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Ayotzinapa: cuatro imágenes de la política en México
Mientras que las autoridades mexicanas parecen más preocupadas con silenciar el problema de Ayotzinapa o dar rodeos a su alrededor, la bomba de tiempo ya explotó. Es hora de que Enrique Peña Nieto asuma la realidad: parece que el Presidente tiene su mirada siempre puesta en el futuro. Reformas, pactos, grandes proyectos. Se le escapa el presente.
Por Dejemos de Hacernos Pendejos
16 de octubre, 2014
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Por: Guillermo Fajardo (@bosh_89)

Ignoro si lo de Ángel Aguirre es cinismo, ceguera, incompetencia, fatalidad, revelación o nerviosismo. Actúa con desenfado, comedimiento, gracia y una buena puntada de seriedad. Pide actuación, derroche, unidad y reacción. Declara que renunciaría si con su renuncia se resolviera el caso –énfasis en la voz, ojos cristalinos, cuello doblado-, que no tiene las manos manchadas de sangre y que no se irá como un delincuente. Me recuerda a Fidel Herrera: fiesta, poder, algo de impunidad, brazos abiertos, tapar la cloaca, hacer que el viento sople para otro lado, entornar los ojos, carraspear, voltear a medias: ésa es la manera de hacer política en México. Siempre que puedas pégate al erario, siempre que no, pide tu cambio de regreso. Ya declaró que no va a distraerse –en tercera persona porque a la investidura se le respeta- con críticas ni embestidas. Suspiros del público. El primer ciudadano del estado al servicio de los demás.

Segunda imagen: Carlos Navarrete en entrevista con Carlos Loret de Mola, y a pregunta expresa de éste, responde sin titubear y casi como un acto de fe que el crimen organizado cooptó a ese gobierno municipal, como coopta a gobiernos del PAN y del PRI. Gracias por la lección: ahora sabemos que la culpa es repartida. Sigue en su soliloquio: que el crimen organizado puede comprar cualquier policía. Ése no es el problema sino que no debería poder comprarla. Lo increíble de las palabras de Navarrete es que parecen confeccionadas para el ámbito electoral: los muertos no importan porque ya no pueden votar. Uno de los líderes del PRD dando el ejemplo de que en política es mejor que la memoria sea corta, la herida no tan profunda y el futuro prometedor. Dice que hay que serenarnos y ponernos de acuerdo: el voluntarismo como medida última para arreglar las cosas. La voluntad por encima de la estrategia.

Aplausos de escenario. El PRD es un desastre. Un midas a la inversa: estado que toca, estado que decae. La izquierda mexicana es buena para amotinarse contra sí misma, pero no para hacer frentes que se rebelen contra un objetivo. Es un ciempiés sin fuerza porque le hace falta coordinación.

Tercera imagen: Ángel Aguirre apuradísimo por establecer que los cuerpos encontrados en cuatro fosas clandestinas no son de los estudiantes. Jesús Murillo Karam se apresura a desmentirlo. Ángel Aguirre ya no quiere interrupciones en el Edén: la política se disfruta mejor como postre porque el paraíso tropical empobrecerá a algunos pero no al Gobernador. Acuerdos, palabras y coordinación: el triunvirato del pragmatismo vertido en los discursos de la capilla política. Salir al paso a las cámaras para apurar el mal trago.

Mientras que las autoridades mexicanas parecen más preocupadas con silenciar el problema o dar rodeos a su alrededor, la bomba de tiempo ya explotó. Es hora de que Enrique Peña Nieto asuma la realidad: parece que el Presidente tiene su mirada siempre puesta en el futuro. Reformas, pactos, grandes proyectos. Se le escapa el presente. Es una política de idealismo y de soñadores. Es como si Peña Nieto simulara no saber lo que sucede quizá porque prefiere no hacerlo: se acabó la época del romanticismo mediático hacia afuera y se tienen que romper, hacia dentro, los acuerdos del poder. Los señalamientos ya comenzaron a nivel cupular, especialmente por parte del PRD. Es hora que el Presidente entienda que recibir premios en el extranjero es una labor para el futuro, que le servirá únicamente como anécdota y no como parte estratégica de su gobierno para mediar o controlar acuerdos. A Peña Nieto le urge un busto en un lugar insigne: a eso se ha abocado su forma de hacer política.

Cuarta imagen: cuatro fosas.

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