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El blog de Causa en Común
Por Causa en Común
Causa en Común es una ONG multidisciplinaria de mexicanos trabajando por México que pretende se... Causa en Común es una ONG multidisciplinaria de mexicanos trabajando por México que pretende ser al mismo tiempo incómoda y propositiva. Es presidida por María Elena Morera y se dedica a la construcción de ciudadanía, la promoción del Estado de Derecho y a exigir una mayor rendición de cuentas por parte de las autoridades. Síguela en Twitter: @causaencomun. (Leer más)
Una oportunidad
Por Causa en Común
27 de junio, 2012
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Por: Marien Rivera (@marien_rivera), Investigadora del CIDAC y Carlos Quintero Herrera Lasso (@Wintero), Consejero de Causa en Común

 

La historia de las organizaciones de la sociedad civil en nuestro país es una historia reciente. A partir de la segunda mitad del Siglo XX los movimientos y organizaciones sociales surgían, generalmente, en momentos de crisis. Los más destacables fueron el movimiento de 1968, el terremoto de 1985 y, posteriormente, el proceso de transición democrática. En los últimos años, desde la marcha blanca de 2004, estos han tenido un auge que ha posicionado a la sociedad civil como un actor político de gran relevancia en la vida nacional.

Hoy en día en México las organizaciones viven en promedio dos años. Esto sucede, entre otras razones, debido a que muchas surgen como respuesta a una situación coyuntural y pocas con un objetivo temático, lo cual prolongaría sus expectativas de vida. Otra razón es que, fuera del Distrito Federal, aún no se consolida un contexto adecuado para incentivar su surgimiento o para garantizar su continuidad. Existen muchos factores que explican lo anterior. A veces es la intolerancia de las autoridades hacia puntos de vista divergentes, otras veces se trata del éxito de gobiernos locales en cooptar o intimidar a la sociedad civil y, quizás, en la mayoría de las ocasiones, la respuesta está en la ausencia de recursos para continuar trabajando.

El surgimiento de la Primera Cumbre Ciudadana por un México Pacífico y Justo también fue un tema coyuntural. La desesperanza y el miedo que sentimos y percibimos en los mexicanos por la terrible crisis de violencia que estamos viviendo nos hizo darnos cuenta de que es momento de unirnos para hacernos más fuertes. Nos dimos cuenta, también, de que el problema de la violencia no es simplemente un problema de policía, sino de fondo. Que para cambiar las cosas necesitamos profundizar en las causas del problema y que, para ser escuchados, tenemos que tener una sola voz y una sola agenda.

Nunca, en la historia de México, se había logrado una Cumbre con una convocatoria tan diversa. Más de 300 organizaciones aceptaron dejar sus agendas a un lado y construir, juntas, una agenda de Estado que marcara una nueva dirección para el país. Como participantes en las mesas de la Cumbre, debemos reconocer que el debate fue intenso y que, por momentos, los consensos parecían imposibles. Sin embargo, al final del día, logramos diseñar 151 propuestas. De ellas, la gran mayoría fueron aprobadas por consenso y, otras cuantas, con alguna reserva. Quienes estuvimos el 21 y 22 de junio en el Palacio de Minería decidimos dejar pasar batallas menores para superar lo que realmente importaba: el prejuicio de que desde la sociedad civil no se generan ni propuestas ni acuerdos.

Estas propuestas fueron entregadas a los cuatro candidatos a la Presidencia de la República y a los presidentes de sus partidos con la consigna de suscribirlas, suscribirlas con reservas o no suscribirlas.

El análisis de los documentos que nos hicieron llegar se debe realizar en dos niveles: cuantitativo y cualitativo. Al procesar las respuestas podemos, en términos cuantitativos, entre otras cosas, conocer los porcentajes de propuestas que fueron suscritas y, por lo tanto, dejaron de ser propuestas de la Cumbre para convertirse en propuestas de los candidatos o partidos. Asimismo, es posible conocer las que fueron suscritas con alguna reserva y las que no fueron suscritas, las cuales serán trabajadas en una mesa de negociación por ambas partes. (Aquí la matriz comparativa de análisis cuantitativo).

Por el otro lado, también es necesario realizar un análisis cualitativo para conocer el razonamiento y la lógica que partidos y candidatos utilizaron para sumarse o no a los proyectos de política pública.

Al analizar estos documentos, descubrimos que existe una gran disparidad entre las respuestas de los cuatro. Por un lado, PAN, PANAL y PRI, enviaron respuestas conjuntas por parte del partido y de su candidato, mientras que el PRD envió una respuesta independiente de la de AMLO.

Por otro lado, el PRD no respondió a las propuestas de la Cumbre, por los que todas fueron marcadas como “no contestó”. El PAN, por su parte, con el documento más sucinto, se limitó a suscribir, sin analizar, las 151 propuestas. NA/Quadri, realizó un análisis por eje temático, más no por propuestas. AMLO respondió de forma muy diferente a su partido, el PRD, ya que realizó un análisis por propuesta en el que respondió a la gran mayoría, pero no justificó mayormente las que no suscribió o suscribió con reservas. Finalmente, el PRI/EPN realizó el análisis más profundo de todos. Su documento explora a detalle las implicaciones de cada una de las propuestas y, a pesar de que es la postura que más reservas formuló, éstas fueron siempre acompañadas de un argumento o una aclaración.

Ahora sigue la parte más importante. También la más complicada. Hasta este momento, los avances que se han logrado, tanto para la sociedad civil como para partidos políticos y futuras autoridades, han sido destacables. Sin embargo, aún estamos en riesgo de que esta batería de grandes cambios se convierta en una lista de buenos deseos. Las organizaciones tendremos que demostrar un enorme compromiso con el seguimiento y, del otro lado, tendrán que demostrar una gran voluntad y apertura política. México merece que aprovechemos esta gran oportunidad. No hacerlo nos cuesta a todos.

 

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