual se puede observar el uso de la violencia legítima por parte de las autoridades. En ese sentido, dichas interacciones generan constantes disputas o enfrentamientos, donde el distanciamiento entre diversos grupos de la sociedad y las fuerzas públicas es cada vez más evidente. Particularmente porque se puede visualizar que los agentes del Estado –en diversas circunstancias – cometen abusos, limitando el ejercicio de los derechos humanos. Es por eso que Didier Fassin, sociólogo francés, afirma que “las fuerzas del orden suelen elegir a quien controlar y cómo hacerlo, desoyendo a la ley sin ningún tipo de justificación”.

Por otra parte, es innegable hacer referencia a asuntos económicos ya que de ahí se desprende una suma de efectos dañinos/desfavorables para las instituciones de seguridad. No obstante, a pesar de las sustanciales inversiones en materia de seguridad que se han hecho en los últimos años para hacerle frente a la delincuencia organizada y el narcotráfico, diversas divisiones de policías se han visto perjudicadas por los bajos sueldos de sus elementos. Por ejemplo; según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, “la Región Sureste tiene el promedio salarial más bajo, el cual es menor en 14.3% respecto al salario promedio en municipios SUBSEMUN que es de 9,236 pesos brutos mensuales”. Este tipo de medidas que precariza el trabajo policial aunado a ciertas prácticas culturales sumamente arraigadas en la sociedad mexicana, desencadenan situaciones de soborno, de corrupción e inmoralidad, que a su vez pervierte y deslegitima la labor de los policías, dejando al descubierto una imagen que constantemente es rechazada por la sociedad.

Siguiendo esta línea, los elementos de la policía –particularmente mexicana– se han desarrollado en un contexto hostil, donde la poca o nula incentivación por parte de la autoridad hacia los mismos, los vicios institucionales, los abusos indiscriminados hacia la sociedad, las violaciones a derechos humanos, el no reconocimiento social de la labor policial, la ineficiencia de dichas instituciones de seguridad, entre otras, han mostrado el descontento y escasa confianza que los ciudadanos tienen preferentemente hacia las instituciones policiales. A continuación se presentan las gráficas que representan el porcentaje (del primer trimestre del 2020) de confianza/desconfianza hacia las diversas instituciones de seguridad mexicana. 

Nivel de confianza en las autoridades de seguridad según el porcentaje de la población de 18 años y más que reside en ciudades de interés (Marzo 2020)

De acuerdo con los datos de la ENSU 2020, se puede observar que existe mayor desconfianza en las instituciones policiales, que en instituciones de corte castrense; donde la Policía Preventiva Municipal es la que representa el mayor porcentaje de desconfianza con 29.3% de “algo de desconfianza” y 24.2% de “mucha desconfianza”. Estos números representan más del 53% de la población encuestada, lo que refleja una tendencia a desconfiar de la Policía Municipal mexicana. Asimismo, la Policía Estatal muestra datos negativos en este apartado, con alrededor del 45% de desconfianza de los encuestados. En contraste las instituciones de carácter militar muestran los índices más altos de confianza; por ejemplo, mientras el Ejército exhibe (incluyendo los rubros de “mucha confianza” y “algo de confianza”) un porcentaje de 85.8%, la Marina representa un 88.5% de confianza a la población de 18 años y más durante el mes de marzo del presente año.

En ese sentido, como se mencionaba anteriormente, la población es proclive a desconfiar de las fuerzas públicas debido al accionar de sus elementos. Asimismo, las constantes interacciones entre las dos partes dejan al descubierto una imagen institucional generalizada susceptible de rechazo y recelo por parte de los mismos individuos. Es decir, los efectos de actuaciones sistemáticas han repercutido desfavorablemente en la figura y la labor de los policías. No obstante, con las instituciones castrenses ocurre lo contrario; esto se debe en gran medida a la naturaleza de sus labores y sus protocolos de actuación, donde su principal objetivo es defender al Estado de sus enemigos. Además, representa una sólida imagen de autoridad, la cual está facultada para intervenir en problemas externos e internos. Y aunque los roles de los militares han cambiado actualmente por el alto índice de delincuencia y narcotráfico, siguen siendo una autoridad confiable y, en mayor medida, respetada para gran parte de la población.

Sin embargo, la configuración y las funciones de las instituciones castrenses (salvaguardar el Estado pese a las implicaciones que esto conlleve) dificulta o no permite la proximidad/interacción con la población, lo cual predispone a los agentes militares a cometer violaciones a derechos humanos como se ha visualizado, mayormente, en las últimas dos décadas. Esto ha dado como resultado prácticas sistemáticas que vulneran el ejercicio de los derechos fundamentales, dejando al descubierto un modelo de seguridad poco viable para preservar la vida, la integridad y los bienes de las personas.

Retomando el tema de la desconfianza en las instituciones policiales, se ha observado según el género quien es más propenso a no confiar en las fuerzas públicas. Al respecto es importante señalar que los criterios generados por los hombres y las mujeres a partir de diversas interacciones con los agentes de seguridad pueden repercutir en el nivel de desconfianza o reconocimiento de los mismos. A continuación se mostrará un análisis bivariado con gráficas de barras, en las cuales se manifiesta la propensión antes señalada.

Nivel de desconfianza en las autoridades policiales según el sexo de la población de 18 años y más que reside en ciudades de interés (Marzo 2020)

Fuente: Elaboración propia con datos recuperados del apartado “microdatos” de la ENSU 2020.

A partir de los datos mostrados en los gráficos anteriores, se puede visualizar que los hombres son más proclives a tener “mucha desconfianza” de las instituciones policiales, donde la Policía Preventiva Municipal representa el mayor porcentaje del mismo rubro con un 23.6%. Mientras que las mujeres son menos proclives a tener “mucha desconfianza” de los policías, debido a que sus respuestas fluctúan hacia el rubro de “algo de desconfianza”. No obstante, a pesar de la limitada variación de los casos respecto al género, las mujeres desconfían más –tomando en cuenta los dos tipos de respuesta– de la Policía Municipal con un porcentaje total de 50.1%.

Sin embargo, con base en la información expuesta se puede afirmar que las interacciones de los policías con hombres y/o mujeres no impactan sustancialmente en las respuestas de todos los encuestados, contemplando los dos rubros, debido a que las diferencias son mínimas. Justamente, las mujeres tienen menos confianza en la Policía Municipal aun cuando “son menos propensas que los hombres a cometer actos delictivos”; y probablemente el contacto con el policía es menor. Esto refleja la existencia de otros factores que pueden afectar el grado de desconfianza en ambos géneros, tales como los mencionados en párrafos anteriores; inclusive los medios de comunicación pueden alterar la percepción de los individuos respecto al tema.

Finalmente, las fuerzas públicas en México están en un proceso de detrimento, donde la crisis institucional ha alcanzado tal grado de ineficacia e ineficiencia que se han desencadenado cambios en la naturaleza y engranaje de las mismas instituciones de seguridad, a través de la legalización de las fuerzas castrenses para realizar tareas de seguridad pública. En ese sentido, la estrategia de seguridad se ha materializado con la creación de la Guardia Nacional y el reciente Decreto Presidencial, “el cual faculta a las Fuerzas Armadas permanentemente para llevar a cabo funciones de seguridad pública”, y en el que se refiere que la supervisión de dichas tareas estará a cargo de un mando militar, lo que implica el desplazamiento de las fuerzas civiles de sus responsabilidades, además del confuso y/o nulo reconocimiento de su jurisdicción.

No obstante, todo lo aseverado manifiesta que los policías, con todas las limitaciones que implica su labor, no han sido capaces de mostrar un desempeño efectivo ni hacerle frente a los problemas de seguridad pública que atraviesa el país. No obstante, también es esencial satisfacer las demandas de la población (paz y orden público), aun con diversas implicaciones de por medio. En ese sentido, todo lo mencionado anteriormente aunado a las prácticas sistemáticas de corrupción, abusos por parte de la autoridad, una cultura de no reconocimiento de la labor del policía, entre otras características, han generado una relación de aversión por parte de la población. En este contexto, recobrar la confianza en los policías es una tarea compleja que significa enfrentar el deterioro progresivo de esta institución.

Sin embargo, pese a la complejidad de las labores y funciones del mando civil, es necesario fortalecer a las policías en sus diversos niveles mediante un plan integral a nivel local y regional, procurando recuperar la confianza en la ciudadanía. Probablemente una forma de llegar a dicho objetivo sea a través del trabajo de proximidad con diferentes tipos de poblaciones, puesto que como se ha mostrado aquí, existen diferencias entre cómo las mujeres y los hombres perciben a las policías y también habrá otras particularidades socioculturales que se deban atender. Así, la pregunta queda abierta y considero fundamental repensarla desde diferentes enfoques: ¿Se podrá recobrar la confianza en la policía?

* Efrén Martínez Torres (@Efren_martinez5) es estudiante de la Especialización en Seguridad Pública de la Universidad Nacional Autónoma de México.

 

 

Fuentes:

  • ACUERDO por el que se dispone de la Fuerza Armada permanentemente para llevar a cabo tareas de seguridad pública de manera extraordinaria, regulada, fiscalizada, subordinada y complementaria, Diario Oficial de la Federación (DOF). 11 de mayo de 2020.
  • Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (primer trimestre 2020).
  • Fassin, Didier, La fuerza del orden. Una etnología del accionar policial en las periferias urbanas, Siglo XXI, pp.119-147
  • “Informe 2018”, Latinobarómetro, consultado el 5 de mayo de 2020 aquí.
  • “Resultados del diagnóstico de salarios y prestaciones de policías estatales y municipales”, SESNSP/SEGOB, consultado el 6 de mayo de 2020 aquí.
  • Sánchez, Mariana N., “La mujer en la teoría criminológica”.
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